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lunes, 30 de noviembre de 2015

El ejemplo de Cristina y Mauricio por Alfredo Leuco

El ejemplo de Cristina y Mauricio

Cristina es el ejemplo de lo que no hay que hacer. Sus soldados acusan a Macri de ser millonario pero ella se retira del poder, después de 12 años de kirchnerato, con un patrimonio de 64 millones de pesos, es decir que su fortuna aumentó un 833% en ese período. Macri, el millonario, hijo de un padre como Franco, que construyó un imperio económico, apenas tiene 52 millones. Y digo “apenas”, entre comillas porque los militontos cristinistas odian a los millonarios porque ellos son revolucionarios y su líder, Cristina es dueña de 12 millones de pesos más que el principal enemigo, Mauricio Macri.
Cristina por esto quedará en la historia como una de las presidentas más ricas. 
Tiene 26 propiedades y encima, le debe 12 millones de pesos a Lázaro Báez el principal beneficiado de la obra pública, un verdadero delito que la justicia deberá castigar.
Y como si esto fuera poco hay que mencionar varios agravantes que dejan muy  mal parada a Cristina y su familia. Porque los Kirchner no heredaron nada, como es el caso del presidente electo. Ella mintió en Harvard diciendo que era acaudalada por haber sido una exitosa abogada y nunca ganó un solo caso en su vida. ¿Cómo se puede mentir tan descaradamente cuando es tan fácil de descubrir la mentira? Una vez en mi programa de televisión, la eterna Diana Conti dijo que ellos hicieron tanta plata porque era su forma de hacer política en forma independiente y sin depender de nadie. Algo similar le dijo una joven Cristina a sus compañeros del peronismo que si defendían los derechos humanos: necesitamos mucha plata para hacer política. Una vergüenza que indigna. Cristina vuelve al llano con 64 millones de patrimonio y eso que ya hizo la división de bienes con sus hijos producto de la sucesión luego de la muerte de Néstor Kirchner.

La verdad es que la relación de los Kirchner con el dinero y el poder es enfermiza y obsesiva. Casi bulímica. La imagen que ayer repitió Jorge Lanata de Néstor abrazando la caja de seguridad, excitado de tanta codicia es una imagen que lo pinta de cuerpo entero. Se le hacía agua a la boca cuando veía la montaña de euros y dólares que fue levantando en pala y pesando en estos años de coimas, retornos y choreos que conformaron una matriz corrupta como nunca se vió en nuestro país desde el regreso de la democracia en 1983.
Los Kirchner se mostraron en toda su indignidad en aquel estudio jurídico dedicado a la usura y a rematar las casas de las personas que no pudieron pagar sus deudas por culpa de la maldita 125 que fue el instrumento de la dictadura para quedarse con el patrimonio de la clase media.
Néstor compró terrenos a precio vil en Calafate y luego los revendió por millones. Dispuso de información privilegiada y compró dos millones de dólares cuando fue más conveniente. Y ni hablar de los plazos fijos que le dieron intereses siderales totalmente fuera de mercado o los alquileres de habitaciones que nunca se utilizaron o de cifras insólitas que proveedores del estado pagaron por alquilar sus departamentos.
Es tanta la voracidad por el dinero que ni siquiera se cuidaron de dibujar bien los números. Son tantos los negocios que las cifras no le cierran por ningún lado. Y por eso, Ella tuvo que cortarle la cabeza a jueces como Claudio Bonadío que descubrieron algunas estafas tremendas y someterse a que magistrados impresentables como Norberto Oyarbide lo sobreseyeran de culpa y cargo a la velocidad de la luz.
En el 2003, cuando asumieron, el matrimonio Kirchner declaró casi 7 millones de patrimonio. En el 2007 ya habían llegado a los 17 palos. Y un año después superaron los 46 millones.
Después de la muerte de Néstor y la sucesión, se repartió con Máximo y Florencia y ella quedó con solo 39 millones pero deja la Casa Rosada con 64. Poderoso caballero es don dinero. La exitosa abogada sigue multiplicando sus millones, siempre como empleada pública, diputada provincial o nacional, o funcionaria de la gobernación de Santa Cruz, o de la intendencia de Rio Gallegos o senadora nacional y presidente. Tiene tanto talento y capacidad Cristina que nunca descuidó  sus negocios pese a sus responsabilidades políticas.
Ninguno de sus funcionarios se retira más pobre después de pasar por el poder. Nadie emuló a Raúl Alfonsín o a Arturo Illia, entre otros que si se empobrecieron en el ejercicio de la más alta magistratura.
Por eso digo que Cristina es un ejemplo de lo que no hay que hacer. Hoy tiene una cadena de 4 hoteles y cuando llegaron a la presidencia en el 2003 no tenían ninguno. Aerolíneas Argentinas al mando de un camporista amigo  de su hijo pagó 35 mil habitaciones de su hotel Alto Calafate. ¿No les da vergüenza?
 Mauricio debe convertirse en un ejemplo de lo que si se debe hacer. 
 
Ojalá concrete esa idea de poner todo su patrimonio en un fideicomiso. Se utiliza en Estados Unidos. Los presidentes entregan todo su patrimonio a una empresa que se dedica a hacer trabajar ese dinero con inversiones sin que el presidente se entere. Algunos le llaman fideicomiso ciego. Es para evitar tráfico de influencias y que con información privilegiada un jefe de estado pueda incrementar su patrimonio haciendo trampa o sin competir en igualdad de condiciones con el resto de los argentinos. Es una buena idea y un buen camino. Es una forma de mostrar sus manos limpias al dejar el gobierno. Macri recién se enterará como le fue a sus bienes una vez que deje la presidencia. Esa es una actitud transparente y de manos limpias. Ese es un reclamo de la población que está harta de ver como los funcionarios se enriquecen en dos días y no se les cae la cara de vergüenza. La transparencia de las cuentas públicas, la honradez y la ética republicana está entre las principales exigencias de los ciudadanos. Sueñan con presidentes y ministros y gobernadores y diputados que no se roben los dineros del pueblo. Que vivan austeramente. Que no tengan coronita. Sueñan con políticos que tengan la frente alta, las uñas cortas y las manos limpias. Cristina es el ejemplo de lo que no hay que hacer. Macri parece que quiere dar el ejemplo. Ojalá. Este pueblo sufrido necesita que desde arriba haya señales positivas. Que nadie robe y que el que robe vaya preso sin que importe su apellido. Si la justicia prueba que Cristina, Máximo, Lázaro, Boudou, Jaime o algún otro cometieron delitos, deben pagarlo como cualquier hijo de vecino. Hay que terminar con los ladrones de estado. Hay que comenzar con a mostrar cuentas claras que conservan la amistad. Con la ética y la honestidad como banderas. Cristina ya dio el ejemplo de lo malo. De lo que no hay que hacer nunca más. Ojalá Mauricio de un ejemplo de lo nuevo. Y que no haya impunidad para nadie.
Un gobierno decente es lo menos que podemos pedir. Un gobierno decente es lo que vamos a exigir.

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