sábado, 3 de junio de 2017

¡El país no está perdido!, Por Carlos M. Reymundo Roberts para Diario La Nación

LA NACION Opinión De no creer

¡El país no está perdido!

Por Carlos M. Reymundo Roberts
Carlos M. Reymundo Roberts

Sé perfectamente que la realidad informativa es muy dinámica. Sé que en el país y en el mundo todos los días pasan cosas importantísimas que tapan las cosas importantísimas que pasaron el día anterior; que volvió Tinelli, que los cimientos de Occidente tambalean por la pelea entre Trump y la Merkel, y que Malcorra, cuya familia vive en España, deja la Cancillería porque padece de extrañitis aguda (¿el Gobierno la extrañará a ella?). Y sé, o me imagino, que el Papa debe estar escribiéndole una afectuosa carta a Hebe de Bonafini para recomendarle que se abrigue ahora que empezaron los fríos. Nada de eso se me escapa. Sin embargo, debo confesar que esta semana le di la espalda a la sucesión dramática de noticias y me quedé atrapado con el caso Freiler, el camarista federal que iba a ser juzgado en el Consejo de la Magistratura no por enriquecimiento ilícito, sino por enriquecimiento insólito: nadie entiende cómo hizo para juntar tanta guita.

Esta vez pudo pasar el sofocón. Lo salvó el kirchnerismo, que salió al rescate del esforzado juez para que nada conmoviera el basamento filosófico, ideológico y político del Frente para la Victoria del Dinero: la corrupción es un instrumento indispensable de las revoluciones populares. En la dinámica revolucionaria de Néstor y Cristina, los honestos de cualquiera de los tres poderes se convertían automáticamente en elementos obstruccionistas y sospechosos. De Freiler nunca sospecharon. Además de poner sus fallos a disposición del gobierno, estiró y estiró el sueldo de juez, unos 100.000 pesos (de los cuales el 30% va a su ex mujer), hasta llegar a tener una tremenda casona en Olivos, frente a la quinta presidencial, valuada en un millón de dólares; una colección de autos antiguos, una flota de autos de alta gama, campos, departamentos, terrenos, yate, caballos de carrera y acciones en una financiera. Si Freiler lee esta columna se va a enojar mucho conmigo porque no estoy incluyendo todos sus bienes y porque ignoré los habituales viajes por el mundo con su familia. Tiene razón. Pero no es mala leche, lo prometo. Es una cuestión de espacio: no me entraban.

Los que rastrearon sus cuentas dicen que entre ingresos y gastos hay una diferencia, en cinco años, de 17 millones de pesos, que él no pudo justificar. Tirón de orejas a Freiler: debería ser más cuidadoso y llevar al día su contabilidad. Si no es muy techie, si no está familiarizado con las planillas de Excel, que use esas viejas libretas de almacenero de barrio. Digo, porque si contrata a un contador se va a poner en gastos.

Otro tema es el de los autos. OK, es fierrero, es coleccionista, odia el transporte público -está harto de firmar autógrafos- y tiene miedo de llegar tarde al laburo. Pero me pregunto si hace falta tener una flota de alta gama habiendo tantos autos sencillos y gauchitos que no te dejan de a pie. ¿Lo positivo? Así como en su momento la debacle de Lázaro Báez, otro fan de los fierros, supuso un duro golpe a la industria automotriz, ahora se aguarda con mucha ilusión que, liberado del juicio político, Freiler vuelva a ser un activo jugador de ese mercado. Él solo podría compensar las caídas en las ventas a Brasil.

El ángel guardián del juez en la Magistratura, el que lo rescató del cadalso, fue el consejero Jorge Candis, al votar en contra del enjuiciamiento. Cofundador de Justicia Legítima, el brazo gremial, político y financiero del kirchnerismo en los tribunales, hasta último momento le hizo creer al gobierno de Macri que apoyaría la acusación. Los negociadores que hablaban con él ahora entienden por qué cuando les prometía su voto terminaba mordiéndose los labios. Creían que era un tic nervioso, y en realidad intentaba que no se le escapara una carcajada. Durante la crucial sesión del Consejo del lunes, Candis dijo que había "abuso de presunción" sobre el patrimonio del juez y pidió más pruebas. Digamos, más campos, más Mercedes-Benz, más barcos, aviones, edificios, bancos, colección de relojes de oro. Me permito sugerirle a Freiler una contención de gastos y viajes, al menos por unos meses. Candis le va a pedir lo mismo. Ya no aguanta la risa.

Me alejo de mi monotema de la semana, pero no del todo. Otra fundadora de Justicia Legítima, la procuradora Gils Carbó, empezaría a recibir en los próximos días, o semanas, los nombres de los que cobraron los 35 millones de dólares en coimas que Odebrecht admitió haber repartido durante el kirchnerismo para ganar licitaciones de obras públicas. Se viven horas de enorme tensión y expectativa. El otro día me dijeron que dos personas se llevaron sumas multimillonarias, y mi duda es si se trata de Carrió y Stolbizer, o de De Vido y Josecito López.

Comunidad IT
¿Estarán comprometidos algunos de los principales colaboradores de Cristina? Los investigadores de la justicia brasileña le han exigido a Gils Carbó reserva total sobre la información que le van a enviar. No deben filtrarse los nombres bajo ninguna circunstancia. "Despreocúpense -respondió ella-. Apenas reciba la documentación, la destruyo."

No puede decirse que está perdido un país de cuyas entrañas surgen, y se mantienen, figuras como Freiler, Candis y Gils Carbó. En todo caso estará extraviado.

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