sábado, 22 de octubre de 2016

Trump, el pichón gringo de Kirchner, por Carlos M. Reymundo Roberts

Trump, el pichón gringo de Kirchner

por Carlos M. Reymundo Roberts
Carlos M. Reymundo Roberts

El miércoles se publicó en la tapa de la nacion una nota según la cual "después de Trump, ya nada será igual en la prensa de Estados Unidos". Básicamente aludía a la irreconciliable grieta entre la gran mayoría de los medios y el pichón de Kirchner -vaya casualidad, también invirtió parte de su fortuna en hoteles- que los norteamericanos supieron concebir. Desde acá los entendemos muy bien: a los medios, que no pueden creer la aparición de este monstruito, y a los norteamericanos, porque en tiempos de crisis siempre resultan tentadoras, aun en mercados electorales del primer mundo, las ofertas populistas de tipos bendecidos por el dinero, la labia y la desfachatez. Pero no sé por qué me estoy poniendo tan circunspecto. Quizá no haya que tomarse en serio la deriva política de los empresarios hoteleros.

¿O sí? El problema es que la realidad de Estados Unidos, tan distinta, a veces tiene su correlato en estas pampas. Cuando Trump, como contaba la nota de nuestra enviada Gail Scriven, impide a uno de los principales diarios del país cubrir sus actos de campaña, ¿es una ocurrencia suya o se inspiró en los intelectuales argentinos Jorge "Rompeclarines" Capitanich y Martín "Algunavezfuiprogre" Sabbatella? Cuando habla de cerrar las importaciones, ¿no estará siendo asesorado por Moreno? Cuando dice lo primero que le viene a la cabeza, sin importar que sea un disparate, ¿no aflora un déjà vu de Aníbal? Cuando promete la construcción de un gigantesco muro en la frontera con México, ¿le preocupa la inmigración ilegal o está pensando en adjudicarle la obra a un testa fiable como Lázaro Báez? Cuando admite que no sabe si va a reconocer el resultado de las elecciones, ¿no sospechamos que le encantó que Cristina se negara a traspasarle a Macri los atributos del mando? Después de oírle una mentira detrás de otra e inventar cifras, ¿no vienen a la memoria la Argentina sin cepo, sin inflación y sin pobres? Después de verlo en un video relatando con orgullo libidinoso cómo abusaba de mujeres, ¿se lo imaginan vestido de negro en una marcha multitudinaria? Yo me lo imagino de rojo pasión y con un cartelito: #unamás.

Por supuesto, ningún paralelismo resulta más evidente que el de la grieta. Trump, el "latinoamericano", como lo califican algunos medios de su país, ha logrado partir la sociedad en dos y que la campaña se desarrolle bajo sones de guerra. Si de acá hasta las elecciones piensa continuar con esta línea, yo, aunque no comulgue con sus ideas, me permito hacerle algunas sugerencias. 1) Donald, my friend, no hable de cambios, sino de resistencia; para un furibundo antisistema como usted, resistencia es una palabra mágica que alude a enemigos, a trincheras, a ir por fuera de las instituciones. 2) Siga con esos discursos largos y desprejuiciados, espontáneos, no leídos, actuados, con la claque; ya lo sabe: no hay populismo sin chamuyo, sin relato. 3) Siga también con sus ataques a los grandes medios, a la prensa hegemónica, y no se conforme con tener el apoyo de la cadena Fox (o Fox/C5N, no me acuerdo cómo se llama); vaya por más, vaya por todo. 4) Creo que le están faltando ideas-fuerza de mucho arraigo popular, tipo "lo mío es prueba y error", "ahora sí, ahora todos juntos, ahora podemos" o "la recuperación económica se va a notar en la cuarta semana del último mes del segundo semestre". 5) A usted le sobra la plata, pero si, como Néstor, no quiere gastar la suya y anda necesitando aportes a la campaña, puede hablar con Gildo Insfrán, gobernador vitalicio de nuestra norteña provincia de Formosa, que va camino de ser un narcoestado; Gildo no tiene problemas de liquidez. 6) Busque una foto con el Papa, sabiendo que puede llegar a toparse con esa cara de que le está doliendo muchísimo una muela. 7) Pruebe acercarse a la gente a través de las timbreadas, siempre seguido por cámaras de televisión; pero si lo atiende una linda mujer, Donald, no se me distraiga: o apague las cámaras o salga corriendo. 8) Diga que va a convocar a un gran acuerdo económico y social; total, después no hace falta que lo haga en serio: una mesa redonda y a la lona. 9) No dé excesiva importancia a las críticas que ha recibido de los líderes del Partido Republicano; si llega a la Casa Blanca se pondrán a sus órdenes olvidándose de todo, y si pierde y el partido se sacude en sus cimientos ya encontrarán un Gioja cuya misión será hablar de renovación y olvidarse de todo. 10) Acreciente la campaña sucia: Scioli lo hizo y sacó el 49% de los votos. 11) Eso sí, no amenace más con que si es presidente va a meter presa a Hillary; por ahí la necesita libre para dividir el voto de la oposición. 12) ¿Quiere ganarse al crucial electorado latino, que tanto lo rechaza? Finánciele una telenovela a Andrea del Boca, una actriz y empresaria argentina comprometida con las causas populares. Sólo hacen falta 3 millones de dólares. La versión nuestra de la tira, frenada por la Justicia, se iba a llamar "Mamá corazón". Si usted paga, Andreíta con todo gusto le pondrá "Papá billetera".

A Hillary no me animo a darle consejos. Más allá de sus muchos flancos débiles, en los tres debates con Trump se la ha visto bien plantada, serena; como que fue ganando en solidez y confianza. Y según todas las encuestas lleva unos 9 puntos de ventaja. No necesita mi asesoramiento, y tampoco se lo daría. Mujer de un ex presidente y abogada exitosa. Me trae malos recuerdos.

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