sábado, 20 de febrero de 2016

Se atrincheró una embajadora K: no quiere volver a Argentina

Se atrincheró una embajadora K: no quiere volver a Argentina

Situación insólita
Está en París y fue designada por Cristina. Su sucesor macrista aguarda en Buenos Aires. Fue intimada.

La embajadora en Paris, María del Carmen Squeff, recibió el jueves una intimación de la cancillería argentina para que haga las valijas y se vaya lo más rápidamente posible a Buenos Aires dando paso de inmediato a su reemplazante, el nuevo embajador Jorge Faurie.
Esta militante K y diplomática se carrera se atrincheró en la embajada de la rue Cimarosa justo cuando se organiza la primera visita oficial de un presidente francés a la Argentina desde la llegada de Jacques Chirac. La intimación fue enviada por Carlos Foradori, vicecanciller.
“Atento la necesidad de poder contar lo antes posible con los jefes de misión designados en funciones en sus respectivas sedes se solicita a los funcionarios involucrados que aceleren los trámites relativos a sus traslados respectivos a los fines de llevarlos a cabo a la brevedad”, escribió el vicecanciller.
Squeff no participó en la organización de la visita presidencial ni acompañará a Francois Hollande a Buenos Aires. Argumenta que legalmente tiene 45 días antes de regresar al país y lo busca cumplir a rajatabla: piensa regresar el 14 de marzo a Buenos Aires.
Hasta entonces ordenó fotografiar toda la embajada y la residencia para un inventario que registre su paso por París. Antes peleó para ser parte de las listas de ‘promociones” que el kirchnerismo había elevado al Senado para que fueran ascendidos sus diplomáticos leales y no lo consiguió a tiempo.
Los empleados de la embajada reclaman a la canciller Susana Malcorra y al ministerio “una auditoria en la embajada argentina en París, el consulado y la residencia”. No por los objetos que podrían contar sino por las decisiones que la embajadora adoptó durante su estadía en Francia. 
Un grupo de seis empleados depositaron ante la canciller Susana Malcorra, en la mesa de entradas de la Cancillería en Buenos Aires, en el INADI en Argentina y en el Prudhome de París (un tribunal de arbitraje entre empleados y empleadores) una serie de notas por la discriminación que sufrieron con sus salarios al no compartir ideológicamente con el kirchnerismo.
La medida de no subir el salario afecta a 25 de los 42 empleados de la embajada y del consulado. Seis empleados, con una antigüedad de entre 12 y 35 años en la embajada, escribieron a Squeff, con copia a la canciller Malcorra, para que “nos explique la razonabilidad de los últimos aumentos salariales otorgados a los empleados locales de la embajada, que a nuestro juicio se realizaron en forma inequitativa generando una situación de discriminación sin causa aparente”. Algunos de ellos participaron en la marcha por el fiscal Alberto Nisman en París para furia de la embajadora. 
En francés, la embajadora Squeff respondió sorprendida “por su contenido” que “los aumentos de salario no constituyen jamás un derecho para un asalariado; el empleador, en el respecto de la ley local, ejerce a este efecto un poder soberano”.
Hollande suspendió tres veces su llegada a Buenos Aires, la última tras la muerte del fiscal Alberto Nisman durante el gobierno kirchnerista, cuando Squeff ya ejercía las funciones en París. La embajadora es una santafecina que llegó a París sin el cargo de embajadora bajo el impulso del ex ministro de Defensa Agustín “Chivo” Rossi y como ministra de primera. En sus últimas semanas en el cargo, Squeff piensa regresar recién el 14 de marzo a Buenos Aires y ser reemplazada por Faurie.

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