domingo, 13 de septiembre de 2015

Denuncias sí, soluciones no Por Nelson Castro

REALIDAD ELECTORAL

Denuncias sí, soluciones no

Mientras Cambiemos cruje por el caso Niembro, la muerte del chico qom desnuda pobrezas argentinas de todo tipo.

Cambiemos, Mauricio Macri.
Cambiemos, Mauricio Macri. | Foto: Dibujo: Pablo Temes
La campaña electoral avanza abundante en denuncias y escasa en propuestas. La semana que pasó tuvo en el centro de la atención el caso de Fernando Niembro que lo complica tanto a él como a Cambiemos. Más allá de los apoyos explícitos que ha recibido no sólo de Mauricio Macri sino también de María Eugenia Vidal, en el interior del PRO hay crujidos que se escuchan por doquier. Son las quejas que salen a la superficie en medio de la sorpresa “¿cómo no nos avisó de esto”, es la retahíla que retumba en esos ámbitos.
Están en juego en este caso dos cosas: una, fondos públicos; otra, una manera de manejarlos basada en la creación de una ingeniería administrativa orientada a darles cobertura legal a contrataciones absolutamente cuestionables. Uno de los hechos más llamativos e inexplicables está en la contratación de la Escuela Superior de Ciencias Deportivas que dirigía Niembro para dar cursos de inglés a la Policía Metropolitana. Habiendo disponibilidad en la plaza de tantos institutos específicamente dedicados a la enseñanza de esta lengua, resulta insólito y sospechoso que se haya recurrido a los servicios de una escuela de periodismo. Esto se suma a otros puntos obscuros –los vinculados con los contratos que beneficiaron a La Usina Producciones de la que fue copropietario– que dejan mal parado al primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires por Cambiemos. Estas son prácticas que se reconocen como habituales en las esferas de la vieja política y que tienen como objetivo darles cobertura legal a maniobras lindantes con la corrupción o, directamente, corruptas. ¿Dónde está, pues, el cambio, que propone “Cambiemos”?
Más allá de las expresiones de Mauricio Macri adjudicando todo a una campaña sucia proveniente del kirchnerismo, las evidencias del caso lo dejan mal parado. Así, el Gobierno ha encontrado una hendija que le da cierto alivio y por la cual buscará horadar la postulación presidencial del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Las encuestas los encuentran a Scioli y a Macri estancados en su lucha por la Presidencia. En cambio, la que viene creciendo es la candidata a la gobernación de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal. Habrá que ver cuánto le pega –o no– el caso Niembro.
Chaco. Oscar Sánchez tenía 11 años y pesaba 14 kilos. Hijo de madre desnutrida, nació con una hidrocefalia a la que se le agregó una tuberculosis. Sobre el final de su corta y desdichada vida, lo complicó una neumonía que seguramente apuró el desenlace fatal. El comunicado alusivo al caso dado a conocer desde la página oficial de la Casa Rosada por el director de Materno Infancia, Gabriel Lezcano, merece un análisis detallado.
Se consigna allí que el chico estaba “identificado por el equipo sanitario que trabaja en terreno en el Paraje Fortín Lavalle y recibía la visita de los agentes del lugar una vez a la semana, para controlar su estado general. Es por ello que, durante una de estas rondas sanitarias, el agente detectó que el joven presentaba un “compromiso moderado del estado general” que no le permitía alimentarse en forma correcta e instrumentó su inmediato traslado al hospital de Juan José Castelli”. Estas afirmaciones fueron desmentidas por el padre y por el tío de la víctima.
Pero hay más. En otro párrafo de ese documento se lee que, luego de haber sido internado en el hospital, “Lezcano se reunió con el padre, junto a los médicos tratantes, el intérprete del hospital y la trabajadora social, para explicar el diagnóstico, el pronóstico y el tratamiento que se estaba llevando a cabo. “Como el padre sólo habla qom, a través del intérprete le explicamos la gravedad del cuadro y le aclaramos que se haría todo lo posible para recuperar su estado de salud”. Como se vio y se escuchó a través de la televisión, el padre del chico fallecido habla y comprende español sin inconvenientes.
Por lo tanto queda expuesta la falsedad con la que se pretendió tergiversar las causas y el contexto de la muerte de Oscar Sánchez. Los niveles de miseria y de abandono que se ven en el Chaco no son producto exclusivo de la actual gestión de Jorge Capitanich. Sus predecesores al frente del gobierno provincial –allí los hubo también de la Unión Cívica Radical– son corresponsables de tanta ignominia. Lo que no puede ni debe hacer el actual gobernador y candidato a intendente es hacerse el distraído con respecto a su responsabilidad política no sólo en este caso, sino también en el sostenimiento de un sistema clientelar que hace de la pobreza un negocio de los que están al frente de los poderes públicos. Con sólo observar las condiciones en las que vivió el chico muerto se tiene una idea clara de que su final iba a ser el que fue. Los expertos coinciden en que debió haber sido trasladado a un centro dotado de los elementos para darle los cuidados requeridos por su compleja situación que, obviamente, estaban ausentes en la vivienda –si es que se la puede llamar así– en la que transcurrió su corta vida.
Más allá de lo puntual, el caso deja expuesta la verdadera dimensión de la pobreza estructural que compromete el presente y el futuro del país. No hay que ir al Paraje Fortín Lavalle para encontrarse con esa realidad. Los asentamientos que pululan en el conurbano bonaerense y hasta en la mismísima Capital Federal son parte de ese paisaje que se torna increíble para un país con las riquezas que posee la Argentina. Gran parte de la dirigencia política tiene una deuda gigante con estos sectores de los que, en muchos casos, se vale para mantenerse en el poder. Ante esta tragedia, cobra vida la frase que supo decir Nelson Mandela, “erradicar la pobreza no es un acto de caridad, es un acto de justicia”.

Producción periodística: Guido Baistrocchi.

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