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sábado, 11 de enero de 2014

El Viale menos pensado

TELEVISIÓN

El Viale menos pensado

A los 28 años, el hijo de Mauro ya se ganó un lugar en los medios con un estilo muy diferente al de su padre. Trabaja en tres programas de televisión y uno de radio.
 

Por Sandra Commisso

 

Adicto al trabajo  Jonatan se reparte entre América y  La Red.

Adicto al trabajo  Jonatan se reparte entre América y La Red.

 
Fue una de las revelaciones de la televisión del año pasado. En una pantalla poblada de opinólogos y peleas mediáticas, Jonatan Viale hizo una diferencia. El periodista tiene muy en claro de dónde viene (es el hijo de Mauro Viale), pero con 28 años ya pisa con peso y nombre propios, como panelista en tres programas de América (Mauro 360, Desayuno americano e Intratables) y en radio, en Uno de los nuestros (por La Red), junto a Alejandro Fantino.


“Sé que es mucha responsabilidad, pero aprendí de mi viejo, que es un workaholiccomo yo: tengo la cultura del trabajo”, dice.
Licenciado en Ciencias Políticas, Viale hijo es un apasionado del tema. Y alguien que sabe que la formación nunca sobra. Por eso está haciendo un Master en Historia y otro en Economía Política. “Además de que me gusta, seguir formándome es lo que me puede dar un toque de profundidad y distinción en los medios”, dice.
Criado con la familiaridad de la radio y la televisión por el trabajo de su padre, Jonatan sabe que, además de estudiar y prepararse para opinar sobre determinados temas como los que él transita (política, economía, actualidad), la televisión le exige ciertas reglas. Y las acepta. “Para estar en televisión, creo que es necesario un combo: tiene que haber buen contenido y también, buena forma. Porque, si no, el público no compra. Hay académicos que no dan para la tele y gente que tiene el ritmo necesario, pero no está preparada”.
¿Eso es algo natural o se puede aprender?

Yo creo que es un poco de ambas cosas. Hay políticos que tienen coach para presentarse en televisión, por ejemplo, pero no siempre les funciona.
Por tu cercanía con el mundo televisivo, ¿te resultó inevitable trabajar frente a cámaras?

En realidad, la empatía la tuve siempre, porque crecí entre estudios de radio y televisión. Pero no tenía intenciones de dedicarme a la tele. Empecé como productor de radio con mi viejo y después trabajé como columnista en distintos programas y tuve ciclos propios. Hasta que me ofrecieron hacer televisión. Ahora me levanto a las 5 de la mañana, leo todos los diarios, chequeo los portales de Internet y trato de hablar con las fuentes, algo que se está perdiendo bastante, lamentablemente. Siempre hay subjetividad porque cada uno tiene su punto de vista, pero yo trato de opinar lo menos posible y brindar la información para que cada persona se forme su propia opinión.
En Mauro 360, que conduce su padre, Jonatan es uno de los panelistas. Y es frecuente verlos debatir acaloradamente en cámara sobre distintos temas.
¿Cómo es trabajar juntos?

Sé que genera cierto morbo la discusión padre/hijo, porque tenemos diferencias generacionales, ideológicas y políticas. Pero lo hacemos desde el respeto y el cariño mutuos. Mi papá es uno de mis referentes en la profesión: tomo de él lo que me gusta y dejo afuera lo que no. No tenemos miedo de llevar nuestras diferencias al aire, y a lo mejor eso llama la atención, pero hasta puede resultar divertido. Los dos sabemos, sobre todo él, por los años que tiene de televisión, hasta dónde podemos llegar.
Por su parte, consultado por Clarín, Mauro prefirió no opinar sobre su hijo. Con mucho por delante, Jonatan confía en que su generación se comprometa cada vez más. “Y espero que sea con menos agresividad”.

 

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