domingo, 7 de mayo de 2017

Metrobus para la Victoria, por Alejandro Borensztein

Humor Político, Diario Clarín

Metrobus para la Victoria

por Alejandro Borensztein
Metrobus para la Victoria

Festejamos el metrobus como si fuera la obra del Eurotúnel que pasa por abajo del Mar del Norte uniendo Francia con Gran Bretaña.

Cuando yo era chico los goles de penal no se festejaban. El jugador tomaba carrera, le pegaba con alma y vida a una pelota de cuero que pesaba como un yunke (ni hablar cuando estaba mojada) y, si el arquero no se corría a tiempo, le arrancaba la cabeza. El goleador saludaba sobriamente a la tribuna levantando un brazo, a lo sumo recibía una palmadita de algún compañero y se volvía trotando hacia la mitad de la cancha con la satisfacción del deber cumplido. Acababa de fusilar a un arquero. Punto Hoy en día, los penales se festejan como golazos. Como si convertirlos fuera una proeza. En cuanto el tipo ve que la pelota entró, sale corriendo como un desaforado hacia el banderín del córner, barrena de rodillas sobre el césped mientras los compañeros se le tiran encima formando una montaña humana. Cuando logra incorporarse, vuelve emocionado hacia la mitad de la cancha, se besa los antebrazos donde tiene tatuado los nombres de sus hijos, se besa el anillo de casamiento para dedicárselo a su esposa, busca la cámara y hace el corazoncito con los dedos para que su amante no se ofenda, mira hacia la platea y señala al cuñado como diciendo “esto es para vos, Tito”, levanta la vista hacia el cielo para recordar a los abuelos y cuando ya no le quedan más parientes para homenajear, se persigna y se lo dedica a Jesucristo.

Con el metrobus pasa lo mismo.

Lo festejamos como si fuera la obra del Eurotúnel que pasa por abajo del Mar del Norte uniendo Francia con Gran Bretaña.

Por supuesto que hacer un metrobus de 16 kilómetros en La Matanza, después de 12 años de Julio De Vido y José “Convento” López, es un gran logro. Pero tampoco da para tanta alharaca. No son goles de triunfo. Es un gol de un país que viene hace años con un 5 a 0 abajo. Ahora 5 a 1. De acá al empate falta una eternidad.

Por más que el metrobús le mejora la calidad de vida a cientos de miles de personas, no da para que nos pasemos toda la semana pendientes del evento. Hace un año que se escucha “vas a ver cuando se inaugure el metrobus de La Matanza”.

Seamos sinceros. El metrobus está fenómeno, la gente puede esperar el bondi en un lugar iluminado, más seguro, bajo techo, agiliza, ordena, etc. etc. Pero no nos engañemos, un Metrobús es una doble cinta de asfalto, con una vereda de hormigón, un techito metálico, luces, señalización, asientos y un par de papeleros. No hicieron el Canal de Panamá. No festejemos los penales.

En el fondo, lo mejor del metrobus es que es una obra temporaria. Algún día, cuanto tengamos guita, inauguraremos trenes, subtes, soterramientos, túneles, viaductos, autopistas a nivel y bajo nivel y así resolveremos en serio el problema del transporte público. Y cuando ese día llegue, vamos a agarrar el metrobus y, así de rápido como lo hicieron, en un par de semanas lo desarmás y se lo vas a poder vender a cualquier otro país bananero.

De todos modos, nobleza obliga, algo es algo. Por suerte, dentro de todo el Compañero Mauri estuvo medido, arengó con una breves palabras y chau.

Imaginate si lo hubiera inaugurado Ex Ella. Hoy domingo, todavía estaríamos en Cadena Nacional, escrachando opositores, insultando medios, felicitando a De Vido y Lopecito, y por supuesto denunciando lo que el imperialismo le está haciendo a Maduro. En fin, todo aquello a lo que nos tenía acostumbrados la banda bullanguera y valijera. Al metrobus no llegaron. Una pena.

La que si llegó fue la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, que hizo lo imposible por tratar de que los matanceros crean que el metrobus fue obra de ella. Al final, se avivó, frenó a tiempo e hizo lo que correspondía: acompañar educadamente a Macri, a Vidal y violín en bolsa. No daba para más.

De paso aprovechó para ir poniendo la caripela ante las cámaras teniendo en cuenta que suena como candidata por el kirchnerismo. Como no pudo decir nada sobre el Metrobús, le reclamó al gobierno que termine dos hospitales de La Matanza: el Balestrini y el Favaloro.

En realidad, el kirchnerismo inauguró el Hospital Balestrini el 7 de octubre de 2011 con bombos y platillos. Cadena Nacional, gran palco con Ex Ella, el gobernador Scioli, el intendente Espinoza y todos los aplaudidores de siempre en el escenario. Besos, abrazos, cánticos, papelitos, pancartas, La Cámpora. Todo. Full event. Fue un acto tan lindo y les gustó tanto, que desde entonces lo volvieron a inaugurar 4 veces más.

Lamentablemente, el Balestrini quedó sin terminar porque en realidad el kirchnerismo estuvo muy ocupado inaugurando 2 veces el Favaloro, el otro hospital de La Matanza que Magario le reclamó a Vidal. Justamente, el mismo hospital que se volvió a inaugurar unos días antes del inolvidable “Ganó Scioli, Ganó Aníbal”, que inmortalizó el tipo de barba candado que actúa en C5N.

Volviendo al punto, si por un Metrobús hicimos semejante espamento y hubo tanta controversia, imaginemos lo que va a ser cuando se inaugure el soterramiento del Sarmiento. Desde los presidentes latinoamericanos hasta Odebrecht y toda la policía brasilera, no va a faltar nadie. Va a ser espectacular. Flashes, cámaras, música, brindis. Al término de la ceremonia, la mitad de los invitados se volverán a sus casas y la otra mitad a sus respectivos calabozos.

Ahora se viene el Metrobús de Paseo Colón. Prepárese amigo lector. Se lo van a vender como si fuera el gran puente Danyang-Kunshan que une Shangai con Nanjing en China, recorre 170 kilometros sobre el mar y lo hicieron en 4 años (allá tienen una CGT más blandita).

Salvo al Papa que no les da ni pelota, van a invitar a todo el mundo. El Compañero Pontífice, en su cuenta de mail, puso a los de Cambiemos como SPAM.

Sin embargo, hay que reconocer que con estas pequeñas cosas, pareciera que el gobierno de Macri se encamina hacia un octubre feliz.

Mensaje para el Presidente: ahora tranquilo. Sin perder el control de la pelota. Tocando. Tratando de inaugurar todo lo que haya para inaugurar, pero sin estridencias.

Del otro lado están muy preocupados. Pareciera que la dan por perdida, pero ojo: no la van a dar por perdida. Son un gato acorralado.

Es muy importante que en el tema del 2x1 para los genocidas haya quedado claro que el copyright de semejante mamarracho es todo de la Corte. La imagen de la independencia de la Justicia es fundamental para despegarse del pasado. Bien ahí Marcos Peña sacándola sobre la línea.

Ex Ella, a quien nadie le avisó de las declaraciones del Jefe de Gabinete, llegó tarde a la pelota, le entró con la plancha y escribió una carta publicada en su cuenta de twitter explicando que adelanta su regreso desde Europa por el fallo del 2x1. Textualmente: “la Argentina requiere de mi presencia”. Habría que mandarle un whatsapp avisándole que no se preocupe, que ya no hace falta, que muchas gracias.

Ahora que venimos mejor, no te podías comprar ese quilombo. Como dice el Diego, que no se te escape la tortuga, macho.

El fútbol, siempre el fútbol. Fuente inagotable de sabiduría.

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