domingo, 6 de noviembre de 2016

Trump, el más Malo, por Alejandro Borensztein

Trump, el más Malo

por Alejandro Borensztein






La delegación del Club de los Malos que viajó a EE.UU. para asistir como veedores de la elección presidencial es la más numerosa que jamás hayamos enviado. No es para menos.
Si bien el CDLM americano supo infiltrar infinidad de turros en la Casa Blanca, nunca estuvimos tan cerca de sentar en el mismísimo sillón presidencial del Salón Oval a semejante jerarca de la institución. Sería una verdadera proeza de la EAO (Evil American Organization) popularmente conocida en el Middle East americano como “The Bad Guys Club¨.
Ya no se trata de rodear de encarajinadores a un presidente para endemoniarle el gobierno, como indican los manuales de procedimiento, sino de entronizar directamente al mismísimo demonio. Una aspiración de vieja data. We have a dream. Yes we can. Un pequeño paso para un miembro del CDLM, pero un gran salto para la Maldad.
Si bien en algunos sectores intelectuales del CDLM aún se discute si el daño sería más profundo con Trump o con Hillary, no hay duda de que puestos a elegir, Donald resulto ser el preferido. Por poco.
Está probado que el populismo resulta más funcional a nuestros fines que las propuestas democráticas y republicanas. Nos permite mantener la devastación en el tiempo y profundizar el deterioro, como lo demostramos en la Argentina. Pero también es una cuestión de piel. Nos sienta mejor.
De allí surge esta nueva estrategia: ¿para qué insistir con impulsar precarios líderes populistas en Latinoamérica si es mucho más efectivo clavarlos en el corazón de EE.UU.? Populismo en Norteamérica es promesa de populismo en todo el mundo. “The world is yours” sentencia el dirigible que surca la noche de Miami en la película ¨Scarface¨ cuando Tony Montana ejecuta a su jefe y le roba la novia. Gran metáfora.
Curiosamente, en el mismo momento en que los populismos en el Sur se pulverizan, en el Norte crecen como hongos. Con un poco de suerte, atómicos.
La delegación tenía además otro propósito: capacitarse en el arte de organizar el fraude con el nuevo sistema de voto electrónico que el actual gobierno argentino impulsa para intentar terminar con nuestro viejo sistema de fraude. Tienen razón. No más quema de urnas, ni listas sábana, ni robo de boletas, ni fiscales a punta de pistola, ni ninguna de las viejas técnicas con las que hemos manipulado elecciones durante tantos años. ¿Quieren innovación. La tendrán. ¿Quieren modernidad? Se la daremos. ¿Quieren tecnología? Será de punta.
Allá viajaron nuestros especialistas en emputecimiento electoral para interiorizarse de los nuevos métodos de fraude y contratar a los principales asesores para que nos guíen en esta nueva etapa. Adiós a los héroes que pasaron a la historia en las humaredas de Tucumán, en los narcotizados recuentos de Santa Fe, en los DNI falsos de Formosa o en los bastiones impenetrables de los cordones bonaerenses. Bienvenidos sean los jóvenes cibernéticos, los hackers de la nueva era y la revolución tecnológica. Del tradicional fraude que organiza el CDLM no se van a salvar nunca.
Sin embargo, la partida de nuestros turros más calificados no significa que vayamos a descuidar la incesante tarea local. Tanto en la infiltración de encarajinadores en el nuevo gobierno con el objetivo de demoler cualquier intento de recuperación, como en la etapa definitiva de destrucción del kirchnerismo, también llamada ¨fase patética ¨.
Uno de los últimos logros de esta avanzada final fue la toma y ocupación de la cuenta de Twitter de la ex presidenta llevando el papelón al paroxismo.
Otro golpe fue diseminar la angustia entre la ingenua militancia que supo defender el llamado proyecto nacional y popular y que hoy se encuentra en el bochornoso lugar de justificar a un puñado de ladrones. Algunos ya en prisión como Báez, Jaime o López, otros prófugos como el cuñado de De Vido y otros todavía libres aferrándose desesperados a la insólita excusa de que también se debe investigar a otros funcionarios o empresas de la obra pública. Sin duda así lo haremos, pero deben saber que los chorros irán siendo deschavados, investigados, juzgados y encarcelados por estricto orden de llegada.
Completó la faena, un joven fotógrafo del CDLM que registro el momento mortal en que Boudou y sus amigos remojaban los pies en la fuente de la Plaza de Mayo, emulando el 17 de octubre, avergonzando a todo el peronismo y poniendo en riesgo 70 años de historia, en un verdadero acto de abuso de poder del Club de los Malos. Ahí tal vez se nos fue la mano.
De todo esto se hablaba en la cena de despedida de la nutrida delegación de hijos de puta que enviamos al Norte, y que tuvo lugar en el salón comedor de la Cámara Argentina de Gastronómicos Cool, la prestigiosa CAGACUL que nuclea a los profesionales modernos de la cocina, incluyendo diversos restauranteurs, chefs y afines que hacen cocina fusión, mezclan algas, semillas, carnes crudas y sofistican los platos hasta hacerlos incomprensibles y angustiantes para los paladares de los Corderitos de Dios. Atrás quedaron el peceto al horno con papas, las milanesas que rebalsan el plato o las pastas con tuco y albóndigas. Delicias que solían disfrutarse en todos lados, pero que ahora solo se pueden encontrar en algunos bodegones del Conurbano bonaerense. La mayoría fueron reemplazados por establecimientos que ofrecen ravioles de setas sobre emulsión de pesca fresca y frutos rojos, crocantes de guacamole relleno con carnes rojas maceradas en tinta de calamares o los endiablados arrollados de centolla en salsa de cebollas caramelizadas, queso azul y espárragos orgánicos. Verdaderos Caballos de Troya de la gastronomía moderna que amenazan a los comensales y que habilitan a todos los maitres del país a que abran fuego a voluntad con la utilización de palabras como “ciboulette” o “reducción”.
No nos distraemos de ninguna de nuestras labores cotidianas. Sea la destrucción del sistema de evaluación de alumnos y docentes, o la apoteótica implosión del fútbol argentino con nuestros estoicos turros apostados en la AFA. Pero la mente de los miembros del Club de los Malos está puesta en el gran objetivo.
Son tiempos de gloria. ¨Smell like victory¨, inmortaliza el coronel encarnado por Robert Duvall en Apocalipsis Now mientras la selva vietnamita arde bajo el napalm. Y así nos sentimos. Tocando el infierno con las manos y la esperanza de estar frente a un hito en la historia de la guachada universal. Falta poco.
Donald Trump es el elegido. Producido y modelado por el CDLM como una rubia y perfecta creación. Recién salida del coiffeur. Nada mejor que un millonario retrógrado blanco y platinado para reemplazar a un progresista demócrata y negro. No nos puede fallar.
Allá va Trump a cumplir nuestros sueños dorados. Dorado como nuestro futuro. Como su cabellera. Melenita de oro. Melenita del Mal.

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