sábado, 23 de julio de 2016

El país de Mauricio es una fiesta, por Carlos M. Reymundo Roberts

El país de Mauricio es una fiesta

Carlos M. Reymundo Roberts



















Después de muchas semanas complicadas, tensas, por estas horas todo el mundo está festejando. El Gobierno recomienda que no paguemos las facturas de gas, la AFA ya tiene presidente (o algo parecido), chicos y grandes disfrutan de las vacaciones de invierno y el kirchnerismo duro, que es el único que queda, hizo las cuentas del ruidazo del jueves pasado y le dio que fue un éxito tremendo: entre todos los piquetes juntaron unas 2000 personas. Luis "Mentirita piadosa" D'Elía dijo que fue una protesta "multitudinaria", una de las mayores de la historia. No se equivoca. Sólo hubo unas 10.000 manifestaciones que lograron reunir más gente.

En la vida de los países suele pasar que de pronto se alinean los planetas. El Arzobispado de Luján decidió por fin investigar a fondo lo ocurrido en el monasterio de Monjas Orantes y Penitentes de General Rodríguez. A fondo es a fondo: van a ir con picos y palas a remover el terreno, destapar bóvedas y auscultar criptas. No pueden creer que allí no quede un dólar, un euro, alguito. Es cierto que la pesquisa empieza un poco tarde: se tomaron más de un mes hasta llegar a la conclusión de que si bien las hermanas orantes y penitentes son muy buenas cocineras, una bandejita de scones no puede costar 9 millones de dólares. Algo raro había. Ya es suficientemente raro -pienso, sin ser un experto- un convento que no es un convento y unas monjas que no son monjas. Monseñor Radrizzani, obispo de Luján, va teniendo una idea aproximada de lo que allí pasaba. Una residencia enorme y confortable, cámaras que registran todos los movimientos, moradores singulares, conductas extrañas, visitantes famosos: tiene que ser una casa de Gran Hermano.

La acumulación de noticias de alto impacto y honda significación nos dejó esta semana sin respiro. Reabrió Tecnópolis, una ironía en sí mismo: creado por Cristina para exhibir las conquistas del modelo, ahora el que se pavoneó allí fue Macri; no es el tipo de conquista en el que ella había pensado. Otra. Se termina el Fútbol para Todos; sin dudas, eso significa un ahorro multimillonario de plata que se dilapidaba y que ahora podrá destinarse a fines más loables, como educación, salud, seguridad, infraestructura; lo malo: Máximo Kirchner no tenía previsto en su presupuesto el pago de un abono para ver a Racing. Otra. La inflación sigue cayendo: estará bajo control cuando termine el segundo semestre; no se sabe de qué año. Otra. Se profundiza la recesión, una forma poco convencional, pero efectiva, de aliviar los problemas de tránsito. Otra. Descubrieron 23 obras públicas más adjudicadas por el kirchnerismo a Lázaro Báez en el Sur, todas cobradas hasta el último peso pero sólo nueve terminadas; en este caso el zar de la construcción se defendió con una buena coartada: imposible terminarlas estando en la cárcel. Otra. Esta semana no se encontraron nuevas propiedades de Lázaro Báez.

En tren de tirar buena onda, consignemos que el Día del Amigo fue una oportunidad propicia para reafirmar vínculos, estrechar lazos, reconciliar los espíritus. Por ejemplo, Alicia Kirchner logró una tregua en su guerra con los empleados estatales de Santa Cruz, que llevan meses de paros y movilizaciones, gracias al pago del aguinaldo; hay que ser kirchnerista de los buenos para convertir ese trámite en noticia. La agrupación de izquierda Barrios de Pie se sumó a la campaña de Pobreza Cero del Gobierno y el martes montó 100 ollas populares en distintos barrios de la ciudad de Buenos Aires. Diana Conti y Margarita Stolbizer, distanciadas en todo, se encontraron en una frase común: "Cristina puede ir presa".

Yo mismo quise contribuir a este clima de reconciliación y en el Día del Amigo intercambié mensajes de WhatsApp con mis viejos compañeros de La Cámpora, de los que hoy me separan tantas cosas. Con Ottavis me mostré indignado por la cantidad de barbaridades que había dicho la Xipolitakis sobre él. "A vos, un abnegado soldado de la revolución, te presentó como falopero, timbero y corrupto. Imperdonable." Me contestó: "Tenés razón, pero no sabés cómo la extraño". Al Cuervo Larroque le puse: "Cuervito, más allá de nuestras diferencias, mi solidaridad en estos tiempos de desasosiego por los escándalos de los Kirchner, de Josecito López, Cristóbal López, Báez, Aníbal, Pérez Corradi, Rudy Ulloa, la cocinera de De Vido, el jardinero de Cristina...". Respuesta: "Ojo, que ninguno está en los Panamá Papers". Con Máximo el intercambio fue más áspero: "Mis saludos en este día, Maxi". Me cortó el rostro: "Yo no tengo amigos".

Busqué y busqué y no pude encontrar el celu del ex senador kirchnerista Nicolás Fernández, sorprendido en Ezeiza cuando iba a viajar a Miami con casi 30.000 dólares, es decir, 20.000 más de lo que está permitido. Quería hacerle tres preguntas: 1) si no considera indigno de su espacio político andar sólo con 30.000 dólares; 2) si se proponía exportar a Miami el modelo nacional y popular, y 3) si pensaba visitar en esa ciudad los maravillosos edificios y centros comerciales del imperio inmobiliario que erigió allí Daniel Muñoz, ex secretario de Néstor Kirchner, según reveló esta semana el diario The Miami Herald. Néstor era realmente un buen amigo.

A Macri iba a llamarlo, pero desistí. Anda diciendo por ahí que soy parte de la pesada herencia.

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