domingo, 24 de abril de 2016

Los Kirchner no piden permiso, por Alejandro Borensztein

Los Kirchner no piden permiso

 por Alejandro Borensztein
Humor político

Con todo respeto amigo lector, yo creo que usted, al igual que buena parte del pueblo argentino, está demasiado alienado siguiendo la apasionante novela policial que arrancó en la cueva del valijero Fariña y terminó en la mansión de Los Locos Kirchner. Como si este sainete resumiera nuestra historia reciente o fuera el hit de la década ganada. 
No es para menos. Seguir diariamente las novedades del caso por televisión es atrapante y pochoclero.
Sin embargo, creo que este asunto nos distrae. Es un árbol que no nos permite ver el bosque. Un árbol con un sobreprecio de la ostia, pero un árbol al fin.
Coincido totalmente con la militancia dura del kirchnerismo cuando dice que este escándalo se está usando para tapar lo verdaderamente importante. Tienen razón.
No podemos simplificar lo inolvidable de los últimos diez años con ideas básicas tales como “fueron una manga de chorros que sacaban la guita de la obra pública y se la repartían en bolsos o la lavaban en un par de hotelitos”. No es justo.
¿Cómo se puede pensar que este mamarracho delictivo es lo más trascendente de los últimos 10 años? ¿Esto ha sido todo? ¿Acá termina el análisis que vamos a hacer sobre el gobierno de Ex Ella y su pandilla? Mirá vos. Y yo que pensaba que la crítica al kirchnerismo era en defensa del Estado de Derecho, la República y todas esas pavadas. 
Tanto esfuerzo enfrentando al autoritarismo y la mala praxis de estos irrompibles y ahora resulta que por culpa del pibe Wiñazki y toda esa gente, la cosa quedó reducida a los Butch Cassidy del Sur, un grupete de chapuceros improvisados tratando de chorearse unos millones de euros y corriendo de un lado al otro del país sin saber en dónde corno esconderlos. 
Nadie niega que la corrupción sistemática organizada desde el Estado no sea algo que merezca grandes investigaciones periodísticas, una buena miniserie en Netflix, o una tira de Pol-ka (tengo otro título: “Poliladron 2”).
De hecho, cuanto más sabemos más entendemos. Por ejemplo, viendo la cantidad de negociados que hacían con Vialidad Nacional y con Obras Públicas, ahora se entiende por qué hay tantas calles que se llaman Néstor Kirchner. 
Pero por grave que esto sea, es poca cosa comparado con la cuestión central que no debemos olvidar: la Argentina desperdició la mayor década de bonanza regional de la historia, sin desarrollar nada, sin acumular reservas, sin construir infraestructura, sin fortalecer seriamente el Estado, sin modificar la matriz productiva, sin ningún mejoramiento institucional, con una distorsión histórica-ideológica insólita, con propaganda neofascista, enfrentamientos absurdos y finalmente, después de diez años en los que diluviaban los dólares de punta, todo terminó en una gigantesca concentración de pobreza, delito y narcotráfico, con millones de argentinos cuya única posibilidad de supervivencia es la limosna de un plan social. Discúlpenme, pero al lado de todo esto, la bóveda de Lázaro es una de Alberto Sordi y Ugo Tognazzi.
Por eso amigo lector, le propongo que salgamos del chiquitaje de Lázaro, Fariña, Cristóbal y el famoso Chueco. Se los regalo a todos ellos envueltos en papel dorado y con moñito. 
Es más, para terminar con el problema propongo desde este humilde espacio, una amnistía general para toda la gavilla, incluida Ella. Así no perdemos más tiempo y vamos al fondo del asunto.
No se asuste amigo, sería una amnistía solo válida para esta página 2. De la 3 en adelante, sigamos destapando chanchullos a ver si Casanello se despierta de una buena vez. No sea cosa que de “tortuga” pasen a llamarlo “el mago” por sacar de la galera a los Báez y hacer desaparecer a los Jefes con un pañuelo.
Seamos claros: se perdió más guita regalando dólar futuro que en toda la obra pública fraguada por los Báez. Nos costó muchos más recursos pelearnos con Uruguay, Brasil, Chile, España o EE.UU. abrazados a otras democracias como las de Venezuela o Irán que todos los impuestos que se encanutó Cristóbal López. Llevará mucho más tiempo lavar las banderas progresistas que estos tipos ensuciaron que encontrar la mosca que lavaron con sus negocios sucios. 
No le quitemos los verdaderos méritos al gobierno anterior porque sólo entendiendo lo que pasaba entonces, podremos entender lo que pasa ahora.
Por ejemplo, en estos días el Compañero Mauri rechazó la propuesta opositora de una ley antidespidos explicando que hay que tener cuidado porque “estas cosas pueden obstaculizar la contratación de trabajo”. Derecha pura. Nada que ver con la reacción de izquierda del kirchnerista Recalde cuando en su momento, ante una propuesta similar de Sergio Massa, dijo que “estas cosas pueden obstaculizar la contratación de trabajo” (Ámbito Financiero, 21 de enero de 2014). Parece lo mismo, pero es completamente diferente. Cabe aclarar que cuando hablamos de Recalde no nos referimos al Recalde que casi funde Aerolíneas sino al Recalde que está fundiendo el bloque de diputados del FpV. Se entiende, ¿no? 
Lo mismo vale para la negociación con los buitres y la reciente salida del default. Como todo el mundo sabe, el traidor de Prat-Gay acordó “el pago a los buitres según lo establecido por el fallo de Griesa con una quita en el capital y en los intereses”. Nada que ver con el patriota de Kicillof cuando en 2014 viajó a Nueva York a negociar “el pago a los buitres según lo establecido por el fallo de Griesa con una quita en el capital y en los intereses”. También parece lo mismo, pero hay una profunda diferencia. Obviamente, ahora no tengo tiempo de explicarla. Otro día.
Mientras Uruguay o Chile colocan bonos al 4,5%, nuestro nuevo gobierno de derecha acaba de condenarnos a la hambruna pagando con los nuevos bonos una tasa que llega al 7%. Una vergüenza teniendo en cuenta que venimos de un gobierno para la liberación que se endeudaba con Chávez al 15% (y eso que era un amigo) y más cerca en el tiempo terminó emitiendo el BONAR 2024 con una tasa del 8,75%.
La diferencia entre 8,75% kirchnerista y el 7% derechista (1,75%) es más guita que toda la que se transfirió en el E-Banking Jet de Lázaro o la que pudieron contar en La Rosadita.
Como éstos, hay mil ejemplos más. Si no apreciamos lo importante del gobierno anterior y nos quedamos en el alquiler de habitaciones vacías nunca vamos a entender lo que nos pasó ni lo que nos está pasando. Para empezar a criticar al nuevo gobierno sería bueno terminar de valorar al viejo.
Yo sé que todo esto es menos gracioso que ver al Compañero Centro Cultural abrazando una caja fuerte. Pero es mucho más necesario recordarlo.

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