domingo, 3 de enero de 2016

Los vínculos de Aníbal Fernández con el detenido por la fuga por Nicolás Wiñazki


Los vínculos de Aníbal Fernández con el detenido por la fuga

La búsqueda de los culpables del Triple Crimen.El ex jefe de Gabinete conoce a Marcelo “El Faraón” Melnyk, el hombre que protegió a los Lanatta y a Schillaci. Los presentó un ex jefe de la barra brava del club Quilmes.

Él lo niega, así como negó con su énfasis tan particular, en público y siendo funcionario, la existencia de la inflación o la inseguridad.
Aunque diga lo contrario, Aníbal Fernández, ex candidato a gobernador de Buenos Aires en la peor elección que el PJ hizo en ese distrito en cuarenta años, sí conoce al único detenido por la fuga de los presos del caso efedrina, Marcelo Melnyk: se trata del empresario gastronómico que le confesó a la Justicia que había alojado en su quinta de Florencio Varela a los prófugos más buscados del país, los hermanos Martín y Cristian Lanatta; y Víctor Schillaci. Ese trío escapó hace una semana de la cárcel de General Alvear: están condenados a cadena perpetua, acusados de haber sido parte del grupo que cometió el Triple Crimen de General Rodríguez, en el que murieron los narco-farmacéuticos Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina.
Tras ser detenido por la policía bonaerense, Melnyk confesó que había alojado en su quinta de Florencio Varela a los tres asesinos, a quienes visitaba en la cárcel. Fernández y la efedrina, otra vez vinculados. Él sigue afirmando que no tiene nada que ver con esa historia: dice ser víctima de un complot armado por la oposición, pero también por sus supuestos aliados K, y por el periodismo.
Martín Lanatta había denunciado, pasada la mitad del año pasado, que Aníbal Fernández fue su jefe mientras trabajó en una red de tráfico ilegal de efedrina y armas: lo acusó primero en televisión, y después lo ratificó tres veces ante la Justicia.
Ayer circulo por los medios una foto en la que Fernández supuestamente sonreía junto a Melnyk, empresario pizzero de éxito vertiginoso. Durante la tarde, cuando crecía el escándalo, el ex jefe de Gabinete dijo por Twitter que no sabía sí la persona que tomaba del brazo en un acto político era el llamado “Faraón”, apodado así debido a que es el nombre de una pizzería que tiene en Quilmes. Fernández dijo que no conocía a su militante sonriente porque se ha sacado “cientos de miles de fotos” con gente a la que no le pregunta por sus “antecedentes”. Le intentó responder así al ministro de Seguridad de Buenos Aires, Cristian Ritondo, quien lo vinculó al caso efedrina y sus novedades (ver aparte).
Clarín está en condiciones de informar que el ex jefe de Gabinete no solo conoce a los fugados, sino que también tuvo trato durante años con quien los ayudó en su escape de la cárcel, Melnyk. Lo conoció por el trato que mantiene con diversas personas que sobreviven en sus dominios políticos siempre al borde o por fuera de las leyes.
De acuerdo al relato de fuentes que trabajaron cerca de Fernández -y también de la familia Mussi, que empleó para la política a los hermanos Schilaci-, el vínculo entre el ex jefe de Gabinete y Melnyk nació cuando los presentó, en 2007, uno de los jefes de la barra brava del club Quilmes, Osvaldo “Dedo” Becerra. “Dedo”, quien pasó de barra brava a regente de varias parrillas por esa zona del conurbano bonaerense, conocía al joven Melnyk porque uno de sus locales de comida estaba ubicado frente a la pizzería “El Faraón”, con la que Melnyk habría generado una fortuna rápida y considerable, según el relato de vecinos, clientes y fuentes también de la política.
“Yo te banco la campaña en el club, en Quilmes”, entusiasmó Melnyk a Fernández, en su primer encuentro, reconstruyó este diario en base a testigos de la escena. Melnyk habría cumplido con aquella promesa.
Desde entonces, además, este empresario, apodado por el nombre de su pizzería como “El Faraón”, entró en contacto con otros hombres ligados a la barra de Quilmes, como los Lanatta, y también con quien parece ser el personaje que sonríe junto a él en la foto que circuló ayer, apodado “El Árabe”, dueño de un lavadero de autos en el que “El Faraón” se mueve como si también fuera su propietario.
Conocedores de la trama de la efedrina y de la política de Quilmes se arriesgan a afirmar que Melnyk también trató con un personaje clave de la trama, prófugo de la Justicia desde hace 40 meses, Ibar Pérez Corradi, señalado como otro de los líderes de las redes del tráfico ilegal de los precursores químicos, como la efedrina, que se habría impulsado desde el poder K.
Con los años, Melnyk incluso se hizo amigo y realizó trabajos políticos para el jefe territorial de La Cámpora de Quilmes, Diego Méndez, nombrado por Fernández en la sede local del ANSES.
Fue el también quilmeño Martín Lanatta, uno de los fugados de General Alvear, el que a finales del 2015 denunció en televisión, y después en la Justicia, que él mismo había trabajado para un entramado de tráfico de efedrina, y de armas, coordinado por Fernández. Fue en esas aventuras ilegales en las que profundizó su amistad y los favores mutuos con Melnyk, quien debió asistirlo en su alocado pero aun eficaz escape de la cárcel. Fernández niega todo lo que se acaba de contar. Lo hace con el mismo énfasis, y la supuesta seguridad, con la que afirmó como Jefe de Gabinete, hace pocos meses, que en Alemania viven menos pobres que en la Argentina.

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