domingo, 4 de octubre de 2015

Mónica López de Scioli por Alejandro Borensztein

Mónica López de Scioli

Humor político
Pensar que hasta el jueves a la noche yo no sabía de qué corno escribir.
Llega un momento en el que uno se agota. A veces me cansa un poco tener que levantarle el ánimo, amigo lector. Volver a explicarle una y otra vez que esta gente ya se fue y que usted debería empezar a dormir más tranquilo.
Entiendo que le cueste mirar el bosque y sólo vea que el árbol kichnerista está tirando toda la artillería que le queda mientras van evacuando el bunker. Y, lógicamente, usted se angustia y ya ni el Rivotril le causa efecto. Duda. Mira el almanaque. Va tachando los días.
Y no es para menos. Los tipos están colando leyes por la ventana hasta el último minuto. Lanzan cohetes, usan la Cadena Nacional para cualquier cosa, desde la inauguración de una alcantarilla en el Conurbano hasta la de un dispensario antirrábico en el Centro de Sanidad Animal en Río Gallegos (posta). Y por supuesto, dicen todas las barbaridades que les quedaban por decir: desde que si gana Scioli será un simple personaje de transición hasta que si gana Macri le van a emputecer la vida a más no poder. Operan contra todos, y violan todas las leyes electorales que se han escrito, desde 1853 hasta hoy.
Pero en el fondo, si usted lo mira bien, son como los ladrones de bancos que se escapan disparando tiros para todos lados para cubrir la retirada, con perdón de la metáfora. Avívese amigo: hoy el kirchnerismo es el Butch Cassidy del justicialismo.
Cualquiera sea el resultado, vienen inexorables tiempos nuevos. Y sin duda, algo mejores.
Pero esto se lo vengo diciendo desde que empezó el año y no quiero repetirme. Por eso a veces se me agotan los temas, como me pasó esta semana hasta que el viernes a la mañana los diarios me trajeron en bandeja a mi nueva musa inspiradora: Mónica López.
Para los que ya tiraron la toalla, les importa todo un pito, no leen los diarios, no miran noticieros y se han desenchufado de la política en defensa propia, les cuento que esta señora López es una legisladora que viene zigzagueando desde hace años y en los últimos tiempos estacionó en las filas del Compañero Massa. Está (estaba hasta el jueves) en el primer lugar como candidata a diputada al Parlasur por el espacio de Massa. Pero repentinamente, el viernes apareció junto al Compañero Lancha diciendo que lo apoyaba a él y que había que votar la lista completa del Frente para la Victoria. O sea, traicionó a su jefe Massa y llamó a votar contra ella misma que estaba en la boleta del Frente Renovador!!! Al día siguiente, cuando se dio cuenta, renunció a su candidatura.
Inmediatamente se conocieron las cosas que esta señora venía diciendo sobre Scioli en los últimos dos años. Aníbal Fernández le dio la bienvenida declarando que las cosas que ella había expresado “no eran de fondo sino circunstanciales”.
Entre otras “expresiones circunstanciales” sin importancia, López trató al Compañero Lancha de inútil, soberbio, corrupto, lo acusó de esconder muertos en las inundaciones y no sé de cuántas cositas más.
Sin embargo, de todos los tweets que se le conocieron en estos días, el que más me llamó la atención es el del jueves a las 18:00. Escribió textualmente: “El 10 de diciembre La Patria tiene que estar en la Casa Rosada. Sé que lo mejor para que ganemos todos es Daniel Scioli”. Es decir que para ella, La Patria es el Frente para la Victoria.
O sea, Macri, Massa, Margarita, Rodríguez Saa y Del Caño no son La Patria. Deben representar a los intereses rumanos o al pueblo lituano. O algo así. A juzgar por el tweet, la diputada era kirchnerista y no lo sabía. Se cambió de club, un poco tarde.
Al mismo tiempo, se conoció una nota de Mónica López en la revista CARAS mostrando orgullosa su vestidor y sus 240 pares de zapatos. En la nota cuenta que el vestidor tiene 3 calles y les puso nombre: una lleva el nombre del marido y las otras dos se llaman calle Juan Perón y calle Eva Perón. No es grave. Por lo menos no le puso “Vestidor Néstor Carlos Kirchner”. Al menos, por ahora.
Seguramente guarda las medias en lo que alguna vez se habrá llamado la cajonera De Narváez (a él también lo traicionó), que junto a las otras cajoneras están todas ubicadas sobre el Boulevard Eduardo Duhalde.
Desde las 300 corbatas que el entonces Presidente Lastiri mostró orgulloso en aquel ejemplar de la revista GENTE en 1973, que no teníamos una militante tan comprometida con la causa popular.
Lo positivo es que el nivel de obscenidad bajó de 300 corbatas a 240 pares de zapatos. Son 60 puntos menos en 42 años. Vamos lento, pero vamos.
La otra cosa positiva es que, a partir de hoy, ya nadie recordará a Borocotó. Mónica López lo ha eclipsado para siempre.
Lo más extraordinario de la historia es que el marido es diputado nacional y presidente del bloque de diputados del Frente Renovador. O sea… de Massa!!! Y hasta hoy domingo, lo sigue siendo (diputado y marido).
Al parecer, la compra del paquete accionario no incluyó al dorima quien, por ahora, se queda donde estaba. Hasta que llegue Malena con la guadaña, obviamente.
Al momento, el tipo no saltó y ahora el matrimonio tiene una pata en cada lado. Es una buena estrategia. No hay que poner todos los huevos en la misma canasta. Además estos ñatos vienen cambiando huevos hace rato. No los jodamos. Tampoco son una avícola.
¿Es esto importante? No. Lo único importante del affaire Mónica López es que no le importa a nadie. El papelón no le resta un solo voto ni a Scioli ni a Massa.
Así estamos. Lo lindo de la Argentina de hoy es que podés hacer cualquier cosa. Gratis. Y si no, miren lo que pasó con Nisman.
En la misma semana, Ricardo Jaime reconoció haber cobrado algunas dádivas menores (de las grosas no dijo nada). Así negoció con la justicia, pagará una multa, a lo sumo tendrá una cana mínima en suspenso y de ahí en más se dedicará a disfrutar la vida. Chau. Es mucho más vivo que nosotros, que nos pasamos la vida sufriendo por la República y el Estado de Derecho.
Y si no me cree, abra el placard de su casa. Mire bien. ¿Cuántos pares de zapatos tiene? ¿Tres? ¿Diez? ¿Veinte? Mónica López tiene 240. ¿Quién es el boludo?
Por eso, amigo, no sufra más. No vale la pena tomarse en serio nada de lo que está pasando. No se caliente más y trate de hacerse rico. A como dé lugar. Mónica López, hoy en el sciolismo. Mañana en Gran Hermano.

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