sábado, 17 de octubre de 2015

Exclusivo: el verdadero gabinete de Scioli Carlos M. Reymundo Roberts

Echale la culpa a Menem

Humor político

Si las cosas se dan como dicen algunas encuestas, el domingo que viene podría llegar a consagrarse Presidente un señor al que casi el 60% de los argentinos no piensa votar, y una parte del 40% que lo va a votar, en el fondo lo desprecia. Empezando por la que te jedi, siguiendo por su propio Vice, su candidato a gobernador de la provincia y sus principales cabezas de listas de diputados, llámense Kicillof o Wado de Pedro. Así de absurda y genial es la política argentina.
Esto se debe al estrafalario sistema de ballotage all’ argentina que se incorporó a partir de la Reforma Constitucional de 1994, hecha por una manga de demócratas con el único propósito de permitir que el entonces presidente Menem pudiera ser reelecto.
Para los chicos que por ahí no saben, el Compañero Carlos Menem, ahora senador por el kirchnerismo, era un señor que también se propuso incendiar la Constitución para poder seguir siendo Presidente pero, a diferencia de Ella, lo logró.
Hasta entonces, los mandatos eran de seis años sin reelección. Pero el Compañero Menem, al igual que Ella, no tenía ganas de irse. Quería más. Y se lo dieron.
Alfonsín acordó la Reforma Constitucional con el famoso Pacto de Olivos justificándose en que “si no lo ayudábamos a hacerlo por las buenas, Menem igual lo hubiera hecho por las malas”.
Algo de razón tenía: por aquellos años, la Cámara de Diputados había aprobado la privatización del gas con el voto de un ordenanza del Congreso que se sentó en la banca de un diputado y le dio al PJ el quórum que en ese momento le faltaba. Aquel histórico 26 de marzo de 1992 dio a luz un nuevo invento argentino: el “diputrucho”.
Con los años el sistema se perfeccionó y ahora no necesitamos más al “diputrucho” porque tenemos a esta caterva de próceres que se sientan en sus bancas y levantan la mano de manera automática sin preguntar, sin repetir y sin soplar. Visto a la distancia, aquel pobre ordenanza tenía menos legitimidad que estos demócratas, pero muchísima más dignidad. Tal vez, aquella decisión de Don Rául fue equivocada, pero tenía sus motivos: eran capaces de cualquier cosa.
Esto vale recordarlo para quienes creen que las trasfugueadas kirchneristas empezaron ahora. No confundirse. Hubo un semillero. “Todo tiene que ver con todo”, suele decir una que yo sé, que dicho sea de paso, todavía no puede creer que le falló el plan y ya no va a poder seguir diciendo genialidades gratis. Dentro de 5 minutos, las va a poder decir, pero el micrófono, las cámaras, las luces, y los extras que sube al escenario para que la aplaudan los va a tener que garpar de su bolsillo. No del nuestro.
Volviendo al punto, en aquella Reforma Constitucional se instauró el sistema de ballotage, pero con un pequeño detalle: en lugar del 50% +1 de los votos, como es en todo el mundo, acá alcanza con el 40% del voto peronista y 10 puntos de distancia sobre los boludos de la oposición que van siempre divididos.
De haber instaurado un verdadero ballotage como el de Brasil, Uruguay, Francia o cualquier lugar del planeta, hoy la discusión sería completamente otra.
Pero las cosas son como son y estamos a sólo una semana de develar el misterio. El próximo domingo sabremos si vamos a un ballotage o si Ella deberá enfrentar, sin más chances, la peor de sus pesadillas: pasarle la banda al Compañero Lancha, darle un besito y poner cara de contenta.
Acá cabe señalar un par de cosas.
En principio, para que Scioli pueda ganar las elecciones deberá romper con dos maleficios.
El primero es que nunca un Gobernador de la Provincia de Buenos Aires llego a la Presidencia por el voto popular.
El otro maleficio es que nunca un Vicepresidente llegó a ser Presidente por el voto popular. Sin ir demasiado para atrás, fueron Presidentes: Castillo por enfermedad de Ortiz, Isabel por la muerte del Compañero General y Duhalde porque armó un quilombo chino.
Por su parte, el Compañero Mauri, se podrá consagrar Presidente si logra romper un solo maleficio: nunca el inútil de Durán Barba logró hacer Presidente a nadie.
Desde este punto de vista, tiene más chances Macri porque le alcanza con romper un solo maleficio. En cambio Lancha deberá romper dos, y encima esconder en un ropero del sótano de Villa La Ñata al Compañero La Morsa, más aún de lo que ya lo viene escondiendo.
Pero la verdad es que las elecciones se ganan juntando votos y no rompiendo maleficios. El Compañero Massa no tiene ninguno para romper, pero necesita un palo y medio más de votos que los que sacó en las PASO para entrar al ballotage y torpedear la Lancha. Difícil.
Mientras tanto, recién amerizada y proveniente de Andrómeda, la Presidenta se mostró varias veces por televisión desde Rio Gallegos. Cada vez más chiva. En el fondo, todavía no pueden creer que en 2013 Massa les haya arruinado el estofado y no pudieron tunear la Constitución para habilitar una cláusula Stroessner.
¿Por qué tanto discurso en Santa Cruz? ¿Está en riesgo la elección de su hijo y su cuñada? ¿Y si llegaran a perder? ¿Se les complica el trámite sucesorio y la escrituración de la provincia?
Mucha gente se queja de que estas apariciones violan la veda electoral. Manga de ingenuos. Pretenden que los creadores de “Nisman se suicidó” ahora estrenen la serie “Semo respetuosos de la ley”.
Como para demostrar que todavía te pueden dar más alegrías, hoy el gobierno se va a mandar otra kirchnereada.
Juegan Racing vs. Boca, el partido de más alto riesgo del fútbol argentino que incluye muertos y heridos. Hace décadas que se juega bajo los más estrictos operativos de seguridad. Para colmo, si San Lorenzo pierde y Boca gana, saldremos campeones.
¿Adivine a qué hora lo van a jugar? ¿A la tarde tempranito, que es cuando se juegan los partidos peligrosos? No papi. Va a las 21:30, para intentar tapar cualquier cosa que pueda decir Lanata (como si ya no hubiera dicho suficiente).
Los talentosos neofascistas que programan el fútbol desde la Casa Rosada no escatiman. Aunque no haya hinchadas visitantes, La Boca y Avellaneda quedan a un pasito. Imagínese Boca Campeón a las 23:30 en cancha de Racing con la gente festejando en Caminito.
Pensando en lo que podría pasar sobre el Puente Pueyrredón, el desembarco en Okinawa no habrá sido para tanto.
En fin, no espere nada más amigo lector y vaya respirando. Gane quien gane, se viene un país mejor.

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