martes, 29 de septiembre de 2015

Stiuso: un demonio K Por: Alfredo Leuco

 

 

Stiuso: un demonio K – 29 de septiembre 2015

Resulta que ahora, después de 12 años en el poder absoluto, Cristina descubrió en Naciones Unidas, que Antonio Stiuso es un demonio. Pero hasta hace muy poco tiempo era el ángel guardián del matrimonio presidencial. Tardó demasiado la presidenta de la Nación en intentar despegarse del jefe de inteligencia del kirchnerismo. Después de 12 años en el gobierno, los Kirchner dejan vacía la causa Amia, llena de divisiones entre los familiares de las víctimas, con el fiscal Alberto Nisman muerto y sin saber cómo murió y encima, como si esto fuera poco, la presidenta pretende hacernos creer que los padres políticos del espía son los Fondos Buitres y la CIA. La verdad, que es la única realidad, dice que los padrinos, los que le dieron tanto poder impune a Stiuso fueron Néstor y Cristina. En lugar de sacar la culpa afuera y pedirle colaboración a los Estados Unidos y a la Interpol una alerta azul para ubicarlo, deberían preguntarse qué hicieron para merecer esto. Es un Frankenstein modelado a imagen y semejanza de un pingüino pero que se volvió independiente y rebelde. Los que fabrican monstruos, corren ese riesgo: se les puede volver en contra como un búmeran. Es posible que hoy Stiuso tenga la protección de los Estados Unidos. Pero hasta hace media hora tenía la protección de los Kirchner. Si Cristina se quiere mentir a sí misma, que lo haga. Pero que no nos siga mintiendo a todos los argentinos.
No conozco ni quiero conocer al ex jefe de la tenebrosa SIDE ascendido por Néstor al máximo cargo. Pero hay una pregunta que me gustaría hacerle a la abogada exitosa: ¿Cuándo se dio cuenta que este espía era un personaje siniestro y nefasto? ¿Desde cuándo consideran que “Jaime”, es el culpable de todo lo malo que pasa en la Argentina? Lo pregunto porque Stiuso fue el principal instrumento que utilizaron los Kirchner para perseguir, intimidar y extorsionar a cualquier argentino que se atreviera a expresar un pensamiento crítico hacia el gobierno. Durante más de 11 años el matrimonio presidencial hizo uso y abuso de las escuchas telefónicas ilegales. Hay varios testimonios del placer casi sádico que sentía Néstor al escuchar a sus rivales políticos o a sus propios ministros hablar mal de él. Esa información obtenida en forma delictiva era utilizada por Néstor, sobre todo, pero también por Cristina, para disciplinar a políticos, empresarios, jueces y periodistas. Muchos eran amenazados con carpetazos, es decir con entregarle al periodismo fotos, filmaciones o documentos sobre la vida íntima de esas personas. De esa manera ejercían un chantaje repugnante al que muchos sucumbieron. Todo eso lo ordenaba Néstor Kirchner y lo ejecutaba Antonio Stiuso. Y cuando la persona investigada no tenía nada demasiado grave para denunciar, no tuvieron problemas en inventar o armar causas y escándalos. El legislador papal Gustavo Vera reveló que el cardenal Jorge Bergoglio le contó que Stiuso lo seguía y lo espiaba por orden de Néstor Kirchner. El gobierno dijo que se trata de una locura de Vera. Pero hasta ahora, el Papa Francisco no desmintió a uno de los diputados con los que tiene mayor amistad. El que calla otorga. Hay versiones que son directamente asquerosas. Dicen que los fines de semana  mandaban prostitutas a tocar las puertas de la Catedral para ver si podían fotografiar al cardenal Bergoglio con alguna de ellas para sembrar sospechas y liquidar su prestigio y su carrera hacia el Vaticano.
Es un dato clave. Porque el que tiene estómago como para acosar así a un líder religioso carece de escrúpulos y es capaz de hacer cualquier cosa para calmar su bulimia de poder y dinero. Néstor Kirchner ordenó operaciones de ese tipo para ensuciar y sacar de la cancha a Enrique Olivera, Francisco de Narváez, y Luis Juez, entre los más conocidos.
Antonio Stiuso cumplía órdenes. Los últimos 11 años estuvo bajo el mando de Néstor y Cristina, y de Francisco Larcher y “El chango” Hector Icazuriaga. Recién el 11 de diciembre pasado, Cristina descubrió que Stiuso se había convertido en el patrón del mal de sus pesadillas. Pasó de santo a diablo, de ángel a demonio. El gobierno habla como si a Stiuso lo hubiera designado y mantenido en su alto cargo el grupo Clarín. No fueron Macri, ni Massa ni siquiera Scioli los que le dijeron al, en ese entonces flamante fiscal Alberto Nisman, que Stiuso iba a trabajar con él. Perdón por la insistencia pero es absolutamente cierto que fue Néstor Kirchner el que puso a Stiuso y a Nisman a trabajar juntos. Y fueron todos ellos los que fomentaron la colaboración con la CIA y el MOSSAD con el objetivo de avanzar en la investigación por el ataque terrorista a la AMIA. Fueron ellos los que empezaron a infiltrar agentes de La Cámpora como lo han hecho en todo el estado. Ellos, con su resentimiento e incapacidad, desataron una guerra de servicios que gasta millones de dólares sin ningún tipo de control.
Fue esta década espiada por los Kirchner donde más se utilizaron los servicios para los aprietes y amenazas de la política doméstica. Por eso Cristina no puede acusar a nadie de los trabajos sucios que realizaron los topos de la inteligencia. Ella es responsable, igual que su marido, de todo lo que pasó desde que llegaron al gobierno. Por eso sostengo que Cristina es responsable por acción o por omisión de la muerte del fiscal Nisman. La historia cargará sobre sus espaldas semejante magnicidio. Esa sangre salpicará la investidura presidencial mientras haya impunidad. Solo la verdad, la justicia y el castigo llevarán paz al fiscal muerto y a la República herida.
No alcanza con disolver los servicios de inteligencia de apuro, con tratamiento express en el Congreso.
Cristina no pudo, no quiso o no supo democratizar y profesionalizar a los servicios de inteligencia. Hace más de 10 años,  Gustavo Béliz, que era ministro, le llevó a Néstor un proyecto riguroso para refundar la SIDE como Agencia Federal de Inteligencia y el resultado fue asombroso. Antonio Stiuso fue aplaudido y abrazado por Néstor Kirchner y Gustavo Béliz fue eyectado de su cargo y perseguido  hasta el límite de tener que exiliarse en los Estados Unidos. En aquel momento Stiuso era Gardel. Hoy es Satán. La sabiduría popular tiene un dicho que lo resume todo: cría cuervos y te sacarán los ojos.

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