domingo, 20 de septiembre de 2015

Las exitosas elecciones de los Malos por Alejandro Borensztein

Las exitosas elecciones de los Malos

Humor político

Con excepción de los miembros vitalicios que conforman el Consejo de Sabios del Club de los Malos, el resto de las autoridades se renuevan cada cuatro años en elecciones limpias, modernas y ejemplares. 
Sólo quienes sabemos organizar elecciones impecables cuando son propias, tenemos la capacidad para devastarlas cuando son ajenas. Y una vez más, el CDLM lo está demostrando.
A diferencia de nuestras elecciones que fueron intachables, las que organizamos para los Corderitos de Dios que habitan en Tucumán, en Provincia de Buenos Aires y en varios otros lugares, tuvieron ese toque de perversión disfrazado de ineficiencia que aportan nuestros Encarajinadores Políticos infiltrados en los gobiernos provinciales.
En el Club de los Malos no hay reelecciones ni mecanismo de perpetuación alguno. Esto permitió mantener a nuestra institución lejos de toda forma de corrupción, abuso de poder, nepotismo y mala praxis. No seríamos esta perfecta maquinaria del mal si hubiéramos caído en la tentación totalitaria y su consecuente inoperancia.
Pero conocer los mecanismos del totalitarismo es también una buena manera de saber cómo inocularlo. 
Así fue que logramos imponer en su momento a los Saadi en Catamarca, a los Juárez en Santiago del Estero, a los Menem en La Rioja o a los Romero en Salta. Y en los últimos milenios a los Zamora en Santiago del Estero, a los Alperovich en Tucumán o a los Insfrán en Formosa. En el medio, casi como un gran puente generacional entre estos latifundios del atraso, aparecen los Kirchner, esa extraña mezcla entre el absolutismo de Stroessner y el histrionismo de Gaby, Fofó y Miliki.
Durante la ceremonia de traspaso del mando entre el CEO saliente del Club de los Malos y el entrante, sobrevolaba la satisfacción de sentir que seguimos demoliendo el sistema democrático nacional.
El evento tuvo lugar bajo una fría luna tucumana, en un cañaveral especialmente acondicionado donde se instaló un gran escenario, amplias carpas y una segura pista de aterrizaje para poder recibir a los más importantes hijos de puta de la Patria. El marco era imponente.
Los miembros del Club de los Malos dieron la bienvenida al nuevo CEO, quien apareció sobre un escenario iluminado por el fuego de urnas encendidas, bajo una lluvia de papelitos que alguna vez fueron parte de boletas electorales tucumanas y enmarcado por una suelta de murciélagos 
El evento fue conducido alternativamente por tres de los más carismáticos, simpáticos y queribles animadores del CDLM: Artemio López, Carlos Kunkel y el Cuervo Larroque.
Como es de rigor, la fiesta empezó recordando a todos aquellos operadores caídos en acción que, habiendo cumplido su tarea de devastar a sus partidos y gobiernos, ya no están en funciones: Moreno, Lorenzino, Schoklender, Jaime, Fino Palacios y Milani, entre otros. El videoclip cerró con la imagen del último héroe que dio su vida por la causa: Fernando Niembro, quien recibió una merecida ovación.
El cambio de autoridades fue una buena oportunidad para condecorar a los Encarajinadores Políticos que, durante los últimos años, trabajaron infiltrados arruinando gobiernos, partidos, instituciones diversas y todo aquello que merezca ser destruído en pos de abatir la moral de la sociedad.
Allí estaba orgulloso y exhibiendo su medalla el Encarajinador que, infiltrado en el kirchnerismo, propuso la candidatura a Vicepresidente de Zannini y luego organizó el triunfo en las PASO de la pareja Aníbal Fernández/Sabbatella. Una combinación devastadora tanto para la moral del pueblo bonaerense como para la del mismo Scioli.
El simple hecho de que Scioli hubiera quedado como único candidato ya era un golpe suficiente para humillar al kirchnerismo profundo e iniciar su extinción definitiva. Pero poner en riesgo su posibilidad de triunfo colgándole a Zannini y a Fernández fue una jugada maestra, a dos bandas. Digna de uno de nuestros mejores turros.
En realidad fue a tres bandas, ya que la misma maniobra sirvió para sacarnos de encima a Randazzo, un traidor a la causa del mal que osó terminar con el calvario de pasaportes y DNI con el que sometimos a los Corderitos de Dios durante décadas.
En fila y de a uno, fueron pasando los intendentes del conurbano que tantas satisfacciones nos dieron y que sirvieron, tanto para levantar a Massa y arruinar al kirchnerismo en 2013 como para bajarlo y arruinarlo a él mismo en 2014. Ahora intenta su patriada final, feliz desconocedor de que nuestros Encarajinadores infltrados en el Frente Renovador no lo van a soltar jamás.
Una especial ovación recibió el Encarajinador que rompió el Frente UNEN, esa tierna intentona socialdemócrata que no tenía ninguna manera de sobrevivir al lodazal populista que desde tiempos inmemoriales instalamos en la Argentina.
¿Habrá acertado el Turro del CDLM que enroscó a Macri para que desistiera de una alianza opositora con Massa? Muy pronto lo sabremos.
Párrafo aparte para el Encarajinador a cargo de convencer diariamente a la Presidenta, no sólo de hablar por Cadena Nacional, sino de hacerlo bajo las técnicas que él le enseña, cual coaching, induciéndola a esa simpática autoflagelación de excesos y desbordes.
Sin embargo, tal vez el mayor éxito de la gestión del CEO saliente haya sido conseguir que los Corderitos de Dios sean inmunes e indiferentes a todo lo grave que pueda pasar en la República. Desde el asesinato de un fiscal que investigaba a la Presidenta hasta la inundación de la Provincia de Buenos Aires pasando por todas las maniobras de manipulación de la Justicia que el CDLM le ha hecho hacer al gobierno nacional. Hemos logrado modelar una sociedad a la que todo esto le importa un carajo.
Por su parte, el nuevo CEO tiene por delante una tarea difícil pero posible: que las próximas elecciones sean caóticas y que en cada rincón de la Patria gane el peor. No debería fallar. Salvo en el 83, se nos dio siempre.
“Abandonad toda esperanza” inmortalizó el Dante en la puerta del infierno, y el CDLM ha tomado esta frase como consigna para que los Corderitos de Dios sientan que no ha nacido aún quien los saque de este glorioso fango institucional. Entre otras razones, porque estamos nosotros. Los Malos.

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