domingo, 12 de abril de 2015

Romántica propuesta.. "Yo te amo mi Presidenta... " por LEANDRO FLEISCHER

ROMÁNTICA PROPUESTA MATRIMONIAL

"Yo te amo mi Presidenta... "

La ironía es una virtud que permite transcurrir el presente con menos problemas gástricos... El autor precisamente apunta a ese don. Con una columna regular en la web Libertad Digital y algunos textos en Infobae, aquí debuta en Urgente24:
"(...) Tantas escuchas se oyen por estos tiempos de nuestros amigos connacionales y de nuestros hermanos iraníes. Pero nadie escucha mi declaración de amor. A nadie le importa. Dicen que esas escuchas te comprometen. ¡Patrañas! Aquí el único que desea comprometerse soy yo contigo, oh mi reina peronista. ¡Lloro por ti, mi Evita!"
por LEANDRO FLEISCHER
 
Tras mi primer fallido intento de conquistarte, vuelvo a recargar mi revolver para disparar mis balas de amor, las cuales espero lleguen a tu corazón y no a la cabeza de un fiscal. 
 
Tu mirada perdida cuando le hablas a tu gente me produce una sensación difícil de describir. Es extraño, pero esas expresiones de rabia y de furia me provocan un éxtasis de lujuria, éxtasis similar al que sentía tu difunto esposo al ver cajas fuertes.
 
¿Recuerdas? En aquella romántica carta que te escribí, oh bella mía, te había invitado a pasar unas noches de romance en tu lujoso hotel del sur, pues eso es lo que te mereces. Sin embargo, mi exótico amor platónico, creo que debemos apresurarnos, pues temo que la causa Hotesur llegue a donde no queremos y debamos cancelar esa hermosa estadía que quería compartir contigo. ¡Maldito juez entrometido! Hemos sido testigos de lo que sucede cuando un juez se entromete en el amor con la separación de tu vice Amado y la bella Agustina. No, me niego a aceptar que nuestra relación termine antes de comenzar.
 
Amada, últimamente apareces mucho por cadena nacional. Qué feliz me siento cuando te veo por televisión, que mezcla de sensaciones maravillosas. Escucho cada palabra como si fuera un beso apasionado. Sin embargo, tanto que hablas de los golpes de la Justicia, de la clase media, de los buitres, de las corporaciones, de los medios y demás; ¿qué hay de mí? A mí ni me mencionas. A mí, que soy aquel que quiere darte el golpe, el golpe de dulzura, de amor y de pasión. 
 
Ahora muchos se enojan contigo por un fiscal que como bien han dicho tú y tus compinches, era drogadicto, borracho, gay y mujeriego que claramente murió porque se suicidó y lo mataron. ¿Cómo se les ocurre que tú hayas podido realizar semejante acto? Tú, que desbordas cariño y te rodeas de gente que exige amor por televisión y hasta está dispuesta a fusilar al que no acepte dicho amor nacional, popular, social y patriota.
 
Tantas escuchas se oyen por estos tiempos de nuestros amigos connacionales y de nuestros hermanos iraníes. Pero nadie escucha mi declaración de amor. A nadie le importa. Dicen que esas escuchas te comprometen. ¡Patrañas! Aquí el único que desea comprometerse soy yo contigo, oh mi reina peronista. ¡Lloro por ti, mi Evita!
 
Ya todo se termina, mi amada. El viento dejará de soplar, las luces se apagarán. Ya no habrán más viajes alrededor del mundo rodeada de tus galanes ministros como Augusto y Axel (a quienes, por cierto, envidio en demasía). ¿Y quién estará allí para ti? Los jóvenes camporistas y de otras organizaciones se integrarán a las filas de otro. Pero mi amor es puro Cris. Necesitas a alguien con quien envejecer. Ese alguien soy yo. Yo seguiré aplaudiéndote cuando haya silencio y riéndome contigo de tus excelentes chascarrillos, como aquella vez cuando te burlaste de la manera de hablar de los chinos en tu visita a China: “Más de 1.000 asistentes al evento ¿Serán todos de “La Cámpola” y vinieron sólo por el aloz y el petlóleo?”, escribiste en dicha oportunidad. 
 
¡Qué oportuna eres mi amada! Sólo alguien como tú puede tener esa ocurrencia. Eres única.
 
Cuando todas las organizaciones se alejen, yo estaré allí para formar la nuestra, oh mi presibella. Dicha organización será nuestra familia. Hasta estoy dispuesto a ser el nuevo padre de tus atolondrados hijos y podemos aprovechar tu ley de fertilización asistida para tener nuestro propio primogénito. Sin importar su sexo, lo llamaremos Néstor Carlos Juan Domingo Evita Carlos (por Menem, claro, pero que quede entre nosotros) Fernández de Kirchner de Fleischer.
 
Oh, Cris, quiero pedir tu mano en matrimonio. Anhelo que nos case algún juez amigo: Oyarbide, Zaffaroni, Rafecas, no sé, el que tú quieras. Puedes elegirlo libremente, como lo haces para las causas que podrían perjudicar tu bella imagen. Pero debe ser antes de diciembre, pues no creo que nos atiendan después. Quiero que al salir del civil, tras la celebración de nuestra hermosa unión, nos arrojen mucho “aLoz” y papelitos rotos del diario Clarín para recordar a nuestro amigo Capitanich que estará lejos, allí en su Chaco natal. Te invito a pasar una larga y relajada luna de miel en Venezuela, Cuba, Irán y Rusia, donde nos recibirán muy bien. Y me encantaría terminar nuestro romántico recorrido en un campo (no de concentración) de Corea del Norte, donde tendremos el honor de tener como anfitrión al líder revolucionario Kim Jong Un.
 
Espero aceptes mi proposición mi amada, incluso si aquel fiscal gay y mujeriego que se suicidó y asesinaron tenía razón. Yo podría soportar cualquier encubrimiento de tu parte, pero jamás el de mi amor por ti.

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