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domingo, 12 de abril de 2015

Histórico: "Estamos dispuestos a hablar de todo", le aseguró Castro a Obama

"Estamos dispuestos a hablar de todo", le aseguró Castro a Obama

Clarín en la Cumbre de las Américas. Histórica reunión entre EE.UU. y Cuba
"Gracias por el espíritu de apertura que nos ha mostrado", le respondió el norteamericano. "Obama es un hombre honesto", afirmó Castro. 

  • Paula Lugones Panamá Enviada especial

Sólo había una mesita entre los dos, con un sencillo bouquet de flores blancas, una agenda de cuero del cubano y un block de notas del estadounidense. Así, sentados a pocos centímetros de distancia, en una salita austera, Barack Obama y Raúl Castro hicieron historia ayer al hablar cara a cara y sellar con un apretón de manos el deshielo: fue la primera vez que un presidente estadounidense se encontraba con un jefe de Estado cubano desde que Estados Unidos declaró el embargo y rompió con la isla hace 54 años.
Tras más de medio siglo de tensiones, peleas, complots, un duro bloqueo comercial y recelos mutuos, Obama y Castro se encontraron al fin ayer en el marco de la VII Cumbre de las Américas en Panamá, con una reunión clave para acelerar la reanudación de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, que comenzó a ser discutida el 17 de diciembre, cuando el estadounidense admitió que las políticas de su país hacia la isla habían “fracasado”. El encuentro duró una hora y 20 minutos. La última vez que se habían reunido los presidentes de EE.UU. y Cuba había sido en 1958, con el encuentro de Dwight Eisenhower y Fulgencio Batista, justo aquí en Panamá.
Ayer, con Castro a su lado, Obama lanzó una flor con enorme peso político: “Gracias por el espíritu de apertura que nos ha mostrado”, le dijo. El cubano devolvió gentilezas con una frase contundente: “Estamos dispuestos a hablar de todo” en este nuevo período, incluso de derechos humanos y libertad de prensa (y los mismos temas en EE.UU., dijo). Pero, pese al optimismo, ambos admitieron que no todo será fácil.
“Obviamente es un encuentro histórico”, dijo Obama. Señaló que busca reestablecer las relaciones diplomáticas con La Habana y que para eso está dispuesto a “dar vuelta la página”. Para el jefe de la Casa Blanca, la prioridad ahora es la reapertura de las embajadas.
Castro habló cuando terminó Obama y sorprendió cuando dijo que concordaba con todo lo que había dicho el estadounidense. Pero agregó que habían “acordado disentir”. El líder cubano expresó que había dicho que Cuba está dispuesta a discutir temas como los derechos humanos y la libertad de prensa, y sostuvo que están “dispuestos a discutirlo todo, con paciencia”. Y señaló: “En algunas cosas estaremos de acuerdo, en otras no. Es posible que hoy discrepemos en algo en lo que mañana podemos estar de acuerdo”.
Antes de esta reunión histórica, ante el plenario de presidentes Obama había reconocido que las profundas diferencias entre sus países probablemente persistirían. Habló de la Guerra Fría, pero dijo que no estaba interesado en quedar abrumado por posturas ideológicas y presentó el deshielo como una apertura para crear “más oportunidades y recursos para el pueblo cubano”. “Estados Unidos no quedará preso del pasado. Estamos mirando al futuro”, dijo.
Inmediatamente después, Castro tomó la palabra y pidió por favor que se le otorgara más tiempo de los 8 minutos asignados para cada mandatario porque había estado ausente de las seis cumbres anteriores, un comentario que despertó las risas de todos los presentes. El pedido, naturalmente, fue concedido. En un extenso discurso escrito, en el que a veces se le mezclaban los papeles, el cubano hizo un exhaustivo recuento de una serie de quejas cubanas contra Estados Unidos en más de un siglo.
Pero sorprendió al exculpar a Obama de todo ese pasado y lanzarle enormes elogios: “Le he dicho al presidente Obama que me emocionó cuando habló de la revolución”, dijo Castro, señalando que el presidente estadounidense ni siquiera había nacido cuando Washington estableció las sanciones contra la isla. “Me disculpo con él porque el presidente Obama no tuvo responsabilidad en esto”. Y en un significativo voto de confianza, agregó que había leído los libros autobiográficos del estadounidense, resaltó sus orígenes humildes, y lanzó una de las frases más resonantes de esta Cumbre: “En mi opinión, el presidente Obama es un hombre honesto”. Por su tono conciliador, sin resignar sus reclamos, el discurso de Castro fue el que causó más impacto.
A pesar del clima de optimismo, ambos mandatarios aclararon que avanzar no será tan fácil. Aunque a principios de la semana Obama sugirió que la decisión de retirar a Cuba de la lista de países que apoyan al terrorismo era inminente –una prioridad para La Habana porque le aliviaría las trabas a las transacciones financieras–, ayer dijo que no había tenido tiempo de estudiar el tema, aunque se estima que finalmente se efectivizará. La Habana busca también que Obama presione para levantar el embargo, que debería hacer el Congreso, pero Cuba dice que el presidente puede usar sus atribuciones ejecutivas para hacerlo. Por su parte, EE.UU. tiene sus objeciones sobre la política de derechos humanos en la isla y dijo que no las abandonará.
Habrá dificultades. Pero nadie niega aquí que América Latina ha entrado en una nueva era.

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