Chat Deliverado

domingo, 15 de marzo de 2015

La mudadora ya les dejó los canastos. por Alejandro Borensztein

La mudadora ya les dejó los canastos

Humor político
El personaje principal de la exitosísima serie “House of Cards” es Frank Underwood, un político norteamericano inescrupuloso y despiadado que valiéndose de su impudicia llega a la Presidencia de los EE.UU. 
En una escena de la tercera temporada, ya como presidente, el tipo está volando en el Air Force One (el Tango 01 de ellos) y se pone a hablar sobre su próxima campaña presidencial. Un asesor de extrema confianza de Underwood (una especie de Zannini pero cuya única vinculación con el maoísmo es un chow fan con pollo) lo interrumpe y le dice: “Disculpe Mr. President, pero le recuerdo que la ley le prohíbe tratar asuntos relativos a su campaña política personal, a bordo del avión presidencial”. Y Frank Underwood que, repito, es el nieto de puta más grande de occidente, mira con odio, se resigna y cierra el pico.
Por suerte a nuestra Presidenta, que al lado de Frank Underwood es un dulce de leche (imagínese entonces lo que debe ser el otro), nadie le impide hacer lo que se le canta con el avión y con todo el Estado Nacional, como venimos viendo desde hace más de once años.
Yo sé, amigo lector, que estas cosas a usted lo sacan. Que lo ahogan de fastidio. Que la bronca le sale por las orejas. Puedo imaginar su cara cuando, justo en el momento del golazo del Pitu Barrientos, la televisión pública le cruza por la pantalla un videograph que dice “Télam: el candidato a Jefe de Gobierno por el Frente para la Victoria, Mariano Recalde, declaró que sarasa sasa para la liberación…”.
Ingenuamente, usted se queda a la espera de otro videograph de Télam con alguna noticia de Larreta, de Michetti, de Lousteau, de Ocaña, de Abrevaya. Pero no. Viene el córner y aparece otro cartelito que dice “Télam: el ministro Randazzo inauguró 100 durmientes del nuevo tren a Córdoba”. Y usted, que ya se enteró que ese nuevo tren tarda tanto que es más rápido ir caminando, se quiere comer la pantalla. Y se pega en los dedos con el control remoto por haber creído que lo peor que le había pasado a la democracia era Menem. Y así, todo el partido. Y en el partido siguiente. Y en todos los partidos que faltan para terminar el campeonato porque la última fecha se juega el 11 de noviembre y todavía estos tipos van a estar en la Rosada neofachisteando con el Estado, los medios públicos, etc. etc. etc.
Le juro que lo entiendo, amigo, pero créame que está equivocado. Usted ya debería haberse dado cuenta que esto se terminó. 
Aún con Scioli presidente, el kirchenrismo terminó. Es más, si Randazzo da el batacazo (buen título para Crónica: ¡¡Batacazzo de Randazzo!!) también se acabó el kirchnerismo. Y si un duende barbudo brota del infierno y le concede el milagro a Aníbal Fernández, también se habrá acabado el kirchnerismo. Todos ellos dicen ser kirchneristas, pero en el fondo no es tan así. Y Ella lo sabe mejor que nadie. Parafraseando a Borges, podríamos decir que hoy un kirchnerista es un señor que se hace pasar por kirchnerista para sacar alguna ventaja. Nada más.
Sin embargo, usted no la quiere entender y vive enchinchado todo el día. Ya se lo expliqué hace dos semanas. Parece mentira que después de bancarse estos 11 años y medio ganados, ahora que faltan cinco minutos, en lugar de disfrutar que ya está, que ya pasó, que sana sana colita de rana, no… usted sigue sufriendo. 
Avívese amigo. La estrategia del Gobierno es la misma que usaron los ladrones del Banco Río en Acassuso, dicho esto con todo respeto (por los ladrones del Banco Río, obviamente). Tenían entretenida a la policía en la calle haciéndoles creer que los tipos estaban adentro cuando, en realidad, ya se habían fugado por el túnel. 
El Gobierno hace lo mismo. Genera quilombo, polémica y provocaciones diariamente, así todos se enredan en la discusión, siguen indignados y calientes, mientras los tipos ocupan el centro del ring. Y usted muerde el anzuelo y entra como un caballo.
Fíjese el caso Nisman. Nos tienen entretenidos con los forenses y las modelos, mientras nadie contesta la única pregunta importante que nunca contestaron, ni en su momento ni ahora: ¿Por qué firmaron el acuerdo con Irán? La única respuesta coherente, cierta o no, la dio el fiscal Nisman. Y si usted tiene alguna duda sobre el asunto, agarre el Memorándum, vaya a ver a cada uno de los legisladores que lo aprobaron y pídale que se lo firme de nuevo. Si consigue uno solo, le regalo una foto autografiada del Juez Bonadio.
Obviamente, mientras usted sigue enroscado en la pelea y el fastidio, ellos ya están quemando papeles y destruyendo documentos. Han reciclado el incinerador y la vieja compactadora de la Casa Rosada labura a tres turnos. 
Se lo digo clarito: usted se sigue amargando por un gobierno al cual el camión de mudanzas ya le dejó los canastos en Olivos.
Intentan pararse en el centro del ring y sin embargo están acurrucados contra las cuerdas. El simple hecho de que acaban de nombrar 138 “agentes secretos” y en menos de una semana ya salió publicada la lista completa con nombre, apellido, foto, teléfono, dirección, cuadro de fútbol favorito, etc. etc. te demuestra que son una manga de genios completamente desorientados.
Relájese y no se angustie más. Como dice un gran amigo mío, ésta es la primera elección de la historia argentina donde lo importante no son los que vienen sino los que se van, de una buena vez.
De todos modos, yo que usted, más que seguir preocupado por los que están, me empezaría a preocupar por los que vienen. Esto ya se lo dije pero se lo voy a repetir todo el año.
No sea cosa que detrás de cualquiera de los candidatos venga camuflada una bandita de esas que nunca faltan en el país, y arman una nueva asociación ilícita que otra vez se apodere del Estado y hagan, con lo que es de todos, lo que se les cante a unos pocos. Michetti denuncia que Larreta lo hace con el Gobierno de la Ciudad y Massa dice que Scioli lo hace con el de la Provincia. Ojo al piojo.
Eso es lo que hay que empezar a pispear. Por las dudas. No sea cosa que se vayan los zorros pero queden las mañas.
Cierro confesándole, amigo lector, que en el comienzo de la nota le mentí. Cuando el asesor de Frank Underwood le aclara que no puede hacer política electoral arriba del avión presidencial, Frank Underwood ni lo mira, se pasa la ley por el upite y sigue como si nada. Es así. Si miramos al Norte, allá también hay algún que otro kirchnerista.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Buscar este blog