domingo, 29 de marzo de 2015

En una operación inédita, Jorge Lanata recibió un trasplante de riñón

En una operación inédita, Jorge Lanata recibió un trasplante de riñón

Intervención de riesgo

El periodista Jorge Lanata, un paciente considerado de alto riesgo, pasó más de seis horas en un quirófano de la Fundación Favaloro para recibir un riñón en lo que fue el primer trasplante cruzado entre 4 personas que se realiza en América Latina. La inédita operación se hizo con autorización judicial. La madre sana de un joven enfermo que reside en el país aceptó donar uno de sus riñones a Lanata. A la vez, la esposa del periodista, Sara Stewart Brown, dio su consentimiento para que le extrajeran uno de sus riñones y se lo trasplantaran al hijo de la mujer.

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La singularidad del trasplante pasa por el intercambio de los órganos entre dos parejas, una práctica que empezó en 1986 en los Estados Unidos y se lleva a cabo en España, Canadá, Reino Unido, Australia y Turquía. Se hace cuando un paciente necesita trasplante de riñón y tiene un familiar o pareja que puede donar el órgano, pero no son compatibles.
Lanata padece diabetes, que afectó sus dos riñones y desencadenó una enfermedad renal crónica. También tiene otros factores de riesgo: es fumador de cigarrillos, tiene sobrepeso y sufre enfermedad de las arterias coronarias, un trastorno que obligó a que le pusieran 5 stents el año pasado. Ya en 2011, los médicos le indicaron que el problema de sus riñones era irreversible. Por lo cual, necesitaba hacerse diálisis –que es el procedimiento por el cual se eliminan los productos de desecho y líquidos de la sangre ya que los riñones enfermos no funcionan bien– o acceder al trasplante de riñón.
En la Argentina, había ayer 6.133 personas en la misma situación que Lanata en la lista de espera de un riñón del Incucai. Este órgano se puede recibir a partir de un donante cadavérico o de un donante vivo relacionado. Es decir, de un pariente consanguíneo o por adopción hasta el cuarto grado, o su cónyuge, o una persona que, sin ser su cónyuge, conviva con el donante en relación de tipo conyugal, según la Ley Nacional de Trasplante. Una tercera opción era el trasplante a partir de un donante vivo no relacionado –por ejemplo, un amigo del enfermo– y esto requiere autorización judicial. El año pasado, se hicieron 13 trasplantes con donantes renales vivos no relacionados.
Ahora, Lanata, que entró a las 15.30 al quirófano, estrenó la modalidad del intercambio de órganos entre parejas. Se recurrió a esa opción porque su esposa no tiene compatibilidad sanguínea con él. Tampoco la tenían la madre que donó el riñón y su hijo. Según la Universidad de California, un tercio de los pacientes que tienen un donante vivo dispuesto a donarlo no puede recibirlo debido a un grupo sanguíneo incompatible o a una prueba cruzada incompatible. Esos pacientes tenían que esperar años sometidos a diálisis hasta obtenerse el riñón de un donante fallecido. Para ellos, se desarrolló el trasplante cruzado entre parejas, que si bien se hace por primera vez en la Argentina, no necesita de un cambio en la ley según fuentes del Incucai. Sólo requiere la autorización judicial para garantizar que se realice sólo por motivación altruista. El trasplante de riñón implica potenciales riesgos para el receptor: dolores en la heridas, infecciones urinarias y la posibilidad de que haya un rechazo agudo o crónico del órgano recibido.
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