sábado, 4 de enero de 2014

Randazzo Presidente por Lucas Carrasco (ex-kirchnerista)

Randazzo Presidente

por Lucas Carrasco (ex-kirchnerista)
Esto es el Ministerio del Interior

En la secta cristinista se intentó instalar esta opción, que a cualquier ser humano normal le parece un disparate. 
 
El agente de inteligencia Juan Salinas trató de instalar esta posibilidad. Naturalmente, goza de una irrelevancia tan estruendosa que el asunto no prosperó. Y no tiene la menor importancia, después de todo son jugadas de los servilletas, más ducho para el narcotráfico, la extorsión y el asesinato que para hacer operativos de inteligencia.
 
 Y la idea era sumamente estúpida. Pero es indicativa de un dato fundamental: los carroñas que hoy rodean al gobierno, de cuyas convicciones ni hace falta dudar por que son rentadas, no tienen ya nadie que les piense de manera estratégica. Van sin ton ni son tratando de levantarse la moral.

Es decir, no visualizan el giro a la derecha en economía y eso, más allá de la discusión pública, muestra el bajo nivel político: no se trata de salir a decir que yo soy borracho porque digo que el gobierno giró a la derecha en economía, o sí, ponele, de política no entienden así que actúan como barrabravas, ok, pero tenés que complementarlo con una mirada estratégica: se viene el ajuste, el ajuste será en las tarifas, o sea, Randazzo y De Vido son muertos políticos. 
 
En todo caso, hecho el ajuste, quienes reemplacen a Randazzo, De Vido y Capitanich -este puede ser el plan de Cristina, lo que le daría lógica a sus constantes rajes e inventos de enfermedades- podrán disfrutar de una primaverita que coincida con las elecciones. Es difícil, pero es tal el escenario que muchas más posibilidades no hay.

Lo mismo en el caso de Kicillof: no tiene ninguna capacidad de retener la ilusión de la juventd miltante, pero sí de desgastarla para que se vuelvan a su casa, sin combatir la traición de Cristina, despolitizándolos, con una dosis nunca dicha de terror simbólico. El viejo truco de Menem. Y de Perón en 1974.

Pero volvamos al dato anterior: la carroña no tiene línea.

Sería arduo explicar y básicamente, tendría que mostrar mis cartas de por qué llego a esta conclusión, cosa que no me interesa, je. Pero estoy convencido de que es así. Son manotazos de ahogado, tiros al boleo, prima el esconderse y putear por lo bajo (no sea cosa que te reten y te saquen los contratos de ñoquis) entre los viejos chotos. Que ven, además, que no podrán montarse sobre ninguna ola juvenil de entusiasmo, con sus oropeles de fantasía.

La reacción de esta alcahuetería es bastante de manual: desenfocar y tirar más fuerte adonde no van a lograr nada, por ejemplo Clarín, Noticias, yo (incluso, si uno los lee, es en el orden inverso) pero tratando de conservar su pátina combativa. Digamos, de pelearse con Magnetto a Nacho Otero, está la pérdida de foco entre corporaciones y ética, capital y trabajadores, idealización y materialidad, pero el rumbo a lo que eso derive, como solo buscan salvarse individualmente con el verso de la militancia (de los otros, los más jóvenes, que no les conocen su historial y su profunda vocación por el fracaso) el asunto no tiene mayor relevancia. Ni repercusión.

Basta observar que cada globo de ensayo se pincha a la semana. Y quizás es un reflejo de lo peor que en política te puede suceder: creerte tus propias mentiras.

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