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miércoles, 15 de enero de 2014

En Kaída: Fisco insolvente, Estado oneroso y contribuyentes en alerta

ROJO FISCAL CON CAÍDA DE LA RECAUDACIÓN Y PRESIÓN TRIBUTARIA RECORD

En Kaída: Fisco insolvente, Estado oneroso y contribuyentes en alerta

El volumen del gasto público y su tendencia es insostenible porque los contribuyentes ya se encuentran al borde de la rebelión fiscal. Al Estado no le alcanza lo que recauda (por eso emite dinero espurio que provoca inflación) y los contribuyentes consideran que es excesivo lo que tributan por tanta ineficiencia. Las cuentas públicas de los últimos meses confirman un creciente desequilibrio fiscal que luce insostenible y empieza a preocupar a la administración K. En respuesta al avance del rojo fiscal, el Gobierno ha optado por intentar incrementar la presión tributaria mediante la implementación de nuevos tributos y aumentos en las alícuotas o bases imponibles existentes. La recaudación medida en términos reales y en dólares está cayendo. Y esta merma se habría recrudecido en los últimos meses del año con la aceleración inflacionaria y el avance de la devaluación. Interesante informe de la consultora Economía & Regiones.
 
La recaudación medida en términos reales y en dólares está cayendo. Y esta merma se habría recrudecido en los últimos meses del año con la aceleración inflacionaria y el avance de la devaluación. (Gráfico Economía & Regiones).
 
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Las cuentas públicas de los últimos meses confirman un creciente desequilibrio fiscal que luce insostenible y empieza a preocupar a la administración actual. 
 
En respuesta al avance del rojo fiscal, el Gobierno optaría por intentar incrementar la presión tributaria mediante la implementación de nuevos tributos y aumentos en las alícuotas o bases imponibles existentes: léase un aumento en la alícuota de impuesto que perciben las tarjetas por viajes al exterior, impuesto a los automóviles (que incluye a los autos nacionales de gama intermedia), un posible aumento sobre la base imponible del impuesto a los bienes personales y el aumento del anticipo del impuesto a las ganancias para los exportadores agrícolas.
 
La dificultad de dicha medida radica en que la presión tributaria de nuestro país viene incrementándose sucesivamente y alcanza el 33% en la actualidad, ubicándonos como el país de mayor presión impositiva de la región. 
 
Por ende, un avance en este sentido podría inducir un aumento de la evasión (efecto Olivera-Tanzi), desincentivar la inversión, el
consumo, reducir la rentabilidad, afectar indirectamente al mercado de trabajo (que se encuentra en pleno estancamiento) y sobre todo puede afectar negativamente la competitividad de los sectores exportadores o transables en general.
 
Rojo Fiscal
 
En 2013, el resultado primario del Sector Público Nacional sería deficitario por 2do. año consecutivo, exhibiendo un rojo de casi $22.000 millones, quintuplicando el valor alcanzado en 2012 (-$4.300 millones). 
 
En tanto, el resultado financiero (después del pago de intereses de la deuda) sería negativo en más de $67.300 millones, en este caso con una menor expansión (+21% a/a), ya que durante este ejercicio no se gatilló el pago del Cupón PBI, el cual insumió US$ 3.500 millones un año atrás. 
 
Estas cifras representan un 0.8% y un 2.6% del PBI respectivamente. Este verdadero agujero fiscal hubiera sido ampliamente mayor de no contar (como desde 2009 en adelante) con los recursos extraordinarios provenientes del BCRA y del FGS de ANSeS. 
 
Sin estos fondos, que agregaron cerca de $55.000 millones, el déficit primario hubiese escalado a $77.000 millones y el rojo financiero a $122.300 millones.
 
Recaudación
 
La recaudación anual alcanzó los $858.832 millones, presentado un crecimiento agregado del 26.3% interanual, lo que implica un registro similar al del 2012 (25.9%). 
 
Este crecimiento implica una caída de la recaudación en términos reales mayor al 1%, si se considera que el aumento de precios relevado por el Congreso Nacional habría superado un 27% en el año. 
 
No obstante, considerando la dinámica de la recaudación medida en dólares (al tipo de cambio oficial) la caída fue aún mayor y alcanzó un -2.5%, dado que el tipo de cambio oficial presentó una devaluación del 29.5%.
 
En otras palabras, la recaudación medida en términos reales y en dólares está cayendo. Y esta merma se habría recrudecido en los últimos meses del año con la aceleración inflacionaria y el avance de la devaluación. 

En efecto, si se anualiza el aumento de precios y la tasa de devaluación del último trimestre, la inflación asciende al 34% y la tasa anual de devaluación al 47%. Cifras record para esta última década.
 
Este ajuste implícito de los precios y del tipo de cambio impacta en el nivel de actividad que se reflejan directamente en la dinámica de la recaudación.
 
Para 2014, nuestro escenario base prevé que el déficit financiero nacional (con recursos heterodoxos) se ubique por arriba de los $112.000 millones, alcanzando un 3.2% del PIB, récord para la gestión kirchnerista. 
 
Detrás de esta proyección subyace un crecimiento recaudatorio del 29%, cifra que podría revisarse a la baja de mantenerse la pobre performance de los últimos meses. 
 
En efecto, por cada punto menos que crezcan los ingresos tributarios, la caja nacional se verá resentida en casi $9.000 millones anuales.
 
En 2013, el 58% del crecimiento anual en la recaudación fue explicado por las recaudaciones de IVA y Ganancias, subiendo 11 puntos respecto a lo acontecido en 2012. 
 
Dicho crecimiento se explica no sólo por la buena performance en dichos gravámenes (+31.5% combinado) sino también por la caída en las retenciones a las exportaciones, que pasaron de explicar el 5% de la suba 2012, a un aporte negativo del -3% en 2013.
 
En concreto, la recaudación de IVA representa el 30% de los recursos tributarios y se caracteriza por estar directamente ligado al consumo privado. La recaudación de este impuesto fue una de las más dinámicas del año, con un aumento promedio del 4.4% y 8.8% en términos reales y en dólares, respectivamente. 
 
El gasto de las familias viene siendo estimulado mediante diversas políticas que incrementaban el ingreso disponible. 
 
Además, la falta de canales para estimular el ahorro y la tasa de interés real negativa, incentiva al público a gastar su ingreso en bienes de consumo, lo que incrementa significativamente la recaudación de IVA. 
 
No obstante, cabe resaltar que la aceleración inflacionaria y devaluatoria habría frenado el aluvión consumista en los últimos meses del año. La aceleración de precios erosiona el poder adquisitivo de los ingresos mientras que el avance devaluatorio genera expectativas de mayor devaluación y frena las decisiones de consumo.
 
La recaudación de derechos de exportación que representaron aproximadamente el 10% de los recursos tributarios mostró una performance muy mala, con una caía interanual promedio del 28% y del 24.4% medida en términos reales y en dólares respectivamente. Esto sucedió a partir de la caída de las exportaciones de trigo, maíz y petróleo como consecuencia de los
menores precios internacionales y de los problemas de oferta que atraviesan estos sectores.
 
Cabe subrayar que la buena campaña sojera amortiguó la caída en las retenciones, dado que las mismas presentaron una suba interanual del 31%, alcanzando una participación récord en el total recaudado durante los últimos 5 años.
 
 

El tributo a los combustibles y en especial a las naftas fue ganando participación relativa en la estructura de ingresos de la Nación de la mano del aumento del parque automotor, sin embargo el precio regulado de las naftas supo imponer un techo a dicho avance.
 
En 2013, la actualización de los precios de los combustibles junto al boom de las ventas de unidades “0 kilómetro” forjó un aumento promedio de la recaudación de este tributo del 5% y del 9% medido en términos reales y en dólares respectivamente.
 
Por último el impuesto al cheque representa el 6.5% de la recaudación tributaria en el promedio de los últimos años. En 2013, este tributo mostró un incremento del 2.7% y del 7% en términos reales y en dólares, respectivamente. 
 
El impuesto a los débitos y créditos bancarios se encuentra muy vinculado al ciclo económico, por lo que una desaceleración del
crecimiento económico en 2014 impactaría en la recaudación de este impuesto.

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