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domingo, 30 de diciembre de 2012

Oportunidad perdida Por Alfredo Leuco

BALANCE GUBERNAMENTAL

Oportunidad perdida

El kirchnerismo insiste en chocar dos veces con la misma piedra. Entrismo más corrupción. La renovación que viene.

Por Alfredo Leuco
30/12/12 - 04:45
Oportunidad perdida
EL JUEGO DE LOS ROLES. Daniel Scioli. Dibujo: Pablo Temes.
El año 2012 será recordado en la historia como el año de la oportunidad perdida. La confirmación de que la generación del 70 fue capaz de chocar dos veces con la misma piedra. De aquella soberbia armada a ésta, desarmada. Pero con el mismo elitismo antipopular de vanguardia iluminada que termina como patrulla perdida. La ideologitis que tiñó cada paso llegó a la desmesura de colocar al mismísimo Papá Noel al servicio del imperialismo y la oligarquía. Cristina termina su quinto año de gobierno dilapidando gran parte del inmenso poder que supo construir. En forma incomprensible se refugió en su aislamiento, casi no dejó error de gestión por cometer ni sector por castigar y no pudo construir un liderazgo dentro de sus filas que intente llenar el gigantesco agujero negro que deja la prohibición constitucional de presentarse a la reelección en 2015.
La confesión de que el justicialismo fogoneó los saqueos destituyentes contra Alfonsín y De la Rúa, sin explicar cuál fue su posición en esos momentos o por qué tiene entre sus seguidores a muchos que encabezaron aquellos destrozos, fue otro cachetazo oportunista al peronismo. El engañapichanga de la confiscación de los terrenos de La Rural muestra intacta su voluntad de venganza y la incomprensión de la nueva realidad de la agricultura más competitiva del mundo que debería ser potenciada porque es el máximo motor de crecimiento del país. El consignismo vacío que ubica en ese lugar a la vieja oligarquía ganadera golpista se niega a registrar una notable renovación generacional, tecnológica y democrática.
Es sólo un ejemplo de los cientos que demuestran que los que hoy tienen entre 55 y 65 años y llegaron al poder con los sueños de los 70 no aprendieron de los errores ni de los horrores. En lugar de recuperar lo bueno (la pasión por la igualdad social y el trabajo de base) y desterrar lo malo (las desviaciones militaristas y el desprecio por la experiencia democrática), se insiste en glorificar en forma encubierta el infantilismo foquista y en esa altanería de dictar cátedra de peronismo a los peronistas. Entrismo, se llamaba en aquella época cruel.
La primera condena por corrupción a la ministra de Economía del kirchnerismo es todo un símbolo de esa decadencia. Formada en el marxismo y su vocación por construir “el hombre nuevo”, Felisa Miceli termina asociada al dinero sucio de su baño, pero también a esa gigantesca estafa coprotagonizada por Hebe de Bonafini y Sergio  Schoklender en la fundación de las Madres de Plaza de Mayo. Hasta el esposo de Miceli también debió irse del Enargas, salpicado por el Caso Skanska.
La caricatura de aquella militancia combativa es la gerencia rentada de La Cámpora, que genera la bronca hasta de sus propios compañeros del cristinismo.
Los jóvenes formados en esa misma matriz marxista, como Martín Sabbatella o Axel Kicillof, circulan fugazmente por el corazón de Cristina, pero nadie logra dar el piné de candidato. Su gran problema es que el pueblo no los conoce, sólo las elites.
En la otra punta del espectro ideológico, Amado Boudou también está herido de muerte política por algo mucho más grave de lo que hizo Felisa Miceli, pero que contó con la protección de un poder autoritario que ni pestañeó a la hora de tirar por la ventana a un camporista auténtico como Esteban Righi.
Boudou se estará lamentando porque las encuestas demuestran que el péndulo va hacia dirigentes forjados, como él, en la fragua neoliberal de los años 90. Los mejor posicionados, por edad y por formación, están muy alejados del clasismo jurásico. Daniel Scioli, Mauricio Macri y Sergio Massa fueron paridos en la política por el menemismo y parecen haber aprendido a la hora de administrar sus distritos a no repetir los aspectos más cuestionables que tanto daño le hicieron a la Argentina. Todos incorporaron dosis de peronismo básico respecto al rol del Estado que no debe permitir la depredación del mercado o un desarrollismo que privilegia la gestión productiva y la habilidad mediática para mostrarla. Escapan de los dogmas y prefieren conceptos tan sencillos como la felicidad. Esa de la que hablaba Perón o incluso el ex presidente chileno Ricardo Lagos, que define la democracia como la obligación de llevar la mayor cantidad de felicidad posible a la mayor cantidad de gente.
Esos proyectos de presidente, en muchos aspectos, son la contracara de Cristina. Scioli termina uno de los años más complicados de su vida mucho mejor parado que la Presidenta. Todo lo que no lo mata lo fortalece. Superó la ofensiva comandada por su propio vice que casi intervino de hecho la provincia, salió de la asfixia económica a la que lo sometieron y hoy, sin pegar portazos, logró disciplinar a la Legislatura y votar el 80% de las leyes, pagar aguinaldos en tiempo y forma e incluso lograr elogios de Gabriel Mariotto, quien planteó que sólo lo separan del gobernador estilos distintos, “él es más fresco y nosotros, más dogmáticos”.
Scioli hizo reuniones de gabinete y conferencias de prensa (bicho raro), desafió a Cristina al hablar hasta con sus enemigos, como Hugo Moyano, Mauricio Macri, Roberto Lavagna, Alberto Fernández, Francisco de Narváez, José Manuel de la Sota, y no modificó en nada su definición original: quiere ser presidente.
Massa siguió creciendo fiel a sí mismo. Y hasta el propio Facundo Moyano, tan cristinista hasta hace poco, se manifestó a favor del intendente e incluso sugirió que Massa estaría dispuesto a romper con Cristina antes que Scioli, quien prefiere mantener los pies dentro del plato hasta último momento. Macri está entre los primeros en las encuestas. Pero mantiene el gran obstáculo de no pertenecer al peronismo, que es el partido del poder y el laboratorio donde estallan los cambios de era. Por eso otros jóvenes que tienen respaldo territorial, como Juan Manuel Urtubey en Salta o Jorge Capitanich en Chaco, siguen expectantes.
Para completar el rompecabezas que se viene en 2013/15, queda ese amplio espacio republicano y socialdemócrata que representan Hermes Binner y el radicalismo, entre otros. Su principal activo son la honradez y la defensa de las libertades. Pero necesitan encontrar nuevos modelos de gestión que ahuyenten los fantasmas de la ingobernabilidad y que reemplacen ese norte que fueron las experiencias europeas de socialismo: demasiado tibias y permeables a los intereses de los más poderosos. Tal vez Bachelet, Lagos, Pepe Mujica, Dilma, Lula sean los nombres que les permitan superar a los Rodríguez Zapatero y no caer en los Hugo Chávez, como parece encarar Cristina frente a las nuevas ilusiones que se encienden cada año.

Copada Por Pepe Eliaschev

Copada

Por Pepe Eliaschev | @peliaschev
30/12/12 - 04:43
 
La patraña funcionó. Habrá que reconocerle a Héctor Timerman que esta vez le fue bien. Succionada desde hace ya varios años por el Gobierno, que ha manejado su “cuestión judía” con endiablada habilidad, la representación política de la colectividad recibió al ministro de Exteriores y en definitiva avaló sus tratos con Irán.
Producto inexorable de una asombrosa candidez unida a una acendrada decisión de ser protegida por el Gobierno, la DAIA le permitió al emisario de Cristina Fernández configurar el escenario preferido por la Casa Rosada, excluyendo a la ahora estigmatizada AMIA, para hacerse avalar en sus turbias gestiones con el régimen de la República Islámica de Irán.
No se entiende, en verdad, qué busca y hacia dónde va un gobierno al que la dirigencia judía le ha tolerado que acreditara en Siria como embajador a Roberto Ahuad, virulentamente antiisraelí y amigo de Luis D’Elía. La dirigencia comunitaria se ha movido con terror y debilidad asombrosos ante un gobierno que no trepidó en designar como canciller a una persona que se atribuye, sobre todo, llegada especial a lo que se suele denominar, en la jerigonza antisemita proverbial del populismo, “intereses judíos”.
Pero, al margen de la vergonzosa puesta en escena de ir a Pasteur 633 a ningunear a la AMIA, que es titular central de la sede, reconstruida tras la matanza de 1994, Timerman no tiene absolutamente ningún resultado para ofrecer en materia de acuerdos con el régimen de los ayatolás. Tampoco lo tendrá en el futuro. Ese previamente desmentido “diálogo” (que quien firma esta columna destapó en este diario en marzo de 2011, cuando era clandestino) no lleva a ninguna parte. Ha sido tan inescrupulosa la decisión de hablar con un régimen acusado por la Justicia argentina, que en una de sus supremas improvisaciones, la Presidenta inventó una inexistente “teoría Lockerbie”, mediante la cual la Casa Rosada sentaría a los imputados iraníes ante un tribunal internacional.
Engañando a los hombres de la DAIA como lo que son, aficionados extremadamente vulnerables a la seducción del poder, Timerman dijo que, por “confidencialidad”, no puede revelar lo que vienen conversando emisarios argentinos con la veterana, astuta y competente diplomacia persa. Nadie se atreve a decirle a Timerman que el rey está desnudo. Los iraníes no entregarán nada, no negociarán nada y no aceptarán nada. En cambio, y al solo efecto de prorrogar sin plazos una agonía que dentro de un año y medio cumplirá veinte años, el Gobierno sigue jugueteando con los módicos dirigentes de una DAIA que sólo sobrevive y mantiene su presupuesto por los aportes de la Casa Rosada.
Tampoco la AMIA, ahora excluida, tiene en la peripecia de la kirchnerización progresiva un historial demasiado honroso. Cuando quedó en evidencia que ya en enero de 2011 Timerman negociaba en secreto con el régimen de los ayatolás, el presidente de la mutual, Guillermo Borger, también aceptó patéticamente obedecer las órdenes del Gobierno y desmentir lo innegable. Timerman había aceptado arreglar con Irán a instancias y con el patrocinio del dictador sirio Bashar al Assad.
Los argumentos de Timerman son de una formidable inconsistencia. No hay, ni puede haber, marco jurídico extraargentino que permita juzgar a los ocho imputados de aquel sangriento 18 de julio de 1994. La razón es simple, seca y excluyente: Teherán no acepta nada, nunca, en este tipo de operaciones político-judiciales. Además de cobrar jugosos viáticos en francos suizos para tomar café y/o té con los iraníes en Ginebra y Zürich, los funcionarios argentinos no pueden traer a casa nada serio ni consistente. Irán mantuvo una guerra de ocho años (1980-1988) con el régimen iraquí del sunnita Saddam Hussein, y viene maniobrando con, y eludiendo a, la entera comunidad internacional a propósito de su programa nuclear. ¿Podría concederle algo a la Argentina cuando se trata, precisamente, de hacer lo que no quiere, ni puede? ¿Por qué lo haría?
Puertas adentro, la tesitura de las entidades judías locales es de una endeblez pavorosa. La DAIA, por ejemplo, es una federación paraguas, que cobija a unos 200 dirigentes comunitarios (askanim, palabra en idish que se traduce como voluntarios de diferentes procedencias), pero no deja de ser una híper-superestructura totalmente instrumentable. Su actual presidente, Julio Schlosser, padece el mismo síndrome que su predecesor, Aldo Donzis; son personas previsiblemente despavoridas ante las directivas del poder político. Hace años que la comunidad judía argentina carece de un líder enérgico, articulado, culto y corajudo. Desfilan por ese espacio seres fácilmente digeribles para un poder político concentrado, tan furibundo y dispuesto a todo, como es el instalado desde mayo de 2003.
La gran impunidad explícita con que se mueve el Gobierno en la materia explica que, en su desembarco en la DAIA, Timerman haya comparado su insostenible negociación con Irán con el caso del soldado israelí Guilad Shalit, secuestrado por terroristas de Hamas el 25 de junio de 2006 y mantenido en cautiverio hasta el 18 de octubre de 2011, cuando quedó en libertad a cambio de la excarcelación de 1.027 presos palestinos de cárceles israelíes. ¿Qué compara Timerman? ¿Shalit equivaldría a los ocho imputados iraníes? Si Israel recuperó un soldado a cambio de más mil detenidos, ¿qué canjearía la Argentina con Irán a cambio de que los ayatolás entreguen a los ocho imputados? ¿Cristina Fernández sería Benjamin Netanyahu? Comparación nefasta que una DAIA copada permitió, cuando –en verdad– el canje del soldadito Shalit fue una demostración de fuerza y humanidad por parte de Israel. Compárese el gesto con la realidad de 45 mil muertos en la guerra interna de Siria, sin que a ningún potentado árabe se le mueva un músculo de la cara mientras la carnicería continúa.
El 18 de julio de 2014, aún en pleno gobierno de Cristina Fernández, se recordarán dos décadas de la masacre de la AMIA. A los israelíes les tomó 12 años (1960) ubicar y capturar, y 14 años (1962) juzgar y ejecutar a Adolf Eichmann.

Esta columna se reencontrará con sus lectores el domingo 4 de febrero de 2013.

 

Alarma por la Justicia Por Nelson Castro

LUZ AMARILLA EN EL GOBIERNO

Alarma por la Justicia

Más que el rechazo de la Corte al per saltum post 7D, el Gobierno activó sus temores por la condena a Miceli.

Por Nelson Castro

30/12/12 - 04:40
Alarma por la Justicia
¡PALO Y A LA BOLSA! Felisa Miceli. Dibujo: Pablo Temes.
La novedad judicial que más alarma produjo en el Gobierno no fue el rechazo del per saltum por parte de la Corte Suprema de Justicia en la disputa contra Clarín, por la constitucionalidad o no de los artículos 161 y 45 de la Ley de Medios. Ese era un fallo cantado y, por lo tanto, esperado. En cambio, la condena a cuatro años de prisión a la ex ministra de Economía Felisa Miceli sorprendió y preocupó. El caso, que fue denunciado en un histórico artículo de PERFIL firmado por Jorge Lanata –con la colaboración de Luciana Geuna–, llegó a sentencia tras despertar de un largo letargo, propio del que tienen las causas judiciales que involucran a funcionarios del gobierno de turno.
Por ello es que, en la atmósfera de conspiración sempiterna en la que viven la Presidenta y su entorno, se agita por estas horas el fantasma de un complot judicial contra el Gobierno. Nada de extrañar, si se conoce el modo de interpretar la realidad que allí se tiene. Así, por ejemplo, para el oficialismo, el juez Horacio Alfonso, que falló a favor del Gobierno en la disputa contra Clarín, es un magistrado honesto. En cambio, los jueces que fallan a favor de Clarín  son todos corruptos. Cuando un juez como Luis Herrero se pronuncia en favor de los jubilados en sus justos reclamos por los haberes que les corresponden, se lo acusa de querer destruir a la Anses, por lo que, entonces, hay que recusarlo. Cuando es la Corte la que avala las demandas de los jubilados, hay que explicarle que esa sentencia no se puede cumplir porque eso, y no las cesiones de fondos destinados al Fútbol para Todos y otros menesteres, llevaría al organismo previsional a la bancarrota. Cuando un juez como Norberto Oyarbide sobresee raudamente a la Presidenta y a su difunto esposo en la causa por su escandaloso enriquecimiento, entra también en la categoría de magistrado probo. En cambio, el juez Daniel Rafecas, el fiscal Daniel Rívolo y el entonces procurador general de la Nación, Esteban Righi, que llevaron adelante y convalidaron la investigación sobre los negocios con el Estado de la empresa Ciccone, que involucra al vicepresidente Amado Boudou, fueron considerados como conspiradores y se los sacó del medio de un plumazo.
Precisamente fue de Boudou de quien mucho se acordaron fuera y dentro del Gobierno cuando, con el rostro aún desencajado por el fallo que la condenó, Miceli declaró que había sido condenada por no tener una estructura “que la protegiera” (sic). En verdad, no es sólo a Boudou a quien “la estructura” protege: a su nombre hay que incorporar los del ex secretario de Transporte Ricardo Jaime; su sucesor, Juan Pablo Schiavi; el secretario de Obras Públicas, José López –por el caso Sueños Compartidos–, y el ministro de Planificación, Julio De Vido. La obra pública es el gran océano de corrupción creado y fomentado por el kirchnerismo. Ya el ex ministro de Economía Roberto Lavagna había advertido sobre ello, en el que terminó siendo casi su discurso del adiós del Gobierno. La duda ahora radica en saber si Miceli terminará siendo la María Julia Alsogaray del kirchnerismo.
En su último “Aló Presidenta” del año, Cristina Fernández de Kirchner ahondó el rumbo de progresiva ruptura con el peronismo. Lo hizo cuando acusó a sectores del partido de estar involucrados con los saqueos que les dieron el golpe de gracia a los gobiernos de Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa. Es curioso observar cómo el mecanismo de la memoria que utiliza la Presidenta funciona ligado directamente a razones de oportunismo político. Es llamativo que le haya llevado a Fernández de Kirchner 23 años en un caso –el de Alfonsín– y 11 en el otro –el de De la Rúa– señalar que el justicialismo tuvo que ver con aquellos saqueos. Sabido era que la Presidenta siempre creyó que, tras los hechos que culminaron con la caída de De la Rúa, estuvieron “el padrino –así es como ella llama a Eduardo Duhalde– y la mafia”, según recuerda alguien que formó parte de su gestión. Sería menester preguntarle, pues, qué la llevó a hacer recién ahora semejante confesión y cuál es su real conocimiento de la trama de aquellos hechos. 
Claro que, mientras la Presidenta insiste en acomodar la realidad a su “relato”, los hechos imponen su inexorabilidad. Y ahí están, entonces, los intendentes de Moreno, San Miguel, General Rodríguez, San Fernando y Vicente López, que han dispuesto un aumento de 10 centavos sobre el precio del litro de nafta y 5 sobre el del GNC, que se agregan a los fuertes incrementos de impuestos que se produjeron en diciembre. Como se ve, la inflación, que está complicando notablemente la gestión de estos y otros jefes municipales, no da respiro.
El próximo operativo de oportunismo político será la recepción a la fragata Libertad. Fernández de Kirchner ha bajado la orden de poner a trabajar a todos los funcionarios en pos de ese objetivo. Así como durante los meses previos al 7D los tuvo a todos supeditados a esa “épica” que terminó en un fiasco, ahora la nueva “épica” es la recuperación del buque escuela de la Armada. Claro que nadie va a hablar de la impericia y negligencia del ministro de Defensa y de varios de sus colaboradores, que estuvieron en la raíz de este problema. Tampoco Fernández de Kirchner querrá acordarse seguramente de aquel “Aló Presidenta” en el que dijo: “Mientras yo sea presidenta, podrán quedarse con la Fragata, pero con la libertad, la soberanía y la dignidad de este país no se va a quedar ningún fondo buitre ni nadie”, cuando en realidad apropiarse de un buque que goza de inmunidad diplomática hubiera afectado la soberanía y la dignidad del país.
“Trabajar” en este caso, para definirlo con precisión, significa hacer número y ver cómo llevar gente al acto de recepción que se prepara en Mar del Plata. Por si ello no alcanzara para abonar el “relato” y su “épica”, está también la expropiación del predio de La Rural que, tras nueve años de gestión kirchnerista, ha sido impuesta ahora como una gran gesta soberana cuando, en verdad, de lo que se trata es de otro acto de venganza que, como decía Juvenal, “es el ruin deleite de los espíritus mezquinos”.

Producción periodística: Guido Baistrocchi.

El humor como arma frente al miedo POR MARCELO BIRMAJER

El humor como arma frente al miedo

POR MARCELO BIRMAJER

 

 

En los primeros meses de este año, que termina mañana, al iniciar su programa Periodismo Para Todos, Jorge Lanata compartió con la audiencia el anhelo de que ese intercambio entre conductor y público sirviera para desafiar al miedo. Tomando en cuenta la avanzada oficial contra los disidentes, la apuesta era atinada, y posiblemente haya resultado exitosa. Sospecho que en toda batalla contra el miedo,el humor ocupa un lugar , modesto o central; en cualquier caso, vital. Curiosamente, llevábamos varios años sin un envío importante de humor político televisivo. Yo había considerado este vacío, previamente, sólo como espectador.
Cierta tarde de diciembre recibí un llamado telefónico de Adrián Suar. Alguna vez nos habíamos reunido por una idea para una telenovela. Guardo un recuerdo preciso: las escenas que se le ocurrían en el breve tiempo de nuestras reuniones eran más efectivas que las elucubradas por mí durante meses. Aquel intento no prosperó, pero ahora me llamaba para escribir los monólogos del programa de Jorge Lanata .
Su llamado me encontró caminando por la calle Sarmiento, en pleno Once; y sentí lo mismo que cuando Burman me convocó para escribir el guión de “El abrazo partido”: una de las pocas veces que el destino me llama y no le da ocupado . Al día siguiente ya había enviado mi primer esbozo. Un tiempo después sobrevino la entrevista con Lanata, en Canal 13. Avisé que lo que había enviado era aproximadamente lo mejor que podría aportar. No fue lo que yo hubiera llamado una reunión promisoria , pero con el correr de los meses, y la ventaja de enviar mis chistes y comentarios desde Miramar, asomó un cierto idioma en común. De regreso a Buenos Aires, nos reunimos en casa de Lanata con los otros dos guionistas:Miguel Gruskoin y Esteban D’Aranno , viejos lobos del humor radial, televisivo y gráfico. Como son los dos pelados, me hacían sentir un poco menos anormal con la cabeza completamente cana que llevo desde los 20 años. Intenté aclararle a Lanata que éramos artistas, con derecho a vivir alocadamente y entregar nuestros aportes sólo cuando estuviéramos inspirados . Pero Lanata replicó en su tono parco que nos esperaba todos los jueves a las ocho de la mañana y que el horario de entrega no podía superar las seis de la mañana de los sábados.
Un sábado en que yo dormía a pata suelta luego de haber entregado el material en la última madrugada del viernes, me despertó la animada voz de Lanata, a las seis de la mañana, porque no podía abrir el archivo. No me molestó el madrugón, pero todavía no puedo explicarme qué hacía él despierto a esa hora del sábado . Hay que decir que todas las mañanas en que llegábamos a lo de Lanata, él ya estaba trabajando. Tamara Florín, la productora todo terreno, tomaba nota de las ideas, de los sketchs, de los personajes que participarían en cada programa, y luego reenviaba ordenadamente el caos de nuestras efusiones, incluyendo horarios de entrega y detalles. Una decena de veces, luego de haber elegido algún actor, actriz o personaje mediático, Tamara nos escribía para comentar que el sujeto en cuestión se había “bajado” , generalmente por temor a actuar en PPT. En algún caso, los parientes trabajaban en alguna repartición pública, y temían represalias. En otros, se disponían a hacer una gira por el interior y consideraban políticamente arriesgado participar del sketch, en relación con las autoridades de los sitios que visitarían.
O simplemente padecían un miedo difuso . Siendo el programa un éxito, tanto de rating como en el boca a boca y la recepción en los medios, esas repetidas ausencias me dejaban perplejo.
También sentí a mi alrededor, en entrevistas canceladas y comentarios soterrados, que este trabajo podría resultarme perjudicial en ciertos círculos influyentes . Pero para mí lo más perjudicial es la falta de libertad. Y PPT era una bocanada de libertad. Como dice Isaac Bashevis Singer: “Creo en la libertad de elección: no tengo opción” .
A medida que avanzaban los programas, la responsabilidad en la confección de los monólogos y sketchs se agigantaba. Objetivamente, el programa, y esencialmente Lanata, era la voz crítica más escuchada de la Argentina. En lo subjetivo, mi ámbito habitual es el silencio de mi computadora, la soledad de mi oficina, apenas la respuesta de algún lector perdido, de un editor, de un crítico literario. Mientras que pisar el estudio de grabación o mirar el programa por la tele me sometía a una tortura dominical: comprobar si el público se reía o no con mis chistes . Cuando el público se reía, era para mí la más maravillosa música; euforia, elación. Pero cuando algún chiste no funcionaba, o no arrancaba más que sonrisas, o lo peor de todo, alguna carraspera, entonces redactaba mentalmente mi renuncia y sentía que mi vida en este oficio había terminado . Pero bastaba con un chiste o sketch que repuntara, para que la montaña rusa continuara funcionando.
Si bien los chistes y sketchs, gags y comentarios, podían incluir en ocasiones elementos de ficción, fantásticos, delirantes, hipotéticos; los materiales humorísticos cumplían con el mismo control de calidad que las investigaciones periodísticas: nunca nos reíamos de nada que no pudiéramos probar .
Como en Argentina el poder político está concentrado en muy pocas manos, y las figuras laterales a la presidenta se vuelven cada vez más laterales y menos determinantes, las fuentes para extraer humor también disminuían. Los temas y figuras predominantes pueden durar semanas, y para quien, como es mi caso, está acostumbrado a conquistar al lector, en una novela, con capítulos que aporten cada cinco páginas una sorpresa , hacer chistes con las mismas personas y situaciones durante meses es un desafío superior a lidiar con lo desconocido. Pero creo que con Gruskoin y D’Aranno logramos encontrar un maridaje entre la gris realidad y el perfume de la risa. Había momentos, en esas reuniones de las ocho de la mañana, en que dábamos con el filón de una situación real y absurda a la vez, y nos reíamos como si fuésemos espectadores . Por ejemplo, cuando el vicepresidente apareció, en la vida real, con la escafandra del Nestornauta, y metimos a su imitador, Martin Bilyk, en una Pelopincho, con el doblaje de Jaques Costeau. En el programa final, Lanata agradeció al equipo humorístico– que incluía a la sueca Larsson, Fátima Flórez, Claudio Rico, Mauricio Jortack–por acompañarlo en reírse incluso cuando los temas fueran graves, opacos, desalentadores. Podríamos agregar el descubrimiento de que es posible pensar chistes y reírse a las ocho de la mañana, cuando yo no alcanzo la condición humana sino hasta las doce del mediodía.
Durante décadas, el humor político de las noches del domingoestuvo a cargo de Tato Bores . Y algo de homenaje hubo, en una referencia directa a la jueza baruburubudía , la noche en que Lanata invitó a varios de los periodistas más importantes del país a expresar en cámara sus deseos de preguntar. Para mí es un honor participar de ese linaje, como lo es esto de cubrirle la parada a mi amigo Alejandro Borensztein mientras se toma vacaciones. Me ha quedado, como callo o adicción, la costumbre de leer las noticias pensando qué chiste haría al respecto. A veces me río solo, otras murmuro y generalmente hago que no con la cabeza.
Hace más de veinte años, entrevisté a Tato Bores para la revista Man, y le pregunté cómo había hecho para mantener un matrimonio de tantos años: “Hay que tener las pelotas de bronce” , me respondió. Es una enseñanza duradera que evoco también respecto a esta encantadora temporada en el aire.

Valores eternos Por Enrique Pinti

Cambalache

Valores eternos

Por Enrique Pinti  | Para LA NACION

 
El mal de muchos suele ser el consuelo para tontos, como dice el refrán. Pero muchas veces es bueno reflexionar acerca de algunos temas que pueden clarificar nuestras mentes estresadas por tanto desastre y desolación, por tanto disloque y contradicción y por tanta arbitrariedad e injusticia.
Es muy normal que ante los momentos difíciles uno crea que vive en el peor lugar y la peor época. Es muy lógico afligirse por el aquí y el ahora, pero no está de más pensar también en todo lo bueno y rescatable que nos rodea. No se trata de la cursilería de ver el cielo azul, los pajaritos cantores y las cabriolas de alguna encantadora mascota, mirar el horizonte, poner los ojos en blanco y exclamar: "¡Qué bello es vivir!" Se trata de ver los verdaderos valores que poseemos y a los que muchas veces no les damos la importancia que se merecen. Los afectos, nuestros seres queridos, nuestros logros por pequeños que sean y nuestra capacidad de lucha para enfrentar los inconvenientes que nuestra agitada existencia nos depara, son algunos de los aspectos que deberíamos ponderar a la hora del bajón depresivo. Hay mucha gente que no tiene esa suerte y se ha quedado sola, desamparada, enferma y sin amigos, esos sí tienen real motivo de queja aunque vivan en el mejor país y en la mejor época. Cuando vemos a tantas personas deambular por calles y plazas, mal entrazadas y con signos evidentes de alteraciones mentales o depresiones profundas, cuando nos cruzamos con gente que padece las consecuencias de enfermedades neurológicas graves y apenas pueden movilizarse, cuando miramos a niños abandonados a su suerte sin la menor protección ni la más mínima contención familiar, arriesgando sus vidas por una limosna, ahí se nos presenta en cuerpo entero lo que es la verdadera desgracia, esa que depende también de países y épocas, pero que es básicamente parte integrante de la mala vida de cualquier lugar y cualquier período histórico.
Maldecimos a nuestros tiempos y añoramos pasados más respetuosos de las reglas de conducta social, pero no nos detenemos a pensar todos los avances que la ciencia ha hecho y sigue haciendo en las investigaciones sobre enfermedades consideradas incurables en aquellos gloriosos tiempos pretéritos, nos parecen normales cosas que otrora eran excepcionales, y vivimos sin recordar todo lo que hoy podemos hacer para tener mejor calidad de vida.
Es muy cierto también, y todo hay que decirlo, que la desigualdad intolerable que aqueja a grandes sectores de nuestra sociedad, aquí y en la mayor parte del planeta, hace que muchos de esos adelantos no estén al alcance de millones de seres humanos, pero antes nadie ni rico ni pobre podía acceder a ellos.
A pesar de los denodados esfuerzos de pueblos, gobiernos, ejércitos y turbios intereses económicos para destruir a nuestro atribulado mundo, muchos anticuerpos y antídotos producidos también por seres humanos tratan de contrarrestar tanta depredación, que va desde las agresiones a la ecología hasta la impiedad de superestructuras de todo tipo de poder.
Los bancos colapsan, piden auxilio se lo dan con total prioridad mientras millones de seres quedan en la calle con el único derecho al que acceden: el derecho al pataleo, que la mayoría de las veces es reprimido a golpes y bombas de gases lacrimógenos disparados por guardias mal pagos que cuando protesten serán golpeados por los cuadros superiores.
Es muy difícil escapar a tanta barbaridad, pero no es imposible revalorizar todo lo que cada uno tiene y defenderlo con toda el alma. La vida deja de tener sentido real cuando nuestros valores se adulteran y desaparecen. La violencia no arregla nada, la inercia tampoco. La única que puede hacer algo es la sensatez..

Relájense: este parto recién empieza Por Carlos M. Reymundo Roberts

De no creer

Relájense: este parto recién empieza


Pobre Cristina, no termina el año con suerte. Los saqueos la sorprendieron en el Sur sin un micrófono cerca. Por eso tardó ocho días en reaccionar y decirnos algo. Ocho días interminables. Pero finalmente, como siempre, anteayer habló e iluminó todo. ¡Gracias! Ahora sabemos que los saqueos fueron obra de una banda cruel y despiadada de desestabilizadores.
Está muy bien. Ya teníamos productores agropecuarios golpistas, medios golpistas, empresarios, jueces, gendarmes y prefectos golpistas, gremialistas y caceroleros golpistas, pero nos faltaban golpistas en la base de la pirámide social; golpistas arruinados, marginales y con hambre. Cuando vi a esa señora sin dientes y en harapos que lloraba durante uno de los saqueos , gritando que sus hijos no tenían nada para comer, lo tuve clarísimo: allí estaba, químicamente pura, una destituyente profesional.
Esta línea de pensamiento de Cristina descarta otras interpretaciones. Una es que, después de nueve años de boom del consumo, los saqueos venían a ser, siguiendo a Clausewitz, "la continuación del consumo por otros medios". También se llegó a decir que la gente robaba plasmas para poder ver y oír mejor los discursos en cadena.
En cualquier caso, no comparemos estos despojos a los súper con los de 2001. Por de pronto, en aquella oportunidad te sentabas frente al televisor (un insignificante 21' hecho en China) y no había forma de zafar de la uniformidad a la que nos sometían los medios, machacándonos con la transmisión en vivo de la invasión a las góndolas. Esta vez, en cambio, los canales de inspiración kirchnerista nos ahorraron esas imágenes atroces. Podías encender tu LED HD 51' (hecho en China, pero patentado en Tierra del Fuego) y seguir en la Televisión Pública un apasionante dibujito animado. ¿Se entiende ahora un poco mejor la ley de medios?
Otra gran diferencia es que en 2001 la gente estaba triste y detestaba a los políticos. Hoy, entre las hordas saqueadoras seguramente había muchos votantes de Cristina, es decir, personas que están felices de la vida.
¿Estuvo Moyano detrás de esto? Sí, está demostrado. Reconozco que fuimos más rápidos para encontrar a los culpables que para encontrar soluciones. Y reconozco también que no está bueno que nuestro principal aliado durante ocho años, el hombre al que le dimos poder y caja, sea un indeseable que manda a la gente a robar y a destruir. Claro que también podemos hacer una lectura positiva: tardamos ocho años en conocerlo, pero ahora ¡qué bien lo conocemos!
Mal que nos pese, los delincuentes se organizaron bien. La mayoría fue a los súper, pero otros, más sutiles, fueron a la Inspección General de Justicia y se chorearon los expedientes sobre las empresas que involucran a Boudou en el caso Ciccone. Amado no dijo nada porque odia victimizarse, odia los escándalos y me temo que odia también la palabra expediente, toda una paradoja en alguien tan expeditivo.
La respuesta de la señora a los saqueos a comercios fue, inmediatamente, saquear el predio de la Rural. Lo cual demuestra que no todos los saqueos son malos. El Gobierno no hizo las cosas a la apresurada ni actuó bajo emoción violenta. Se tomó nueve años para comprobar que ese predio había sido vendido, hace más de dos décadas, a precio vil. Y a los que criticaron la medida les pido que sean más respetuosos: si de algo entiende nuestra exitosa abogada es de tasaciones inmobiliarias.
Además, vamos a sorprender a todos. La exposición rural se va a seguir haciendo ahí. ¿Con qué vacas? Con las que tienen en sus campos ministros, gobernadores, intendentes. Nuestra Presidenta, por fin, va a poder inaugurar la muestra, frente a tribunas llenas de militantes, barrabravas y pueblos originarios (los verdaderos dueños de la tierra), llegados espontáneamente en ómnibus espontáneos contratados con dinero espontáneo. Habrá visitas guiadas para D'Elía, Hebe, Moreno y muchos más. Moreno conoce la Rural desde la época en que era funcionario de Cavallo, pero no la recuerda. Finalmente, vamos a cambiar el eslogan de la Rural: "Cultivar el suelo es servir a la Patria". Tenemos que elegir entre dos fórmulas: "Servir a Cristina es cultivar la Patria" o "Haga Patria: cultive el suelo de Cristina".
Algunos compañeros se han puesto mal con este atribulado fin de año. Están sorprendidos por la violencia que estalló en el acto de hinchas de Boca, en el ataque a la Casa de Tucumán, en los saqueos. Se preguntan cómo puede ser que, más allá de los desestabilizadores, subsistan tantos bolsones de miseria. Que haya cada vez más villas. Se preguntan por la inflación, la caída en la construcción y el consumo, el aumento del desempleo y el tarifazo en trenes y colectivos. Se preocupan por la inseguridad. Por los trenes que chocan y los aviones de Aerolíneas que dejan pérdidas terribles.
Mi respuesta: relájense. Está naciendo el país nuevo. Los recién nacidos siempre lloran, patalean y tienen hambre. Son como desvalidos. A ese país le estamos poniendo los pañales. En cuanto a la violencia, ya lo dijo Marx: es la partera de la historia. ¿Me siguen? Parteras, llantos, pañales. Un alumbramiento. Y, por supuesto, una madre. Cristina. Gracias, señora, por despedir al país viejo y llevarnos de la mano a recibir el Año Nuevo, con sidra y turrones de góndolas arrasadas..

22 meses presas por defenderse de un abusador

Dos hermanas llevan 22 meses presas por defenderse de un abusador

Aylén Jara, de 21 años, y Marina, de 20, volvían de un boliche cuando se toparon con un vecino que intentó abusar de ellas; la mayor se defendió con un cuchillo; el hombre sufrió heridas leves
Aylén y Marina Jara, de 21 y 20 años, sufrieron un intento de abuso sexual y se defendieron con un cuchillo; por el hecho están presas hace 22 meses. Foto: Gentileza Diario Popular


Salieron pensando en divertirse, pero nunca imaginaron lo que pasaría: a partir de esa noche, sus vidas no serían las mismas. Aylén Jara, de 21 años, caminaba junto a su hermana Marina, de 20 años, las quince cuadras que separan el boliche bailable, al que habían ido, de su casa, en Moreno. El destino quiso que se encontrasen con un vecino que, hacía tiempo, estaba obsesionado con la mayor. Intentó propasarse sexualmente. No lo logró. Aylén llevaba un cuchillo en la cartera como protección y lo usó.
El sujeto, identificado como Juan Antonio Leguizamón Avalos, sufrió cortaduras leves. Pero para las hermanas, el calvario lejos de terminar, empezó esa noche. La justicia las imputó por 'homicidio en grado de tentativa', y están presas desde hace 22 meses en penales de máxima seguridad, donde fueron golpeadas y hostigadas brutalmente.
"Son 22 meses de pesadilla, porque en el medio pasó de todo, les hicieron de todo. Pero nos rechazaron ese pedido, así que todo el verano seguirán detenidas, y al juicio se llega con esa acusación absurda', dijo Elena Salina, madre de las chicas al Diario Popular .
La acusación que pesa sobre las hermanas prevé penas de entre 8 y 15 años de prisión. 'En principio, pedimos el cambio de carátula, para que pase al menos a lesiones graves, y así lograr la excarcelación de las chicas, que ya no pueden estar detenidas ni un minuto más", sostuvo Salina.
Las jóvenes actualmente se encuentran detenidas en la Unidad Penal 8, luego de haber sido alojas en la Unidad Penal 51, considerada de máxima seguridad.
Para Salina el hecho de que sus hijas sigan presas, "no tiene lógica". "Les están arruinando sus vidas. Son chicas jóvenes, que nunca hicieron nada malo, no delinquieron jamás, y son tratadas como asesinas peligrosas", señaló.
La mujer asegura haber escuchado, que cuando fueron a la comisaría, horas después del episodio con el acosador, presenció cuando la fiscal preguntaba qué tipo de figura penal aplicaba al expediente, y un hombre de traje le dijo "ponele homicidio en grado de tentativa y que estas pendejas se caguen".
'Está claro, no sólo para mí que no sé nada de derecho penal, sino para toda la gente que nos apoya en esta lucha, que las chicas se defendieron de una agresión sexual, de un acoso permanente, y que a lo sumo podría ser caratulado como exceso en la legítima defensa", sostuvo Salina.
Con tristeza ve cómo sus hijas, que sueñan con ser profesionales, pasan su tiempo atrás de las rejas. Ansían su libertad. "'Es el machismo de la justicia lo que tiene a mis hijas presas', sentenció Salina..

El kirchnerismo y una década perdida por Roberto Cachanosky

Politica

El kirchnerismo y una década perdida

2013: OTRO AÑO PARA VIVIR DE CHANGAS

 

 por Roberto Cachanosky


Hay dos razones para que, por ahora, el 2013 luzca similar al 2012, es decir un año para seguir viviendo de “changas”. Sin proyectos de largo plazo. Solo haciendo negocios de muy corto plazo.
La primera tiene que ver con el gobierno. El cristinismo ya ha dado tantas muestras de arbitrariedad, de violar impunemente la propiedad privada y de aplicar reglas de juego tan insólitas, que nadie se anima a invertir un dólar en Argentina. Lo máximo que la gente está dispuesta a hacer es poner algunos pesos para sostener la estructura productiva que tiene, pagar sus costos fijos para vivir y esperar a ver cuándo se acaba esta locura que va para 10 años desperdiciados. La década pérdida, con un contexto internacional extraordinariamente favorable para encaminar la economía argentina hacia el crecimiento de largo plazo. Tasas de interés bajas y abundante liquidez internacional buscando dónde invertir. Un verdadero pecado haber desperdiciado estos 10 años en aplicar un populismo barato, fabricando más pobres, destruyendo la infraestructura del país y generando un grado de conflictividad social que hay que remontarse varias décadas atrás para encontrar una situación similar o parecida.
Pero bueno, esto es lo que nos tocó o lo que una parte de la población eligió, apostando, al igual que el gobierno, a disfrutar de un corto plazo ficticio, de una falsa ilusión de prosperidad, que hoy da muestras de agotamiento.
El kirchnerismo y una década perdida
La segunda razón para pensar que, y Dios quiera que me equivoque, el 2013 es para vivir de “changas” tiene que ver con la política económica propiamente dicha.
Cualquier economista sabe que los precios son la expresión de las valoraciones subjetivas de los consumidores, que al comprar o dejar de comprar define los precios de los bienes y servicios que se ofrecen en el mercado. Ese sistema democrático económico por excelencia, en el que se vota todos los días, ha sido reemplazado por un grupo de personas que se considera superior al resto de los habitantes. Son ellos los que deciden qué y cuánto hay que producir, a qué precios hay que vender y en qué calidades hay que producir. Ellos, los seres “superiores” reemplazaron la democracia del mercado (y también la otra) por el autoritarismo económico. Como ellos, que se consideran “superiores” al resto de la sociedad, pueden cambiar de opinión en cualquier momento sobre qué hay que producir nadie puede arriesga su capital para invertir para ganarse el favor del consumidor. Se limita a hacer lo indispensable hasta que termine la dictadura del mercado, haya disciplina monetaria y fiscal y cada uno puede hacer el cálculo económico correspondiente para tomar una decisión de inversión, la cual puede resultar un éxito o un fracaso, pero eso forma parte del riesgo empresarial. Diferente es el riesgo que genera el burócrata de turno con sus caprichos, porque cualquier número que uno ponga en los papeles para evaluar una inversión pueden transformarse en el fracaso más rotundo por el simple capricho del burócrata.
Pero además de las violaciones a los derechos de propiedad que ya ejercer el gobierno sin ningún tipo de disimulo, y de las arbitrariedades intervencionistas de los burócratas “iluminados” que se arrogan el derecho a decidir qué tenemos que consumir, se agrega un tercer elemento de carácter económico. Me refiero a la distorsión de precios relativos que hoy existe en la economía.
¿Qué se entiende por distorsión de precios relativos? Que bienes y servicios que deberían tener un determinado precio en condiciones de libre competencia resultado de las valoraciones subjetivas de las personas, tienen otro diferente porque directamente el Estado así lo decide o bien porque los cambia indirectamente. Por ejemplo, el tipo de cambio no está sometido a valoraciones de la gente, sino a los dictados caprichosos del gobierno. Su precio, dado el actual contexto político y económico, está distorsionado. Otro precio distorsionado es el de las tarifas de los servicios públicos. O los precios de muchos bienes de consumo que, al estar cerrada la economía, son más caros y de menor calidad.
Quienes leyeron mi documento de trabajo 11, que titulé: “Fin de fiesta de consumo: qué hay que esperar con el nivel de actividad, la inflación y el dólar. Cómo protegerse ante lo que viene”, tuvieron una idea de lo que podía pasar y anticiparse a los acontecimientos para no perder, o perder menos o, en algunos casos ganar. ¿Qué quiero decir con esto? Que dada la distorsión de precios relativos uno tiene que tener mucho cuidado con las inversiones que hace. Ejemplo, si Ud. quiere comprar un local para alquilar para algún comercio, debe tener presente que la fiesta de consumo se acabó y que el alquiler que le podrá cobrar a su inquilino dependerá de cómo le vaya. Si en un momento los alquileres de los locales estaban por las nubes, hoy, con esta distorsión de precios relativos que tiende a corregirse por las buenas o por las malas, hacer una inversión de este tipo implica pensarlo varias veces. Estoy dando un simple ejemplo de los muchos que uno podría dar teniendo en cuenta, por ejemplo, la caída del salario real y de la ocupación que sufrirá la economía en los próximos meses y que afectará el consumo.
Las preguntas que nadie puede contestar al analizar un proyecto de inversión son: ¿Cuánto pagaré de impuestos, a qué precio me dejará vender Moreno, qué bienes estarán disponibles en el mercado y cuales faltarán por el cierre de la economía, tendré suficiente energía para producir si me embarco en un proyecto que requiere de ese insumo para mi actividad, y si hay energía, cuál será el precio que tendré que pagar por ella? Todas estas preguntas no tienen casi respuesta porque no dependen del análisis del sector que uno haga y de la macro, sino de cómo se levante de humor la presidente o del último capricho de Moreno.
Invertir hoy en Argentina no requiere de habilidades empresariales, sino de adivinar el próximo capricho de los “iluminados”. Y como nadie puede adivinar esos caprichos, todo se limitará a sobrevivir, a vivir de “changas” como decía al comienzo de la nota. Y cuando digo vivir de “changas” es levantarse todos los días para encontrarle la vuelta de generar ingresos bajo las condiciones que hoy impone el cristinismo.
Sin duda que vivir así es estresante, pero es mejor tomar conciencia del contexto en el que uno se mueve a ignorarlo y perder su capital de trabajo.
Es más, ni siquiera los amigos del poder pueden estar tranquilos con los “negocios” que consiguen gracias a su genuflexión, porque los caprichos de los “iluminados” pueden fulminarlos en cualquier momento.
Esto es lo que tenemos, y habrá que esperar a octubre para ver si la situación puede mostrar un horizonte del fin de la locura autoritaria o de empeoramiento. Pero eso dependerá del resultado electoral el futuro económico del país y esperar para ver qué pasa. Si es que doña Cristina no estrella antes el país.

Roberto Cachanosky


Precios y otros enigmas para 2013


En economía, los precios de los bienes y servicios suelen cambiar por diferentes motivos, algunas veces por razones propias del comportamiento del mercado y otras veces por intervenciones del Estado. Ejemplo, el precio de la energía en la Argentina es barato. ¿Es porque aumentó la oferta de energía en base a inversiones o porque el Estado mantiene artificialmente bajos los precios? Si la respuesta correcta es la segunda, en el momento de tomar una decisión de inversión, uno siempre tiene que preguntarse si el precio del bien que comprará es el reflejo del comportamiento del mercado y relativamente estable en el tiempo, o si está afectado por medidas económicas del Gobierno que pueden estar distorsionando los precios.
Mi visión es que tanto la construcción como la actividad inmobiliaria se vieron beneficiadas por causas macroeconómicas que llevaron a un aumento del precio del metro cuadrado construido de 2002 a la fecha. Una primera razón fue el corralito y luego el corralón de 2001 y 2002, que llevaron a la compra de inmuebles como una de las pocas opciones al retiro de depósitos de aquellos años.
Luego la devaluación hizo bajar fuertemente el costo en dólares de la construcción, lo cual llevó a un incremento de la actividad. El precio bajo en dólares y la desconfianza de la gente en el sistema financiero luego de la crisis hicieron que los ladrillos fueran vistos como cajas de seguridad. El fuerte de la actividad inmobiliaria estuvo más en la inversión que en la compra de propiedades para ir a vivir fruto de créditos hipotecarios.
Mirando hacia el futuro, la pregunta que conviene formularse es la siguiente: ¿siguen existiendo las mismas condiciones macroeconómicas que elevaron el precio de la propiedad en dólares a niveles récord?
En primer lugar, el tipo de cambio real oficial se encuentra en niveles muy cercanos a los de 2001, por lo tanto si uno toma como referencia ese tipo de cambio, el dólar vuelve a estar barato. Pero la referencia por tomar es el dólar marginal. Y ahí sí que tenemos una diferencia significativa. Con un dólar blue en $ 6,50 me parece que el precio del metro cuadrado en dólares no debería ser el mismo que con un dólar a $ 4,5. Es más, ese dólar a $ 4,5 no está disponible en el mercado.
Por otro lado, el costo de la construcción en pesos crece más rápido que el tipo de cambio, lo cual hace que el costo de la construcción en dólares crezca más rápido. Pregunta, ¿convalidará el mercado precios en dólares que cubran el costo de la construcción en dólares cada vez mayores? ¿Cuál es la rentabilidad que deja la inversión en ladrillos, la liquidez de la inversión y los costos de oportunidad?
Mi impresión es que 2013 será un año de alta tasa de inflación y el precio del metro cuadrado en dólares dependerá del tipo de cambio marginal, el cual debería subir y, por lo tanto, el precio del metro cuadrado en dólares debería bajar. Obviamente que no sé el cuándo, pero sí sé que cualquier manual de economía muestra que tenemos distorsiones de precios relativos en la economía, entre ellos el tipo de cambio y la tasa de interés real negativa, que son insostenibles en el largo plazo e impactan en el mercado inmobiliario.

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