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domingo, 31 de julio de 2011

Los siete magníficos por Jorge Ene


Los siete magníficos


The Magnificent Seven
Título

Los siete magníficos (Argentina y España)

Siete hombres y un destino (Chile y México)
Ficha técnica
DirecciónJohn Sturges
ProducciónWalter Mirisch
Lou Morheim
John Sturges
GuionWilliam Roberts
Walter Newman
MúsicaElmer Bernstein
FotografíaCharles Lang
RepartoYul Brynner
Steve McQueen
Charles Bronson
James Coburn
Horst Buchholz
Robert Vaughn
Eli Wallach
Brad Dexter
Ver todos los créditos (IMDb)
Datos y cifras
País(es)Estados Unidos
Año1960
GéneroWestern
Duración128 minutos
Compañías
ProductoraThe Mirisch Corporation
DistribuciónUnited Artists
Ficha en IMDb
«The Magnificent Seven» redirige aquí. Para la canción de The Clash, véase The Magnificent Seven (canción).

The Magnificent Seven es una película estadounidense de 1960, dirigida por John Sturges, con Yul Brynner, Steve McQueen, Charles Bronson, James Coburn, Horst Buchholz, Robert Vaughn, Eli Wallach y Brad Dexter en los papeles principales.

Basada en la película Los siete samuráis de Akira Kurosawa. La melodía principal de la banda sonora, compuesta por Elmer Bernstein, ha sido uno de los distintivos de la película, y fue imitada en un gran número de westerns posteriores. Es considerada un clásico del género western. Nominada al Oscar a la mejor banda sonora .

Argumento

Un pequeño pueblo mexicano cerca de la frontera con los Estados Unidos es asediado por una banda de malhechores, dirigidos por el sanguinario Calvera (Eli Wallach), que le quitan a los labradores el fruto de sus cosechas. Los habitantes del pueblo deciden pedir ayuda a pistoleros profesionales estadounidenses, ya que les resulta más barato que comprar armas. A la vista de la paga reducida, acuden finalmente sólo siete hombres, decididos a liberar al pueblo de esa plaga: Chris Adams (Yul Brynner), el jefe de los siete, siempre decidido a todo; su amigo y ayudante Vin (Steve McQueen); Bernardo O´Reilly (Charles Bronson), un hombre fuerte y sentimental querido por los niños; Britt (James Coburn), alias "largo", hábil tanto con cuchillo como con la pistola; Lee (Robert Vaughn), un hombre sensible al igual que extraño, al que pocas veces se le ve utilizar arma alguna, según él, no debe nada a nadie... excepto a sí mismo; Harry Luck (Brad Dexter), un hombre no muy hábil con el revólver, que acaba demostrando que tiene un corazón valeroso cuando se trata de ayudar a un amigo; y por último un joven que no acepta un no por respuesta, al que llaman Chico (Horst Buchholz).

Calvera y sus hombres no tardan en aparecer por el pueblo, pero tanto los siete mercenarios como los labradores les sorprenden y acaban con la mayoría de ellos, exceptuando a Calvera y a otros veinte de los cuarenta que eran. Chico, "coge prestado" un sombrero mexicano y consigue infiltrarse en el campamento, consiguiendo información valiosa: volverán a atacar. Pero Calvera, que lo reconoció, había ido con sus hombres al pueblo mientras los siete estaban camino hacia el campamento. Al llegar allí, Calvera revela que el sopero del pueblo es un traidor, pero que en realidad ha sido engañado. Calvera obliga a los siete a partir a la frontera con diez de sus hombres como escolta. Pero Chris, Vin y los demás no dudan en volver al pueblo, exceptuando a Harry, que se marcha a su hogar. Al llegar allí, sorprenden a Calvera y sus hombres, pero mientras ellos son seis, los malhechores son veinte o más. Los pobladores les ayudan, pero Calvera acorrala a Chris. Justo a tiempo, regresa Harry Luck, quien entrega su vida para salvar la de Chris. Lee saca de la cárcel a los prisioneros mexicanos, pero un disparo mal dirigido le alcanza, y cae muerto. Bernardo, que hace guardia en el tejado, también es alcanzado por varios tiros, pero al ser tan fuerte, sigue peleando, hasta que otra bala le llega al corazón. Los niños contemplan tristemente cómo su ídolo muere en el campo de batalla, y le prometen que en su tumba nunca faltarán flores frescas. Mientras el jefe llora la muerte de Harry, Calvera le sorprende, pero Chris no duda en acabar con el bandido mexicano. Britt merodea por la valla, y acaba con la mayoría de los hombres de Calvera, pero al pasar por el poste revela que tiene sangre en el pecho, y clava su navaja en el poste como símbolo de derrota. Chris decubre el cadáver de Britt, y la navaja en la valla. La batalla termina y los restantes magníficos vuelven a casa, pero Chico vuelve al pueblo tras revelar a Chris y a Vin que procede de uno de esos pueblos, y que está enamorado de una chica del poblado. Chris y Vin vuelven como iguales, como amigos que vuelven de una aventura y parten hacia otra.

Secuelas

El éxito de la película hizo que se realizaran tres secuelas más y una serie de televisión.

El regreso de los siete magníficos (Return of the Seven) (1966)

Producción de 1966 dirigida por Burt Kennedy, en la que solo repetía Yurl Bryner, que volvía a interpretar el personaje de Chris Adams. La película comenzaba con el asalto de un poblado mexicano donde vive Chico, personaje interpretado por el alemán Horst Bulchoz en la primera película, y por el español Julián Mateos en esta segunda. La noticia del percance de su antiguo compañero hace que Chris y Vin, los otros supervivientes de la primera película reúnan un grupo para socorrerlo. La película se rodó en España y sufría ya las influencias del western europeo de la primera época. El personaje de Vin fue interpretado por Robert Fuller e intervinieron, entre otros, Fernando Rey y Elisa Montés.

La furia de los siete magníficos (Guns of the Magnificent Seven) (1969)

Producción de 1969 dirigida por Paul Wendkos, en esta película no repite ningún actor de las anteriores, aunque vuelve a aparecer el personaje de Chris, que esta vez, es interpretado por George Kennedy. En esta ocasión el grupo de siete hombres armados se reúne tras ser contratado Chris para rescatar a un líder de la Revolución mexicana; una vez reunido el grupo y con la famosa música del Elmer Berstein, vuelve a repetirse el argumento de las anteriores películas.

El desafío de los siete magníficos (The Magnificent Seven Ride) (1972)

Esta película de 1972, ya si queda encuadrada claramente dentro del spaghetti western tanto por su estilo y su producción, como por su protagonista Lee Van Cleef, que es quien interpreta a Chris Adams en esta ocasión. Chris ahora convertido en sheriff se ve obligado a reclutar a seis hombres más, para formar un grupo de siete, para luchar contra los forajidos mexicanos.

Los siete magníficos. La serie (The Magnificent Seven) 1998-2000.

En esta ocasión los siete magníficos son reunidos por el juez Oren Travis, interpretado por Robert Vaughn, actor de la película original. Los siete magníficos están liderados una vez más por Chris y Vin, como en las dos primeras películas, si bien le han cambiado el apellido a Chris, que ahora responde al nombre de Chris Larabee. A través de 23 episodios de una hora los magníficos van deshaciendo entuertos y persiguiendo a los malvados. Los protagonistas de esta serie eran:

  • Michael Biehn era Chris Larabee
  • Eric Close era Vin Tunner
  • Andrew Kavovit era John Done
  • Dale Midkiff era Buck Wilmington
  • Anthony Starke era Ezra Standish
  • Rick Worthy era Nathan Jackson
  • Ron Perlman era Josiah Sanchez

Personajes


Antikirchnerismo menemoide Por : Tomas Abraham

¿Que paso en Santa Fe?
Antikirchnerismo menemoidePor Tomás Abraham

31/07/11 - 03:08


Existen dos concepciones dominantes de la política tal como funciona en un sistema representativo y republicano. Una es ideológica y la otra milagrosa. Por la primera se sostiene que el sistema de partidos y las elecciones constituyen un teatro de marionetas que esconden el otro lado de la escena, donde llevan a cabo sus maniobras los verdaderos poderes. De acuerdo a esta versión, los políticos son los agentes de relaciones públicas de la clase en el poder. La vilipendiada hipocresía liberal también es denunciada por la crítica fascista tradicional y sus otros derivados, para la cual el poder se construye en términos de corporaciones de intereses asociados, comunidad organizada, razas puras y degeneradas, andamiajes imperiales en busca de espacios vitales, pueblos elegidos o reivindicaciones históricas ante despojos de antaño. La otra vertiente, la “milagrosa”, es más simple. Se basa en el carisma, en el encanto de una personalidad, en la fama. Es un alma que desciende de alguna estrella e ilumina al pueblo por ser pura, ingenua, chistosa, simpática, familiar, midachi. De acuerdo con esta idea mágica de la política, la labor del gobernante no requiere de conocimiento alguno ya que los resultados están a la vista. La historia muestra el fracaso de los políticos, su engaño, la corrupción en la que viven y, si son honestos, no dejan de ser aburridos, parcos, lentos, hasta incompetentes. Entonces se llega a la conclusión de que no hay como la buena onda de la pantalla, el deseo de felicidad, la tolerancia con el adversario, el llamado a la unión nacional en nombre del amor, no a la patria necesariamente, sino al amor del amor.

La bisagra mágica entre el espíritu empresarial y la magia farandulesca fue el estilo de los noventa. Pero llamarlo “menemismo” prestaría a confusión, ya que en la actualidad su creador es aliado estratégico de los Kirchner, por lo que, sin dejar de evocar dicha tradición y conservando su rasgo diferencial, lo denominamos “menemoide”.

El antikirchnerismo menemoide es lo que se aglutina en torno del referente Mauricio Macri, y ve en él, ya no para 2011 sino para 2015, la esperanza de volver a respirar algo de aquella armonía de país normal de hace unos años. Claro, sin los rasgos deleznables de la administración del riojano, sin Río Tercero, Cabezas, Yabrán, pero sí con mucho de una Argentina en la que peronistas y gorilas se abrazaban y se paseaban en una Ferrari mientras imperaba el orden de la convertibilidad. Un futuro presidente hincha de Boca, amigo de Palermo, actores cómicos para gobernadores, cumbias villeras en el Hotel Alvear, mucho cariño, ternura y jóvenes aplicados de la UCA y de la UADE, con todo el acompañamiento de los dueños de las principales empresas de medios de comunicación.

El partido radical, como el peronismo federal, se han integrado al antikircherismo menemoide en la que empresarios, periodistas opositores, economistas serios y otra gente que está buena, sonríe y baila a pesar de cierto anacronismo de sus presidenciables. La ventura quizás no sea para hoy, pero si Moisés hizo deambular a su pueblo cuarenta años, se espera que Mauricio Macri, Francisco de Narváez y Martín Redrado, este peronismo de nuevos “boys”, no lo hagan más de cuatro.

En las elecciones de Santa Fe se han aplicado estos dos paradigmas de una interpretación de la política representativa para explicar tanto la terminante derrota de Rossi como el impacto de la cantidad de votos para Del Sel. Que el Frente Progresista haya ganado la gobernación, la senaduría y las dos principales intendencias despierta un interés mucho menor. Por el primer modelo interpretativo se habla de voto sojero, por ejemplo, y por el otro, de la increíble e inesperada adhesión que ha tenido el actor de la Tota ante el pueblo santafecino. Pero si hay algo en lo que todos parecen estar de acuerdo, es en el rechazo que produjo la doble visita de la Presidenta a la provincia en ocasión del Día de la Bandera y para la inauguración de una planta industrial en puerto San Martín. Madame Kirchner no cae bien. Demasiado dedo para abajo o para arriba como en el circo romano, un apego a sí misma digno de la egipcia Cleopatra, un maltrato a sus candidatos que los hace parecer peleles sin ninguna autoridad. Todo eso cae mal. Mal en Tierra del Fuego, en Córdoba, en la Ciudad de Buenos Aires, en Santa Fe, en Salta. Por supuesto que los cristinistas largan de inmediato sus perros para que intentemos explicar la buena imagen de la Presidenta y sus guarismos para las presidenciales de octubre. En verdad, no resulta tan compleja la explicación. La gente vota en forma escalonada. Para municipios, gobernaciones, legislativas, se da la libertad de elegir lo que más le gusta. Para las nacionales piensa en términos de gobernabilidad, que es el otro nombre de la seguridad. Venimos de 2001, no queremos a los improvisados; preferimos presidentes que griten, que reten, a que duden. A pesar del pedido de buen trato, diálogo pacífico que los candidatos opositores reclaman, nadie está exento de mostrar una figura que garantice firmeza. También Carlos Menem aprovechó diez años el recuerdo de 1989. Cuando hay crecimiento económico, el voto es conservador.

La misma persona puede votar Agustín Rossi contra Rafael Bielsa en las internas, y a María Eugenia Bielsa para legisladora junto a Del Sel para gobernador y Cristina para presidenta. No deja de ser un voto racional, pero no lo es de una racionalidad unívoca ni ideológica, sino de una serie de opciones a veces tácticas, otras más emotivas, pero siempre pensadas de acuerdo a las circunstancias del voto. En el caso de Del Sel, es probable que haya recibido muchos votos negativos: el de los peronistas despechados con Rossi por ser satélite del poder central y los votos radicales despechados con Binner por haber abandonado a Ricardo Alfonsín. Además, es posible que la bronca de clase también haya influido en el traspaso de electores del campo a favor del radicalismo y en desmedro de los socialistas dentro del Frente, ya que el gobernador socialista se atrevió a estar a favor de la redistribución de la riqueza, la necesidad de cobrar ingresos brutos para destinarlos a la obra pública, y no prometió retenciones cero. A este pecado socialista se lo denomina la “ambigüedad” de Binner.

El Frente Progresista ganó con sus votos positivos sin aprovechamientos de desengaños ajenos. Sin embargo, el Frente no es antikirchnerista. Le disputa al kirchnerismo una ética de la función pública, un modo de encarar la práctica política, el manejo del Estado. No necesita ser “anti” ya que se apoya en dos décadas de gestión en Rosario y ahora con cuatro años de gobernación. Se propone partir de un piso sin volver atrás de lo realizado en estos años en ciertas cuestiones que tienen que ver con las organizaciones de los derechos humanos, la ayuda y los derechos sociales, subsidios, etc. Pero se propone otro techo con el fin de modificar los efectos perversos de un gobierno que construyó poder mediante la coacción de una caja, el sometimiento a sus designios y el desmantelamiento de los organismos de control. El Frente Amplio Progresista se dispone a luchar contra las oligarquías, pero no sólo contra la porción oligárquica enquistada en el campo que manipula precios, stocks, y distorsiona las cadenas de valor, o contra la porción oligárquica que desde los medios llamados “monopolio” sectoriza la información, sino contra la oligarquía formada estos años con los recursos del Estado y que ha permitido que este gobierno cree un cerco de impunidad a su alrededor.


*Filósofo www.tomasabraham.com.ar

Torneo "Compañero Don Julio Humberto Grondona 2012"



Por : Alejandro Borensztein para : Clarin

Ponerle el nombre de Don Julio al próximo megacampeonato que acaban de anunciar no sólo sería un justo reconocimiento a este prócer de nuestro fútbol, sino también una buena manera de disimular que detrás de esta genialidad está la muñeca del Gobierno . Además, muchas opciones de nombres no hay: “Torneo Compañero Jefe” ya lo usamos y “Torneo Orlando Barone” por ahora es demasiado.

Algunos dicen que este nuevo torneo, que mezcla los equipos de la A con los de la B, es injusto porque anula los descensos, se salvan todos y termina igualando a los clubes que hicieron las cosas bien con los que las hicieron mal. O sea un fútbol sin premios ni castigos y una violación a las reglas de juego, dos cosas que, reconozcámoslo de una buena vez, en este país no le importan un corno a nadie .

Sin embargo, me permito disentir con los que afirman que esto se hace para salvar a River, que ya se fue a la B, y a Boca, San Lorenzo y Racing que se van a ir en cualquier momento . Las verdaderas razones por las que los genios de la Rosada y de la AFA idearon esta maravilla son otras. En primer lugar, es un tema de guita. Hoy en día, por un torneo de 20 equipos, la AFA recibe del Estado unos miserables 600 palos que, supuestamente, se reparten entre los clubes. Dicen que es poca plata. No lo sé. Por ejemplo en el caso de Boca, para lo mal que jugó este año, es una fortuna . A eso hay que agregarle 300 palos más que les deben en concepto de ajuste por inflación (de esto mucho no se habla porque si se entera Moreno los manda a todos en cana ).

De todas formas, reconozcamos en voz bajita que todo aumenta: la carne, la nafta, las expensas, los pasajes para los barrabravas y no quiero ni pensar lo que debe costar hoy en día que un árbitro se haga el dobolu cuando a un delantero le bajan los dientes de una patada adentro del área. Evidentemente, la guita no alcanza.

En cambio ahora, con este nuevo torneo de 38 equipos, el Gobierno le va a dar a Grondona 1.200 palitos. De esa manera llevarán tranquilidad a la economía de los clubes y los barrabravas van a poder romper todos los vidrios que quieran y quemar todas las butacas que se les dé la gana sin problemas.

Pensándolo bien, ya que el Estado les va a dar a Grondona y sus muchachos semejante torta de guita para que se la fumen sin que nadie los controle , ni les revisen las cuentas, ni los auditen, ni les pregunten nada, el campeonato bien podría también llamarse “Torneo Sergio Shocklender 2012” .

La segunda razón de esta nueva propuesta tiene que ver con necesidades del Gobierno. Analicemos. El torneo actual de 20 equipos pasaría a tener 38, digamos 40 para redondear . Como todo el mundo sabe, los partidos se juegan uno atrás del otro y como son 40 equipos, tendríamos 20 partidos por fecha , empezando los viernes a la tardecita para que el hincha, que sale de laburar, llegue a tiempo a su casa. Ahí ya le enchufan 3 partiditos: a las 18.00, 20.00 y 22.00 hs. No da para más. El tipo laburó todo el día, está reventado.

Te quedan 17 partidos para jugar en dos días . El sábado arrancamos tempranito, por ejemplo, con River vs Defensa y Justicia a las 8 de la mañana. Después tenés 8 partidos más: a las 10.00, 12.00, 14.00, 16.00, 18.00, 20.00, 22.00 y el partido de trasnoche a las 24.00 . O sea, terminás a las 2 de la mañana, te vas a dormir y el domingo madrugás a las 8 para ver, por ejemplo, Banfield vs Desamparados de San Juan y al toque te pasan 7 partidos más, hasta el último que arranca a las 22.00 y termina a la medianoche. Después le das un besito a tu jermu: “Gordi, qué lindo fin de semana pasamos” , apoliyás unas horitas, te despertás a las 6, te pegás una ducha y te vas a laburar feliz en el ferrocarril Roca, fresquito como una lechuga después de haber visto 1.800 minutos de fútbol . ¿Qué tiene que ver la cantidad de partidos con el Gobierno? Muy simple: si tenemos 20 partidos por fin de semana, y son 39 fechas quiere decir que hay 780 partidos en el año . O sea 780 entretiempos para que el Gobierno te pase el candombe kirchnerista “Nunca Menos” . Si en la fecha 25 todavía no te aprendiste la letra de memoria es porque francamente sos un estúpido. No hay que quejarse, todo podría ser peor: podrían reemplazar el video del candombe por el video de la autocrítica de Carta Abierta cuando habla Ricardo Forster . Ahí, ya nos morimos todos.

Sin duda, van a armar tantos partidos como sean necesarios para que todo el país entienda, de una vez por todas, cuántas cosas lindas va a hacer el kirchnerismo en los próximos años . A propósito, ¿la propaganda del “Fútbol para Todos” se computará como parte del cupo de publicidad electoral del Frente para la Victoria? Mejor ni preguntemos . Qué suerte tiene el Gobierno de que los opositores son como pequeños ratoncitos que se van dando cuenta de las trampas que esconde la reforma política cuando ya tienen el quesito en el buche y con los ojitos bien abiertos ven venir, sin escapatoria, el fierrazo que los va a partir en dos.

La tercera razón de este torneo (y la más importante) es política: el kirchnerismo no sabe cómo hacer para tratar de perder las elecciones . Pocas veces una medida fue tan puteada por tanta gente en tan poco tiempo. Impresiona verlos poner tanta garra para boicotearse una elección que, a priori, parecían tener ganada. Se ve que les gusta el vértigo. ¿Para qué ganar cómodos si se puede llegar al 23 de octubre con el culo a cuatro manos ? Cuesta entenderlos. El martes cortaron todo el centro en hora pico y transformaron la ciudad en un infierno para inaugurar el mural de Evita, a sólo 5 días del balotaje. Ni a Durán Barba se le hubiera ocurrido una idea mejor para arruinarlo a Filmus. Se pelean con los porteños y arrasa Macri. Se pelean con los santafecinos y los destroza Del Sel. Y cuando se les acaban los rivales, se pelean entre ellos . De hecho esta semana asistimos a la pelea entre los dos ministros Fernández para ver cuál de los dos es más kirchnerista y más progresista : si el Compañero Aníbal, que fue ministro de Duhalde o el Compañero Alberto, que fue legislador por el partido de Cavallo. Apasionante.

Volviendo al punto, si realmente les importara la salud del fútbol, Carlos Bianchi manejaría la Selección nacional y Julio Grondona estaría jugando a las bochas en la placita de la esquina . No como ahora que la cosa es exactamente al revés. Es lógico, manda el Jefe. Después de la Jefa, obvio.

Libro: "La elegancia del erizo"


El argumento del libro gira en torno al número 7 de la calle Grenelle, un inmueble burgués de París (uno de los mas costosos y elegantes) en el cual, nada es lo que parece. Dos de sus habitantes, las protagonistas de la historia, esconden un secreto que se dilucidará al final de la historia. Renée, la portera, lleva mucho tiempo fingiendo ser una mujer común. Paloma tiene doce años y oculta una inteligencia extraordinaria. Ambas llevan una vida solitaria, mientras se esfuerzan por sobrevivir y vencer la desesperanza. La llegada de un hombre misterioso al edificio propiciará el encuentro de estas dos almas gemelas.
Juntas, Renée y Paloma descubrirán la belleza de las pequeñas cosas. Invocarán la magia de los placeres efímeros e inventarán un mundo mejor. “La elegancia del erizo” pone el tema en bandeja de “Cómo alcanzar la felicidad” a través del dialogo de Reneé y Paloma, quienes revalorizan la amistad, el amor y el arte. Las voces de estos dos personajes tejen, con un lenguaje melodioso, un himno a la vida a pesar que estamos frente a dos personajes sumamente solitarios.
Muriel Barbery se ha convertido en la revelación literaria en Francia. Su ternura y originalidad le han valido el Premio de los Libreros, el reconocimiento de la crítica y el cariño del público, que la ha situado en las listas de los libros más vendidos durante un año.
La escritora afirma: “Deseé crear un personaje en el que cupiese el desarraigo y la soledad más absoluta y que al mismo tiempo tuviese la capacidad de tener un amplio conocimiento de la vida y fuese una sabia”. Muriel Barbery ha llegado a la conclusión de que “la inteligencia es algo transversal a todos los estratos sociales” y, por ello, tanto Renée como Paloma pueden compartir las mismas inquietudes intelectuales.
Esta autora introduce de manera particular a Reneé, quien a pesar de tener un físico muy poco agraciado, en realidad, es una experta en gramática, sensible con las naturalezas muertas holandesas, lectora fiel de Tolstói, escucha a Mozart pero tambien gusta de Eminem, y le encanta el cine japonés de Ozu, fanatismo que tambien posee Barbery, que se trasladará un año a Villa Kujoyama en Japón tiempo en el cual escribira un nuevo libro-. “Si hubiera una intención en La elegancia del erizo sería la de mostrar a unos personajes solitarios”, subraya Barbery, quien explica que la aparición de Paloma, que escribe un diario doble, se produjo cuando llevaba escrito el 80% del libro y tuvo que volver a empezar para darle un mayor protagonismo, elección bastante atinada ya que la inclusión de este curioso personaje es el que le da fuerza a la historia y complementa la imagen de la portera Reneé.
En La elegancia del erizo, la escritora pone de manifiesto las dificultades de algunos seres humanos para entablar relaciones. Barbery comenta: “Es algo que a mí me resulta muy difícil. La mayor parte de mi vida la he pasado en un círculo muy restringido por el temor a lo desconocido”. La escritora también critica a la burguesía en el libro. “En mi país hay una gran fractura entre las clases sociales y un elitismo cultural muy fuerte. El fenómeno de la integración de la inmigración ha sido un absoluto fracaso”.
Para finalizar, este libro, como todo best seller también ha tenido duras críticas respecto a los temas o posiciones que desacredita dentro del Mundo Occidental. En lo personal, creo que no se deben tomar muy a pecho las opiniones de Reneé y Paloma –quienes culpan a la ciencia y a otros elementos de la modernidad por la ausencia de la felicidad y exaltan, a veces en demasía, la cultura oriental a la cual consideran con mayores placeres estéticos y profundidad espiritual- ya que son solo eso. Opiniones. Simples discernimientos personales, puntos de vista, con los que podemos estar en acuerdo y también en total desacuerdo.

The Ed Sullivan Show por Jorge Ene

The Ed Sullivan Show

The Ed Sullivan Show
TítuloThe Ed Sullivan Show
GéneroVarieté
País de origenBandera de los Estados Unidos Estados Unidos
Duración60 minutos
Idioma/sInglés
Episodios1087 episodios
Producción
EmpresaCBS
Emisión
Fechas de
emisión
20 de junio de 1948 a
6 de junio de 1971

The Ed Sullivan Show fue un programa de televisión de los Estados Unidos que salió al aire desde el 20 de junio de 1948 hasta el 6 de junio de 1971, conducido por Ed Sullivan. Se emitía por CBS los domingos a las 8pm en vivo desde Nueva York. Virtualmente todos los géneros del espectáculo tuvieron lugar en el programa: cantantes de ópera, estrellas de rock, comediantes, bailarines de ballet eran presentados regularmente.

El nombre original del programa era Toast of the Town, pero como se le conocía como The Ed Sullivan Show, a partir de la temporada de 1955 tomó este último como nombre oficial.

El último programa de The Ed Sullivan Show salió al aire el 28 de marzo de 1971.


Actuaciones Recordadas

The Ed Sullivan Show es conocido por las nuevas generaciones por las actuaciones de Elvis Presley, The Doors y The Beatles.

Elvis Presley

El 9 de septiembre de 1956 Presley hizo su primera aparición en The Ed Sullivan Show, aun cuando Sullivan había jurado previamente que nunca permitiría su actuación en el programa. Elvis interpretó Don't Be Cruel, seguido por Love Me Tender. Su segundo par de canciones consistió en Ready Teddy y Hound Dog.[1] El programa fue visto por un récord de 60 millones de personas, lo que supuso el 82,6% de la audiencia. Elvis acudiría en dos oportunidades más, el 28 de octubre del mismo año y el 6 de enero de 1957.

The Beatles

En diciembre de 1963, Brian Epstein, mánager de los Beatles, consiguió que el grupo, para entonces bastante conocido en Estados Unidos, realizara tres actuaciones en el programa. Los Beatles actuaron en tres programas consecutivos en febrero de 1964, el primero de ellos el 9 de febrero alcanzando más de 73 millones de televidentes, lo que marco un récord para esa época.

Con gran expectativa y anticipación dado que I Want to Hold Your Hand había alcanzado el número uno en las listas de éxitos. Su primera aparición es considerada un hito en la cultura pop norteamericana y el inicio de la Invasión Británica en la música.[cita requerida] La transmisión alcanzó un estimado de 73 millones de televidentes, récord para un programa de televisión en ese momento.[cita requerida] Los Beatles interpretaron All My Loving, Till There Was You y She Loves You, regresando más tarde con I Saw Her Standing There y I Want to Hold Your Hand.

The Beatles reaparecieron en el programa el 16 y el 23 de febrero. Su última participación en The Ed Sullivan Show fue el 12 de septiembre de 1965 con un 60% de la audiencia.

Controversias

El 17 de septiembre de 1967 The Doors actuó en el show, aunque se les impuso la condición de cambiar la letra en un verso de su éxito Light My Fire. Jim Morrison, el cantante líder del grupo, cantó la línea original, insistiendo luego en que estaba tan nervioso por actuar en televisión que se olvidó mientras cantaba. The Doors nunca fue invitado nuevamente.

Por el contrario, a los Rolling Stones les fue solicitado cambiar el título de Let's Spend the Night Together ("pasemos la noche juntos") para la presentación de la banda el 15 de enero de 1967. El grupo accedió, con Mick Jagger girando sus ojos hacia atrás de forma ostentosa cada vez que cantaba la línea Let's spend some time together ("pasemos algún tiempo juntos").

Parodias

Varios músicos han parodiado The Ed Sullivan Show en sus videos musicales, entre los que se destacan:

Celebridades Invitadas

Sábados Circulares por Jorge Ene

Sábados Circulares


Diego Maradona en Sábados Circulares, junto a Pipo Mancera en 1971.

Sábados Circulares de Mancera fue un famoso programa de televisión de la Argentina, conducido por Nicolás "Pipo" Mancera. Se emitió por primera vez (con el nombre Circulares de Mancera) el 6 de enero de 1962.[1] Pasó por Canal 9, Canal 13 y Canal 11. Se emitió hasta 1974. Llegó a medir 82 puntos de rating.[2] Fue relanzado en 2007 por la señal Crónica TV.

Durante los 1960 y a principios de los 1970 el programa era retransmitido en simultáneo o en diferido por telemisoras de casi todos los países hispanoamericanos.

Historia

Nicolás Mancera, periodista de espectáculos, viajó a Francia y se interesó por el Show de Yves Montand (Yves Montand on Broadway, 1961). Con un formato similar lanzó en 1962 Circulares con Mancera en Canal 9 CADETE. En 1964 firmó contrato Canal 13 Proartel cambiando el nombre por Sábados Circulares con Mancera.[3] Tenía seis horas de duración y por allí pasaron las figuras nacionales e internacionales más reconocidas de la época. Entre otros: Sandro, Lola Flores, Raphael, María Félix, El Cordobés, Pelé, Serrat, Geraldine Chaplin, Marcello Mastroianni, Simone Signoret, Sophia Loren, Atahualpa Yupanqui, Sean Connery, Gila, Irineo Leguisamo, Lolita Torres, Leonardo Favio, Cacho Fontana, Juan Verdaguer, Ringo Bonavena, Alberto Closas, Alain Delon, Luis Sandrini, Libertad Lamarque, Tita Merello, Niní Marshall, Rubén Juárez, Anibal Troilo "Pichuco".[1]

El presentador se lució como domador de leones y haciendo pruebas de escapismo e introdujo por primera vez en la televisión argentina la "cámara sorpresa".[4]

En 1971, Mancera presentó a un "chico malabarista", hacía malabares con una pelota de fútbol. Era Diego Armando Maradona, que por entonces tenía diez años. También proyectó la primera entrevista televisiva al futuro astro, en la que Diego afirmaba que su sueño era jugar el mundial de fútbol.[5]

El Club del Clan por Jorge Ene

El Club del Clan


1963. Tapas de discos de El Club del Clan. De izquierda a derecha: Palito Ortega, Jolly Land, Johnny Tedesco (arriba) y Violeta Rivas (abajo).

El Club del Clan fue un programa de televisión argentino, transmitido en varios países de América Latina a comienzos de los años sesenta, que reunió a un grupo de cantantes beat-pop que cantaban en español (algo inhabitual para la época) y lograron una enorme difusión popular, y que tuvo una notable influencia en los gustos musicales de una parte sustancial de la juventud. Algunos de sus miembros eran:


La Nueva Ola

El Club del Clan tuvo su origen en lo que se llamó la nueva ola, una serie de artistas juveniles contratados por RCA y difundidos bajo ese eslogan a partir de 1959, con el fin de competir localmente en el mercado del rock and roll, que monopolizaba el estadounidense Elvis Presley.

La idea original fue del ecuatoriano Ricardo Mejía, directivo de RCA. El sello grabador realizó una estrategia inicial de difusión con centro en la grabación de discos y la realización de recitales públicos en sus instalaciones y shows televisivos (Swing, juventud y fantasía en Canal 7; La cantina de la guardia nueva en Canal 11).

Los tres primeros artistas en ser contratados fueron Rocky Pontoni, (Orlando Amador Pontón), Marty Cosens (Rubén Cosentino) y Mariquita Gallegos. En los años siguientes serían contratados otros músicos que tendrían una larga actuación en el pop argentino, entre ellos:

La RCA realizaba versiones en castellano de famosos temas extranjeros, adaptadas por Ben Molar y algunos casos por su hermano Rafael Molar.

El primer gran hit de esa serie llamada Explosivos, previa a El Club del Clan, fue el tema Eso, eso, eso de Los TNT, en 1960. Luego siguieron la famosa La novia, cantada por Antonio Prieto y Llorando me dormí, interpretada por Bobby Capó y Violeta Rivas. Se trató de éxitos inéditos, que superaban cada uno el millón de copias vendidas y que se hicieron conocidos en todo el continente.

En los programas de televisión, la RCA contrató a Hugo Moser con el fin de diseñar las personalidades que los cantantes de la nueva ola debían representar ante el público.

El Club del Clan

Como una continuación natural del éxito de La Nueva Ola pergeñada por Ricardo Mejía, en 1962 el sello RCA Víctor y el Canal 13 de televisión de Buenos Aires, firmaron un contrato para poner en el aire un programa semanal, musical-juvenil, denominado El Club del Clan.

El Club del Clan salió al aire por primera vez el sábado 10 de noviembre de 1962 a las 20:30, bajo la dirección de María Inés Andrés.

La estructura del programa presentaba a un clan juvenil, un grupo de amigos en el que cada artista representaba un personaje con una personalidad relativamente estereotipada, a la que correspondía un cierto género musical: melódico, tango, twist, bolero, cumbia, ritmos caribeños.

Lógicamente, los números musicales que constituían el eje del programa, pero durante el curso del programa los jóvenes también conversaban y protagonizaban situaciones humorísticas creadas por Quique Atuel.

Poco a poco los covers comenzaron a ser reemplazados por canciones propias de los más creativos del programa, entre los que se destacaban Chico Novarro, Palito Ortega (asociado con Dino Ramos) y el propio Ricardo Mejía (bajo el seudónimo de Henry Becerra). La orquesta y los arreglos estaban a cargo de Oscar Toscano.

El éxito del programa fue histórico. En 1963 fue el segundo en audiencia, luego de Viendo a Biondi (con el humorista Pepe Biondi), con 55,3 puntos, algo realmente sorprendente, para la época (un solo televisor por familia aún estructurada alrededor de la autoridad patriarcal), si se tiene en cuenta que era un programa dirigido al gusto juvenil. Los jóvenes habían formulado la consigna espontánea de cada sábado no se podía salir hasta que terminase El Club del Clan. En un año se lanzaron tres álbumes con las canciones que se cantaban en el programa, que se agotaron. Los cantantes se transformaron en ídolos juveniles y producían escenas de histeria colectiva, mientras que los clubes se disputaban su presencia en vivo.

En 1964 se realizó la segunda temporada, pero los otros canales tomaron medidas para recuperar posiciones. Canal 9 le ofreció a las principales figuras contratos por diez veces más dinero, debido a lo cual varios de ellos (Palito Ortega, Chico Novarro y Violeta Rivas, entre otros) se pasaron al exitoso programa Sábados continuados, conducido por Antonio Carrizo. Por su parte Canal 7 puso en el aire un programa similar que se llamó Ídolos de la juventud.

El Club del Clan contrató entonces nuevos artistas:

Pero el éxito de 1963 ya no era repetible. Ese año, el 12 de marzo se estrenó la película El club del clan, con dirección de Enrique Carreras, pero el programa de televisión fue levantado.

Simultáneamente llegaba a la Argentina la beatlemanía que modificó de raíz el gusto juvenil y abrió un nuevo panorama musical-contracultural que en 1967 estallaría con el tema La balsa de Los Gatos.

Los artistas

Jolly Land

La rosarina Jolly Land daba una imagen de rubia ingenua y simpática, reconocible por su amplia sonrisa. Era la coqueta del clan. Cantaba en inglés y simbolizaba al grupo frente al público. En el curso del programa formó pareja con el ecuatoriano Ricardo Mejía, creador y director general del proyecto, con quien se casó. Charly García la inmortalizó en una canción de su grupo Serú Girán, Mientras miro las nuevas olas, donde dice: «¿Te acuerdas de El Club del Clan y la sonrisa de Jolly Land?».[1]

Raúl Lavié

Artículo principal: Raúl Lavié

Antes de ser contratado para El Club del Clan, Raúl Lavié (Raúl Alberto Peralta) era cantante de tango. Su personaje era el del «canchero» del grupo, el estereotipo del joven porteño de clase media que «se las sabía todas». Cantaba en castellano temas de Paul Anka. Más adelante se casaría con Pinky, una conocida conductora de programas de TV.

Chico Novarro

Artículo principal: Chico Novarro

Chico Novarro (Bernardo Mitnik), llegó al programa con cierto reconocimiento sobre sus condiciones de autor de boleros y canciones tropicales. Era el cumbiero del grupo y cantaba temas de aire caribeño, un estilo que la orquesta de Tito Alberti había instalado no muchos años antes. Ya en esos años compuso hits populares como El camaleón, El orangután, Despeinada (en coautoría con Palito Ortega). Con el tiempo se volvería uno de los más talentosos compositores argentinos con canciones como Un sombrero de paja, Carta de un león a otro, Algo contigo, Un sábado más, entre otras.

Palito Ortega.

Palito Ortega

Artículo principal: Palito Ortega

Palito Ortega (Ramón Bautista Ortega Saavedra) era presentado como «el chico triste de las canciones alegres». Su personaje melancólico quizás se inspirara en James Dean. Gracias a sus canciones propias muy pegadizas se transformó en el símbolo y figura indiscutible de El Club del Clan.

Johnny Tedesco

Artículo principal: Johny Tedesco

Johnny Tedesco (Alberto Felipe Soria) fue el primero en volverse una estrella. Su personaje era precisamente el de un ídolo rockero, joven y rubio. Hacía temas del que a su vez era su ídolo, Elvis Presley. Usaba «jopo» (pelo ondeado sobre la frente) y suéters llamativos que impuso como moda. Las jóvenes suspiraban por él y se le abalanzaban para tocarlo y besarlo.

Nicky Jones

Nicky Jones (Norberto Fago) había sido contratado con su banda The Rocklands. Se caracterizaba por su gran sentido del humor, sus camisas floreadas y guirnaldas de flores, de estilo hawaiano. Cantaba temas humorísticos.

Lalo Fransen

Lalo Fransen (Norberto Fransoni) había integrado Los Paters, una de los primeras bandas de rock and roll de Argentina, creada en 1958, en ese momento con el nombre de Danny Santos, donde hacía un cóver del éxito de Marty Robbins, Saco de sport blanco, y un solo de guitarra en Me olvidé de olvidarla, de Elvis Presley. Su personaje en el Clan era el de un joven de clase alta, al que los miembros del clan llamaban play boy. Todas sus canciones eran sobre temas de amor. Su primer gran éxito fue el single "El pañuelo manchado de rouge" compuesto por Pedro Luján.

Horacio Molina.

Horacio Molina

Horacio Molina cantaba boleros susurrándolos. Es el padre de la música Juana Molina.

Perico Gómez

Perico Gómez era el único afroamericano. Usaba un sombrero de galera. Su música era la cumbia.

Galo Cárdenas

Galo Cárdenas era ecuatoriano. Debido a su registro de tenor, cantaba canciones líricas. Se casó con Cachita Galán.

Cachita Galán

Cachita Galán era una joven de simpatía desbordante. Su música eran los ritmos caribeños. Su nombre real era Leticia Noemí de León. Se inició a los 8 años cantando temas españoles. Actuó en los teatros dedicados a ese género (Avenida, Tronío, etc) con Pedrito Rico, Pablo del Río, Lolita Torres. Formó parte de Los Gavilanes de España, donde conoció al ecuatoriano Galo Cárdenas, su futuro esposo. Juntos rindieron una prueba en RCA. Por iniciativa de Ricardo Mejía adoptó el nombre artístico que le dio fama y se dedicó a los temas tropicales. Fueron contratados para La Cantina de la Guardia Nueva y luego para El Club del Clan, donde sus mayores éxitos fueron "Sóplame un Beso" y "Cara Sucia". Posteriormente viajaron a Ecuador, donde continuaron con el suceso de El Club del Clan, realizando giras por ese país, Venezuela, Colombia, Perú, México, presentándose en los hoteles de la cadena Hilton, y diversos locales nocturnos. Cuando nació su hija se alejó de la actividad artística por unos años. Después volvió a Los Gavilanes de España y se sumó a la orquesta Casino Show, con la que fue a España, interpretando allí temas españoles, tropicales y brasileños. Separada de su esposo, reside actualmente en Buenos Aires con su familia, atenta a los progresos artísticos de su pequeña nieta.

Raúl Cobián (Tanguito)

Tanguito era el tanguero del clan, adoptando la pose de un compadrito. Obviamente su música era el tango. Cobián no debe ser confundido con el cantante de rock Tanguito, llamado José Alberto Iglesias Correa. Precisamente debido a que Cobián ya usaba el nombre artístico Tanguito, Iglesias tuvo que cambiar el suyo por Ramsés VII.

Violeta Rivas.

Violeta Rivas

Violeta Rivas (Ana María Adinolfi) fue otra de las figuras simbólicas de El Club del Clan. Inicialmente cantaba en castellano los éxitos de Mina y Rita Pavone. Luego se casaría con Néstor Fabián en una ceremonia muy difundida por los medios de comunicación.

Los Red Cap’s

Los Red Cap’s fueron una banda pop creada en el mismo programa, que integraban Palito Ortega (batería), Johnny Tedesco (guitarra), Lalo Fransen (guitarra) y Nicky Jones (bajo).

Pino Valente

Pino Valente hacía de «el tano» del Clan y cantaba los hits de los artistas triunfadores en el Festival de San Remo.

Rocky Pontoni

Rocky Pontoni cantaba en español los temas de Neil Sedaka.

La fabricación de ídolos

El Club del Clan y los procesos de comercialización musical que lo acompañaron pusieron en evidencia los mecanismos de creación de ídolos por parte de la industria cultural, abriendo un debate sobre el valor de los mismos.

Tres años después de terminado el ciclo, la revista Panorama publicó un artículo titulado Ídolos de barro,[2] escrito por Luis Santagada, analizando el fenómeno. La nota empezaba con la siguiente frase:

Era un ídolo mas de la nueva ola, reunía miles de acalorados adolescentes, que bramaban al compás de sus urticantes canciones, en los clubes de barrio. Cobraba jugosos cachés. Se desinfló como casi todos. Esto es vox pópuli en el ambiente. El mayor fenómeno de venta popular de discos y suceso público, la Nueva Ola, ha sido barrida por el olvido. Nada queda de Nicky Jones, Tanguito, Jolly Land, Johnny Tedesco, Rocky Pontoni. Sólo Palito Ortega ha sobrevivido, trabajosamente.

Ricardo Mejía declaraba en esa nota que el ídolo era básicamente una creación comercial:

Con las mismas posibilidades de aquel entonces, yo me comprometo a crear otro Palito Ortega igual o mejor que el actual.

El tema fue tratado también con un enfoque crítico (y trágico) por la película Pajarito Gómez, una vida feliz (1965) de Rodolfo Kuhn, protagonizada por Héctor Pellegrini (Pajarito Gómez), María Cristina Laurenz, Nelly Beltrán y Lautaro Murúa, en la que se muestra «ese tipo de música» como un producto artificial que no expresa la sensibilidad profunda de ningún sector social, y que termina destruyendo a sus propias estrellas, arrojadas a la basura como un producto usado.

viernes, 29 de julio de 2011

Medio pan y un libro


Discurso de Federico García Lorca al inaugurar la biblioteca de su pueblo
Medio pan y un libro.

Alocución de Federico García Lorca al pueblo de Fuente Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931:

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.


"Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

"No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

"Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

"¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

"Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz".


(A PUNTO DE CUMPLIRSE 80 AÑOS DE AQUEL DISCURSO, CUALQUIER SEMEJANZA CON LA ACTUALIDAD, NO ES PURA COINCIDENCIA)

EL COMENTARIO FINAL PUEDE COINCIDIR O NO CON NUESTRA OPINION. ACABA DE GANAR, EN AMSTERDAM , LA MEDALLA DE ORO EN MATEMATICA UN JOVEN ARGENTINO DE 17 AÑOS , POR DAR UN EJEMPLO.

"Cuando el poder es ciego"

Santiago Kovadloff
Para LA NACION


Otro espectáculo bochornoso. Tras perder abrumadoramente las elecciones en Santa Fe, el kirchnerismo , que contó en los días más álgidos de la campaña nada menos que con la presencia en la provincia de la presidenta de la Nación, niega ahora que esa derrota lo haya afectado.

¿Por qué procede así? ¿Para quién? ¿Qué significa ese desprecio de las lecciones de la realidad que él mismo contribuye a crear? ¿Qué es esa marginación brutal a la que se condena al candidato propio y derrotado y que todo lo dio por su causa? ¿Fue él acaso el único responsable o, mejor, el responsable principal de la derrota? ¿No es un signo de fortaleza e integridad admitir lealmente lo ocurrido aunque no sea favorable?

¿Fue Barack Obama un pusilánime y no un hombre de temple cuando reconoció, meses atrás, que los republicanos le habían dado una paliza en la disputa por el control legislativo? ¿Y qué concepto de la democracia es el que palpita por debajo de este procedimiento del oficialismo autóctono?

Realizaciones no menos significativas e incluso más relevantes que algunas del gobierno nacional pueden ser exhibidas por varias administraciones provinciales de orientación no oficialista, entre ellas las de Santa Fe y San Luis . ¿Cómo es posible que el Frente para la Victoria no advierta que, subestimándolas, no sólo reniega de la verdad, sino que, con ello, se echa encima la antipatía de mucha gente lastimada por su soberbia y su hipocresía y que bien podría apoyarlo si procediera de un modo sensato? ¿Tanto le cuesta al oficialismo advertir que esa forma burda y despreciativa de actuar sólo sirve para echar luz, cada vez más luz, sobre su escasa sustancia democrática, su falta de sentido común para ganar auténticos adeptos y su inocultable repugnancia hacia el federalismo?

Los costos electorales pagados por el Gobierno en lo que va del año son cada vez más altos. Todos ellos, fruto de su desatino, de contradicciones que él mismo acentúa, de sus actos de corrupción, de encubrimientos que lindan con la estupidez cuando no con el cinismo y de las desmesuras grotescas de una conducción política que, siguiendo la enseñanza patética del avestruz, se muestra empeñada en probar que no sucede lo que pasa.

Lo ha dicho Julio Bárbaro, peronista cabal, tras la derrota oficialista del 10 del actual en la ciudad de Buenos Aires. "Estamos sufriendo [los peronistas] las consecuencias de una política sectaria y excluyente, de una soberbia exagerada por parte de quienes pueden haber tenido aciertos. Eso igualmente no le da derecho [al Gobierno] a despreciar y degradar a sus adversarios. Degradar al vencedor implica degradarse a uno mismo. Hay que preguntarse qué vientos liberamos para el que el voto nos abandone."

Era de prever que, una vez más, la mugre impregnara la campaña electoral porteña. No se entiende, sin embargo, qué ventaja concreta tendría Mauricio Macri convirtiéndose en el promotor de este nuevo ventarrón de inmundicia desatado sobre la ciudad, cuando las encuestas serias ya lo daban como holgado ganador. Y no hablamos ya de integridad moral. Hablamos, descarnadamente, de cuestiones utilitarias. Es plausible pensar, en cambio, que quienes se valen de ese sórdido método de concebir y practicar la política buscaban perjudicar al anunciado vencedor y no al vencido. No hay duda de que Daniel Filmus ha sido atacado explícitamente y que ese ataque merece el repudio de todos nosotros. Pero, implícitamente, la bala de plata parece haber sido dirigida a la cabeza de Macri.

El resultado de las elecciones provinciales en Santa Fe acercó todavía más al oficialismo a ese espejo donde no se quiere mirar, un espejo que le dice que no es lo que piensa. Nadie ha contribuido tanto como él mismo a desbaratar lo que más le conviene.

Nada es gratis en política. Como lo ha señalado Alfredo Leuco, el hartazgo social crece día a día. Abundan los delitos que rozan al Gobierno, estallan los hechos de corrupción que comprometen a sus funcionarios y allegados, pero nada vulnera el silencio en que el Poder se empecina, persuadido de que callando escapa a los efectos de lo que sucede.

No querer o no saber advertir hasta qué punto se contribuye a sembrar la propia desgracia es un rasgo de los personajes trágicos que los griegos antiguos retrataron para siempre. Lo que el oficialismo se empeña en no admitir incide profundamente en el ánimo social. En ese electorado que a la hora señalada le recuerda al Gobierno lo que él pretende olvidar. Es inútil escapar hacia adelante. Durar en el poder no es lo mismo que contar con sólida representatividad. Ya se sabe qué les pasa a los que escupen para arriba.

Es inverosímil catalogar como fascistas -cosa en la que se deleitan tantas voces progubernamentales- a quienes no clausuran quioscos para impedir la difusión de periódicos oficialistas o a quienes no persiguen a botellazos a dirigentes políticos del kirchnerismo. Como también es inverosímil caratular como fascistas a quienes no definen como canallas a los gobernantes del Frente para la Victoria. ¿Cómo llamar entonces a los aficionados a estas prácticas? ¿Bastará decir de ellos que son funcionarios del Gobierno, miembros de La Cámpora y militantes de la juventud sindical?

Una de las evidencias de veras inquietantes y difíciles de digerir que le imponen al Gobierno el triunfo socialista en Santa Fe, el de Pro en la Capital y el excelente posicionamiento de Del Sel en su provincia es que los jóvenes que no están de su parte distan de ser pocos o indiferentes a la política. Y, más todavía, que no necesariamente es el oficialismo el que está en mejores condiciones para esgrimir los argumentos atractivos, hondos y modernos a la vez que aspiran a conquistar al electorado juvenil. Acaso la vieja política -esa que el Gobierno dice combatir- lo tenga, a los ojos de incontables jóvenes, por uno de sus representantes más conspicuos.

Como bien ha dicho el ex presidente Ricardo Lagos, muchos son todavía (aunque no tantos ya como ellos mismos suponen) los que siguen aferrados con uñas y dientes a las "utopías regresivas de los 70", sin querer ver que "las nuevas generaciones y aun las anteriores votan por programas de futuro y no por pleitos del pasado".

Al socialismo no lo premió primordialmente el temor generalizado a la inseguridad, la disconformidad agraria ni el rechazo a la altanería del frente kirchnerista. Lo premió, sobre todo, el reconocimiento a una gestión eficiente en el orden local. El voto disconforme con el Gobierno se volcó francamente hacia Del Sel. Disconforme y, además, persuadido de que hay con qué enfrentar al oficialismo en las elecciones del 23 de octubre. Una convicción que los santafecinos comparten con los porteños en una de esas coincidencias que la historia del país no ha premiado nunca con la abundancia de ejemplos, pero que, al parecer, hoy se ha vuelto imperiosa.

© La Nación

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